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miércoles, 13 de octubre de 2010

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Agobiado por el tremendo calor Miguel se levantó de la cama. A tientas y guiado por un tenue resplandor procedente de la habitación más allá del pasillo cogió un cigarrillo para tratar de engañar al insomnio. Buscó el encendedor, pero no estaba en la mesilla. Miró en los bolsillos del pantalón; tampoco estaba allí. "Se me habrá caído al llegar a casa",  pensó, no sin motivo, al recordar los muchos gin-tonics que se había tomado esa noche. Se olvidó de la sensación de mareo que inundaba su cabeza y comenzó a dar pasos en busca del mechero. Cuando rebasó el quicio de la puerta percibió el resplandor con más intensidad. Miró el reloj. Las cinco y media de la madrugada. "Alguien ha llegado peor que yo esta noche", malició, y se introdujo en la habitación en la que penetraba la luz exterior. Su pie tropezó con algo. Era el encendedor. "Misión cumplida" se dijo, y se acercó a la ventana abierta dispuesto a echar allí un cigarrito que le ayudase a pasar la primera fase de la resaca dominical. Inhaló la primera calada, aunque el regusto a alcohol no le permitiese saborearla en condiciones. Centró su atención en la luz. Provenía de una ventana dos pisos bajo el suyo. Le quedaba ligeramente desplazada, con lo que solo podía ver parte de la estancia a la que pertenecía. Jugó a imaginar quién podría vivir allí. Era difícil, porque no podía apreciar ningún objeto personal. Desde su atalaya de cristal solo veía un suelo de mármol rojo, sin alfombra, parte de una cama cubierta con una colcha blanca y la puerta de lo que pudiera ser un armario, empotrado en la pared del cuarto. Recordaba que su apartamento era así cuando lo compró al matrimonio francés que abandonó aquella costa al llegar el boom inmobiliario en la zona. "Seguro que es de alquiler" se explicó a sí mismo, a la vez que especulaba mentalmente con la mano del piso al que correspondería el ventanal. De repente le pareció que la luz temblaba. Apreció entonces una sombra proyectada en la pared. Una mano se acercó al pomo de la puerta del armario. Luego, un brazo de mujer.
(continuará…)

9 comentarios:

Rosaida dijo...

Sr. Brummel, me deja con la miel en la boca. Esperaré ansiosa la continuación de su relato.
Un beso desde mi Jardín.

Nikita dijo...

ohhhhhh sigue sigue

gracias por invitarme

beso

i am...(vicky) dijo...

My Dear Sir:
Las tentacines estan ahí para que podamos caer en ellas. Me alegra que hiciera caso de mi consejo.

Es un placer, en público o en privado, compartir y departir con vos.

Iam

ROSA ARAUZ dijo...

¡Vaya sorpresa! me alegra muchisimo que hayas tomado la decisión de abrir el blog. Tienes habilidad con tu pluma para despertar pasiones.

Me instalo en tu casa para seguirte de cerca.

Un beso

Beau Brummel dijo...

Ladies, gracias por venir y sobre todo gracias por su cariño.

Besos…

ROSA ARAUZ dijo...

Beau un consejo. Ahora que tienes perfil, puedes hacerte seguidor de nuestros blogs, así te iran conociendo poco a poco. Si quieres, claro.

Besos

P.D. Como siempre la canción encantadora.

Sophie van Driel dijo...

Me gusta la tensión (ese brazo de mujer puede derivar en cualquier cosa....menos en la que me imagino)..

Sophie

Beau Brummel dijo...

Lady Rosa, querida madrina, gracias por el consejo. espero que no sea el último. Tenga en cuenta que es mi primera vez.

Lady Sophie…me gusta que le guste la tensión. De momento ese brazo ha derivado en este blog. Bienvenida.

Liba dijo...

He decidido darle a Miguel la oportunidad de mostrarse. Iré en orden para no perder el hilo de una historia que ya de entrada me parece cercana. Tan cerca y tan lejos... EL misterio y las sombras.

Es acaso Miguel el alter ego del Lord? O quizá me al revés y es usted, Lord, lo que Miguel desea ser y vivir?

Preguntas sin respuesta lanzadas a la virtualidad de una pantalla en blanco... ;-)

Nos vemos, B...