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miércoles, 23 de marzo de 2011

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(viene de 22)



Miguel se lanzó a poseer ya aquel cuerpo, pero ella le rechazó de nuevo. "No, ahora sólo mira", le dijo Laura, entrecortadamente, con el exiguo tono de voz que su sobrexcitación le permitía. Con la otra mano tomó el consolador y se lo introdujo en el ano. Suavemente, con delicadeza, dejándose llevar por la fuerza del placer al que estaba sometida. Bailaba la ancestral coreografía preorgásmica con deleite. Las nalgas apretadas. Los ojos cerrados. La boca entreabierta. Las fosas nasales a punto de explotar. Los senos subiendo y bajando al compás de la dificultosa respiración. La cintura describiendo elipses imposibles. Las piernas genuflexas ahora, rígidas después. La piel brillante, encharcada de sudor. Resoplaba como una yegua acelerada. Ronroneaba como una gata en celo. Miguel la contemplaba encendido por el fuego interior de su deseo. Veía el vibrador magenta deslizado por los genitales de la mujer como si fuera un gigantesco lápiz de labios. Veía el rostro de Laura jadear, gemir, exhalar placer, inhalar pasión. Harto de aguantar adelantó sus manos hacia los pechos de la mujer. Ella se los ofreció, generosa, ladeando su tronco para que él pudiera trabajárselos a modo. A Laura le gustaba ver las maniobras anhelantes de aquellas manos ajenas sobre sus senos. De vez en cuando buscaba la boca de Miguel, retorciéndose de gusto en complacientes escorzos. Entonces ella tomó su verga y calibró para sí el grado de placer que albergaba aquel apéndice. Estaba rabiosamente endurecido y su capucha casi quemaba al tacto. Era una auténtica antorcha de placer, una tea de deseo. Sabía que había llevado al muchacho hasta el punto de no retorno. Podía comprobarlo por cómo respiraba, cómo se movía, cómo la deseaba. El macho ya estaba a punto, pero no las tenía todas consigo de que aquel toro  no se deshiciera en mitad de la faena. Le propuso un juego, en el que ella le ataría las manos a los barrotes del cabecero de la cama y le taparía los ojos con un antifaz. Miguel aceptó. hubiera aceptado cualquier juego en ese momento. Se dejó atar y cuando la oscuridad cegó sus ojos percibió que ella manipulaba algo, que le cogió de nuevo el miembro y que su lengua lamió con suavidad su glande, envolviéndolo. No sintió más. Ella le tranquilizó: "te he puesto un poquito de coca para que aguantes sin correrte antes de tiempo, cariño. Ahora ya podemos follar hasta la extenuación".  Seguía empuñándole la verga, mirándola mientras se relamía pensando en el festín que se iba a dar con ella. Estaba dura y palpitante. Jugueteó con ella. Casi no podía manipularla. Aquella erección de casi noventa grados parecía imantarla a su vientre. La descapuchó enteramente y se la pasó por su cara. La bajó por su cuello y se la llevó a sus pechos restregándola por toda su geografía. Desde la base hasta los pezones, entreteniéndose en dibujar círculos alrededor de sus aureolas. La miraba, hinchada, casi amoratada. Era una sacerdotisa consagrando al dios Eros aquel sacrosanto miembro viril. Se incoroporó y sin soltarla se acarició con ella la cara interna de sus muslos. Estaban encharcados de la resina que le rezumaba su sexo. Se colocó de espaldas a Miguel y se introdujo aquella musculosa daga de placer por su orificio, perfectamente lubricado. Solo la puntita de la verga. Se estremecía, temblorosa. Sus caderas automatizaron los movimientos a realizar. Era como una Salomé bailando la danza del vientre. Miguel no sentía nada, pero percibía la excitación de su amazona. La escuchaba. Atento. Sus jadeos le enervaban. La respiración convulsa, contenida a duras penas. Sintió cómo la vulva de Laura terminó por engullir todo el tallo de su falo. Sentada sobre él, los movimientos que surgían de sus caderas comenzaron a ser más violentos. Súbitamente ella levantó sus testículos y le aplicó el vibrador en las cercanías de su ano. Miguel dio un respingo, pero la sensación placentera provocada por aquella maniobra le espoleó para penetrarla con más ahínco. Ella se percató de los excelentes resultados de la estimulación y entre los vaivenes de la cópula se aplicó a trabajarle el esfínter con más profundidad.


(continuará…)



Y AHORA, PONGÁMONOS ESTUPENDOS

17 comentarios:

Jo dijo...

Milord,
Consiguió transponer sus palabras en dagas de placer… deseosa de más…
Seguiré esperando la continuación

Princesa dijo...

Ud. si que sabe como dejarnos con las ganas mmmmm. Delicioso joder!! Un beso.

Madreselva dijo...

Profundicemos,pues :)
Otro beso.

Shang Yue dijo...

eso de gozarse al macho a voluntad... la mejor de las ideas!!!

Te susurraré... dijo...

Cómo me ha gustado eso de "no, ahora sólo mira". Ufff, qué morbo!

Rosaida dijo...

Calentando motores a diez mil revoluciones por minuto, Señor Brummel.
Aquí seguiré, en su morada, mientras recupero el resuello. Y no me iré hasta el desenlace final.

Un beso.

Felina Mala dijo...

Milord, en mi blog hay algo que es para.... mejor lo recoge si le apetece

Un besazo !!!
PD. no comentare nada de Miguel

Beau Brummel dijo...

Será un placer continuar si ello supone seguir disfrutando de su compañía, Lady Jo.

Besos…

Beau Brummel dijo...

Me da la impresión que soy uno de los pocos hombres al que perdona el dejarla con las ganas, Lady Princesa. Sin duda, será todo un reto llegar a complacerla plenamente…

Besos cafeinómanos, Alteza.

Beau Brummel dijo...

Ad infinitum et plus ultra (hasta el infinito y más allá), Lady Madreselva.

Un profundo y colorido beso, Lady Rainbow.

Beau Brummel dijo...

Mi sexótica Lady, a mi siempre me pareció una magnífica idea que me gozaran a voluntad…

Besos, Lady Shang.

Beau Brummel dijo...

Comparto su gusto, Lady Tesusurraré. Sí que tiene morbo, sí. En la escala de Farenheit, grado máximo.

Besos, cuadrúpeda Lady.

Beau Brummel dijo...

Será todo un honor aposentarla en mi humilde casa Lady Rosaida. Intentaré no darle tregua para que no quiera irse nunca, bellísima jardinera.

Besos azaharados… y azarados.

Beau Brummel dijo...

Mil gracias, Lady Femalina…

…y millones de besos.

Fuego dijo...

Jo, Sr. Brummel, nos tendremos que enfadar con usted para que continue más rápido?

Besos.

Princesa dijo...

Se lo perdono...porque tengo la absoluta seguridad de que al final me dejara plenamente satisfecha y eso también esta al alcance de muy pocos. Un beso a la hora del café.

POEM dijo...

es muy muy deseable

lo q siempre me va a extrañar es q lo haga la primera vez de estar contigo

para mi estos juegos van poco a poco adentrandote en laberinto sexual

de la otra persona q sólo ya por el placer de descubrirlo me tomo tiempooohhh jaja