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domingo, 16 de enero de 2011

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(viene de 13)



Una semana después Miguel recibió la llamada de Laura: "por fin he conseguido a tu…chica. Tienes buen gusto, Miguel. Tiene fama de ser la mejor. Se la rifan los VIPs. Ella se permite el lujo hasta de rechazarlos. Dicen que el que la prueba, repite. Y es cara, Miguel. Muy cara. Me ha costado un auténtico dineral que aceptase quedar con Mr. Michael Sellman, un miembro destacado del International Bureau of Business and Commerce de visita en nuestra ciudad. Espero que el regalito merezca la pena. Ya me lo contarás. Y, cielo, me debes una". Él le dio las gracias, sabedor de que Laura era el tipo de mujer que siempre se cobraba sus deudas. Lo que nunca era malo, por otra parte. "Miguel…la noche es muy larga. Si quieres me añado y hacemos un trio de esos que tanto te gustaban", le ofreció tentadora. Quiso rebatirle, responder que era ella quien gustaba de aquellas experiencias, que él las admitía solo por la subyugante dominación a la que le tenía sometido. Nunca se negó. No hubiera podido. Laura lo había sido todo. Cénit y sima. Placer y dolor. Compañía y soledad. Vida y muerte. Pero prefirió asentir tácitamente: los reproches no tenían sentido después de tanto tiempo. "No, Laura. Todo tuvo su tiempo", respondió simplemente. "Como quieras", suspiró resignada. "Mañana a las nueve y media en "La Vinoteca". He reservado mesa en "Derby" y una suite en el "Gran Hotel". Todo pagado. El resto depende de ti", le informó. "Llámame si te quedas con ganas, querido", le insistió con voz seductora. "Espero no tener que llegar a eso. Gracias de todos modos. Adios…" Miguel no pudo terminar. Laura había colgado tras hacer el trabajo que él le había pedido. Ella nunca le había fallado. Quizá fuera la única persona en el mundo en quien pudiera confiar. Seguramente era la única mujer en el mundo de la que se podía fiar.

(continuará…)



jueves, 6 de enero de 2011

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(viene de 12)


"Disculpadme un momento, queridos. Voy a saludar al agregado cultural inglés…y a conocer a su nueva amiguita, por supuesto", dijo Paul. De repente ambos fueron conscientes de dónde estaban, rodeados por decenas de personas de alta alcurnia. Laura y Miguel siguieron con la mirada el camino emprendido por el inglés. Paul llegó a una mesa donde una preciosa jóven exótica departía amigablemente con un carcamal engolado. Miguel pensó que aquella mujer le era singularmente familiar. Sus rasgos, sus gestos…Se parecía extraordinariamente…a…¿Eva Luzia?. A no ser por el pelo liso, recogido en un elegante moño que coronaba su cabeza, podría decirse que era ella. ¿Y si lo era? Comenzó a palpitarle el corazón. Era ella, en efecto. Estaba espléndida. Un sencillo vestido negro, que dejaba uno de sus hombros a la vista, realzaba el moreno de su piel. Los pocos complementos, todos de plata, aportaban una misteriosa luz a su presencia. Miguel estaba hipnotizado. Esperó a que ella le reconociera, que le saludara, que reparase en él. Pero ningún gesto de complicidad salió de ella. Laura se percató del interés de Miguel por aquella mujer. La observó, la estudió y luego miró a Miguel, como buscando una respuesta. La obtuvo en forma de petición. "¿Ves a la mujer que acompaña al amigo de tu marido? Se llama Eva Luzia y es brasileña. Quiero que me consigas una noche con ella. Tú sabes cómo, lo has hecho muchas veces antes, ¿recuerdas? Sí, es una profesional. No me preguntes como lo sé. Es irrelevante. Una noche, Laura. Invéntate un nombre, no le des el mío. Podría rechazarte", le dijo apresuradamente antes de que Paul estuviera de vuelta. Luego terminaron de arreglar sus asuntos, y Miguel se despidió de la pareja aduciendo una absurda excusa. Según se iba alejando de la mesa podía sentir la mirada de Laura clavarse en su espalda. Había estropeado su numerito de hembra caliente. Seguramente Paul pagaría por ello, de alguna forma. Al salir se percató de que Eva Luzia ya no estaba en el restaurante. Su acompañante tampoco. Aligeró el paso. El primer gin-tonic de la noche le esperaba y no era cuestión de llegar tarde a la cita.


(continuará…)



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(viene de 12)