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miércoles, 16 de marzo de 2011

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(viene de 21)


Laura se pegó a él, caliente como una gata en celo. Miguel podía sentir con precisión los movimientos de su pelvis apretando su miembro. Como ella era más alta tenía el cuerpo ligeramente encogido y curvado para favorecer el frotamiento genital. Poco a poco incrementaba la presión sobre el abultado y erecto falo de Miguel. Laura comenzó a lamerle el cuello, a mordisquearle la oreja. Lo hacía freneticamente. Se dio la vuelta hasta colocar el cálido sexo de Miguel entre sus nalgas mientras seguía frotándose contra él. Le cogió las manos y se las colocó sobre sus pechos pidiéndole que se los amasase. Miguel no podía resistirse y se aplicó a meterle mano a discrección bajo su top. Totalmente excitado se lo arrancó y de un brusco impulso la giró para sentir sus tetas sobre su torso velludo. Ella se lo agradeció con un gemido de placer mientras hundía la lengua en la boca del muchacho y continuaba con el frotamiento de su vulva contra la polla de Miguel. De arriba, abajo; de abajo, hacia arriba. Tanto era el ímpetu que terminó por liberarla de su pequeña cárcel impermeable. Totalmente fuera, Laura la miró ahora en pleno estado de excitación, con un empalme fenomenal. No era muy gruesa ni excesivamente grande. Arqueada y convulsa, podía apreciarse con claridad el rítmico bombeo vital en el rosado glande, liso y hermoso, casi a punto de explotar. Cabeceaba y el bamboleo de cada latido parecía acunarlo, impulsándolo, buscando a tientas una cavidad en la que vaciar su soledad. Laura se sintió húmeda. Hundió uno de sus dedos en su sexo para lubricarlo y excitarse aun más. Asió el rabo de su hombre, tieso, apetitoso, duro. Se bajó un poco la braguita del bikini y se lo acercó justo bajo sus labios. Los tenía plenamente abiertos, aleteando mientras esperaban ahogar el volcánico deseo que le abrasaba el clítoris. Se los acarició con el falo. Sintió su dureza impregnada por el cálido jugo del interior de su vulva. Apenas podía contener los temblores que le provocaban pensar en el ansiado acoplamiento. Entonces se acercó a Miguel y le dijo entrecortadamente al oído lo que adivinó que el joven quería oir: "tienes un rabo precioso, chico". Miguel se sintió sobrexcitado con la voz de Laura. Percibía el bravío de su anhelo, el aroma de su más íntimo océano. Ella se dio cuenta, ardiente. Comenzó a frotarse con fuerza, jadeando y gimiendo de placer. Restregaba su sexo completamente mojado contra el de él mientras le lamía el torso, mientras mordisqueaba sus pectorales, mientras ceñía su cintura abarcándola con sus brazos. Miguel estaba fuera de sí y agarrando las nalgas de Laura, pretendió penetrarla en ese mismo momento. Ella le detuvo, empuñó su miembro y casi sin aliento le susurró al oído: "espera, espera, loco; todavía no. Ven". Le condujo por un laberinto de pasillos, en un viaje eterno, hasta su habitación. Allí se comieron la boca, ansiosos, entrelazando las lenguas mientras sus manos se perdían deslizándose por los cuerpos sudorosos. El sonido de otras parejas haciendo el amor aumentaba su frenesí. Laura le empujó sobre la cama. Le miró. Dominaba la situación y quería recrearse con la visión de su macho ahíto de deseo. Estaba a punto. Acarició su polla hasta llegar a la base, donde se le apretaban los testículos esperando vaciar su preciado contenido de un momento a otro. Pensó en chupársela, pero cambió de idea. No quería malgastar aquella maravillosa rigidez hasta saciarse de gozarla dentro de si. Sin soltar la preciada presa abrió uno de los cajones de su mesilla. Palpó en su interior y sacó un consolador y un objeto metálico brillante. Era un pequeño vibrador. Laura dudó entre los dos juguetes. Eligió el segundo. Lo conectó y comenzó a masajearse su descomunal clítoris mientras el resto de su hermosa anatomía se estremecía de placer ante la atenta mirada de Miguel.

(continuará…)



18 comentarios:

Felina Mala dijo...

Lo pille calentito,
pero me ha dejado con ganas de mas, siempre nos deja a medias

Un besazo Milord !!!

Princesa dijo...

Querido termine el relato de una vez. Es como cuándo empiezan a comerte lentamente, primero el cuello, luego eternecerse en el pecho, bajar al vientre.....todo despacio, cuándo estás deseando que lleguen a ese punto que te arrastrará a otra dimensión...sí, es placentero pero muy doloroso.

Jo dijo...

Milord,
No puedo por más que estar espectante ante la continuación del relato... ha dejado todo mi cuerpo al igual que nuestro querido Miguel, tensado y con el deseo contenido...

Fuego dijo...

Jolín, como nos deja!!

No tiene compasión de nosotras!!

Estamos peor que Miguel...

Rouge dijo...

Esos juegos son muy peligrosos. Creo que ya han provocado un incendio ;)

Besos rojo sangre.

Beau Brummel dijo...

Sí, Lady Femalina, me pilló ud calentito. Espero que en las próximas entregas vaya ud despojándose de esas medias que tan bien se cojuntan con su corpiño…

Besos.

Beau Brummel dijo...

Mmmm… yo creía que aquí era yo el que dejaba a medias a los lectores, Lady Princesa. Una descripción muy sugerente del estado alguedónico que precede al clímax. Pero al fin y al cabo, todo consiste en eso, ¿no? Nos excitamos porque sabemos lo que va a ocurrir y no queremos que nunca se acabe porque cuando ocurre se acaba todo…

Besos con crema, Lady cafetera.

Beau Brummel dijo...

Lady Jo, presumo que su cuerpo espectante ha de ser un fenómeno expectacularmente delicioso. Le anticipo que pienso seguir tensando el relato hasta que su piel refulja como el metal.

Besos, Lady de plata.

Beau Brummel dijo...

Mi fogosa Lady, le aseguro que no soy malo: es que me dibujaron así.

Un millón de besos, Lady Fuego.

Beau Brummel dijo...

Lady Rouge, ardo en deseos por conocer los detalles del suceso. Y jamás una locución tuvo tanto pie para toda su letra…

Besos rubicundos, Lady coralina.

Rosaida dijo...

De nuevo con la miel en los labios. El deseo pidiendo a gritos, la excitación entrecortando la respiración y la humedad aflorando desde el interior, así nos deja, Señor Brummel. Nos lleva, nos trae, nos sube, nos baja y… nos deja con el corazón acelerado, gimiendo y jadeando ante el clímax más ardiente, anhelando la ambrosía de sus tibias letras.
Un beso desde mi Jardín.

i am...(vicky) dijo...

Me encantan estas situaciones en las que el placer se roza sin llegar a disfrutarse plenamente, mientras que el deseo crece y crece sin terminar de ser saciado, alargando una lenta y gozosa agonía.

Saludos Sir

Beau Brummel dijo...

Lady Rosaida, su mirada monocular enciende mi ciclópeo deseo; sus halagos mi androsía más caliente…

Besos, RosLady flower.

Beau Brummel dijo...

A mí también, querida Lady Ayam. ¿Será porque ambos somos amantes de los placeres alambicadamente retorcidos?

Siempre a sus piés y en mi pensamiento, Lady.

Besos.

Fuego dijo...

Deseando estoy que llegue la hija con la amiga, jejeje...

Rouge dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Madreselva dijo...

Y ahora ya no está arqueada,más bien arqueadisisisisisisima ;)
Un beso,caballero.

POEM dijo...

qué calentón

vaya hembra tu Laura

menos en sus tetas se parece a mi

no sacaría ese vibrador

para qué

si tu tienes ese pollón de cemento

mmmm