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viernes, 4 de febrero de 2011

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(viene de 5)



Miguel dedicó el día a ordenar su pisito y a pertecharse de lo necesario para pasar junto a Sara y la prometedora amiga de esta, Mónica, los próximos días. La descripción que había hecho de ella Laura le tenía muy turbado. Pero lo que más le inquietaba era la idea de pasar tiempo en compañía de su hija. Nunca había tenido contacto con ella y no acababa de entender las súbitas razones que la llevaran a desear pasar unos días con él. Era duro reconocerlo, pero desde que nació fue un incordio para él. Una razón para distanciarse de Laura. No supo ser padre. Ni siquiera quiso. Tampoco aprendió a ser marido. Solo vivía para ser amante. Mucha gente le había acusado de egocéntrico, cuando no de egoísta. Pero no era así. Él solo podía sentir en función de ella. Y esa "ella" no era otra que Laura. Tener una hija no estaba entre sus planes. Fue algo inesperado. Una situación que él creyó poder manejar pero que le sobrepasó desde el primer momento. No es que no quisiera a aquel ser nacido del cuerpo que más deseaba. La quería a su manera, siempre supeditada a la presencia de su "ella". Pero sentía como aquella pequeña intrusa les distanciaba más y más. Ahora Sara parecía reclamarle y era la oportunidad de lavar su imagen del padre que nunca llegó a ser. Hacía tantos años que no la veía…"¡Coño, Miguel, que te estás ablandando!" se dijo cuando se descubrió ensimismado. "Son ciento siete con treintaytrés, señor" le dijo de corrido la cajera del hipermercado. "¿Señor? ¡Joder!" pensó al oirla. Miguel llevaba mal que le denominasen "señor". Era un término que asociaba con el umbral de la edad del no retorno. Un estúpido prejuicio, un automatismo que revelaba la inmadurez de su temperamento. Pagó con la tarjeta y le dió a la cajera su dirección para que le llevaran la compra a su casa. Salió dispuesto a esperar pacientemente la llamada de Laura que le indicara que después de los últimos años de su vida sobreviviendo como un lobo solitario, debía, por fin, desempeñar un rol para el que nunca se sintió preparado. Esta vez no había escapatoria. Resignado, se llevó la mano al bolsillo del pantalón y se dio cuenta que no tenía tabaco. No le pareció el mejor momento para vencer a sus ganas de fumar. Estaba nervioso, fuera de sí. Definitivamente aquella situación parecía superarle. Y eso Miguel lo llevaba muy mal sin un mal cigarrillo que llevarse a su boca.


(continuará…)


EL DÍA SIEMPRE LLEGA

8 comentarios:

POEM dijo...

me has impresionado con esto!!! no sé tengo una relación especial y sensual con mis hijos varones me veneran y sus amigos me invitan a viajes de surf a patinar en Pcpe Pio a hacer Longboard me invitan a fiestas minimal de Fabrik a festivales en Monegros y me dicen q soy la puta ama pero me hubiera gustado tener un marido como Miguel pendiente de mi pendiente del erotismo por encima del amor de hijo nunca lo conseguí las cuentas pendientes se saldan cuando menos lo esperas mi cuenta pendiente era ser amada idiolitrada y amar con la fuerza q la exclusividad merece su cuenta pendiente era ser un padre ejemplar en fin le recomiendo a Miguel esa relación por saldar con su hija q las lleve de compras!!! q baile con ellas por el salón con música q gusta a ellas

a mi también me pone histérica cuando me llaman señora las cajeras jaja suelen ser ellas y no ellos "el umbral de la edad del no retorno" jaja me parto en la sierra hay algunos "señores" con 70 años q merecen un polvo! es la vitalidad el umbral no la edad

polar kisses

i am...(vicky) dijo...

Un buen salto sin duda my dear Sir, con triple pirueta y doble salto mortal y, aún así os diría que lo he estado echando de menos, esa parte se había perdido dentro de la historia y me había dejado insatisfecha (la curiosidad). Mi-guel es como un diamante Sir... muestrenos todas sus caras.
Como siempre...

i am...(vicky) dijo...

Gracias por tener en cuenta mi sugencia sobre la palabrita de marras... mucho más cómodo. Fíjese que ahora lo mismo hasta me aficiono a comentarle ...

Beau Brummel dijo...

Espero que le haya impresionado para bien, Lady Poem. Hace poco alguien me escribía diciendo que, desafortunadamente no se puede tener todo. Y a menudo creemos preferir lo que carecemos sin darnos cuenta del tesoro que conservamos.

Un beso, Lady urbana. Y sobre todo gracias por la fidelidad de sus visitas.

Beau Brummel dijo...

Lady Ayam, ¿ud insatisfecha? ¿La mejor jugadora, sin cartas? Eso no es posible. Espero haberla complacido y si así no fuera me comprometo a resarcirla con creces de mi torpe comportamiento.

No me lo tenga en cuenta y, por favor, le ruego que me visite con mayor frecuencia.

Besos frenéticamente epidérmicos…

Rosaida dijo...

Miguel lidiando con tres mujeres y cada una en su ruedo. Esperaré impaciente, Sr. Brummel, los movimientos de Miguel en cada una de las plazas.
Un beso desde mi Jardín.

Beau Brummel dijo...

Veremos a ver cómo se las compone el diestro, Lady. Dicen que más cornás da el hambre, pero las de hembra son, a veces, mortales de nesecidá. Por la trayectoria y la cercanía a la femoral.

Besos y olé, linda jardinera.

Xana dijo...

hola
leo tu blog y descubro un personaje , que leere atentamente
un beso