Seguidores

sábado, 7 de mayo de 2011

28







(viene de 15)


Llegó a "La Vinoteca" más pronto de lo que tenía pensado. Era un local muy pequeño contiguo al restaurante donde iban a cenar. Miguel había agradecido a Laura la idea de esta cita previa antes de la cena, porque no podía predecir la reacción de Eva Luzia al verle de nuevo. Se acercó a la cristalera con sigilo y miró a ver si ella había llegado ya. No lo había hecho. Miró a su alrededor. Estaban en una zona comercial de la ciudad, por lo que no le fue difícil encontrar un lugar donde pasar el tiempo recreando su vista en algún escaparate mientras esperaba su llegada. Cruzó la acera y se detuvo ante una librería. Recorrió visualmente los estantes. Novelas de aventuras, históricas, libros de viajes, mucho libro técnico… "Ninguna publicación de literatura erótica", reflexionó extrañado. "Y, sin embargo, el erotismo es uno de los grandes principios que mueven nuestra vida cotidiana. Todo un referente en las bellas artes. Algún día podría escribir la historia de mi vida erótica. Tal vez haya a quien le interese y disfrute con ella", pensó con cierta vanidad. Volvió a mirar el reloj. Era ya la hora pactada. Se volvió para cruzar de nuevo en dirección a su cita y entonces la vio llegar. Se quedó inmóvil, observándola entrar en el local. Elegantemente, con un vestido blanco cuyo escote "palabra de honor" realzaba su bien estructurado pecho. La cintura ceñida. Las nalgas prietas, escasamente separadas por la silueta ceñida de la tira ínfima de una sugerente tanguita blanca. Se acercó de nuevo a la cristalera del local. La vió sentarse en una de los taburetes altos junto a la barra. Esbelta, distinguida. Se había recogido el pelo dejando las rizadas puntas caer en cascada hasta su nuca. Miguel la miraba absorto, mientras ella era consciente de ser el centro de atención del público masculino del local. Estaba sentada con un porte estudiadamente altivo. Cruzó una pierna sobre la otra. Sacó un paquete de tabaco de su pequeño bolso y extrajo un cigarrillo. El barman, atento, se prestó a encenderlo con un mechero metálico y después se dirigió a ella, posiblemente para preguntarle qué iba a tomar. Miguel seguía observándola con minuciosa atención. Veía su silueta erguida sobre el taburete, digna, imperial. Desde donde estaba podía componer un precioso retrato de aquel momento: silueta de mujer con barra al fondo. Salió de su ensimismamiento y decidió entrar en el local. Ella, de espaldas, no se daría cuenta hasta su llegada. Avanzó sigiloso hasta colocarse justo detrás. Aguardó un momento más para que sus ojos recorrieran su imagen sin ser visto, para aspirar sus fragancias escondidas, para escuchar el silencio de su espera. Recordó a Modigliani, y pensó que mirar a una mujer también era poseerla. Extendió su mano y la tocó, breve. Eva Luzia se giró, sonriente, pero de inmediato se le congeló la sonrisa. Era evidente que no era a Miguel a quien esperaba ver allí.


(continuará…)



ESA DELGADA LÍNEA ROJA…

11 comentarios:

i am...(vicky) dijo...

Exquisita descripción de la observación de una espera y del des-esperado encuentro.

Saludos desde el lado opuesto de la barra

Beau Brummel dijo...

Lady Ayam ¡qué inesperado… placer!

Espero que su visita se repita con frecuencia. Miguel se lo agradecerá mucho, seguro.

Un beso de reencuentro, Lady.

Madreselva dijo...

Seguro que Miguel sabrá derretir el hielo de esas comisuras...
:)
Un beso.

Beau Brummel dijo...

O lo derrite con su pasión o se lacera con la gélida frialdad de Eva Luzia. Fuego y hielo: opuestos, pero ambos queman.

Besos, Lady Rainbow.

Yemaya dijo...

Por eso los polos opuestos se atraen..
Genial relato.
Besos y susurros cálidos

Princesa dijo...

Cada paso resulta mas excitante, siga por favor. Un beso.

Beau Brummel dijo...

En efecto, Lady Yemaya: se atraen. Con un magnetismo irremediable. Ánodo y cátodo, postivo y negativo, nacidos para someterse a la más poderosa de las fuerzas…

Besos, Diosa-mujer.

Beau Brummel dijo...

Siempre que haya un buen café para despertarme de la somnolencia, Lady Princesa. Y el suyo es exquisito…

…y excitante.

Besos, Alteza.

Felina Mala dijo...

Como siempre salgo de su rincon con una sonrisa felina, muy revelador y excitante.

Un besazo Milord

Beau Brummel dijo...

Tiene ud una preciosa sonrisa, Lady Femalina. O por lo menos es lo que deja adivinar ese bello corpiño con escote "palabra de humor"

Besos asilvestradamente gatunos, Lady.

POEM dijo...

el erotismo lo excluye el sistema
el dinero es muy celoso del sexo
hombres eróticos como Sir Bo están en peligro de extinción

Eva Luzia no puede creer q elpoder de la tenacidad de Miguel

calará hondo

i suppose