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domingo, 29 de mayo de 2011

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(viene de 30)


Miguel aprisionaba con sus manos los pechos de la mulata mientras ella le excitaba aún más acariciándole la polla y buscando con su boca los labios del hombre. Se besaban enloquecidos. Se engullían apremiantes. Se envolvían con sus cuerpos, uniéndolos en cada movimiento. Se lamían, se comían. Eran dos cuerpos entregados al vértigo, abandonados a las violentas sacudidas del placer. Restregaban su sexo el uno contra otro, encendidos por un fuego inacabable. Eva Luzia se levantó, se dio la vuelta y flexionándose le ofreció su coño para que Miguel la penetrara por detrás. "Dime, ¿quieres follarme? ¿Quieres follarme ya?", le dijo con una voz melosa, totalmente desconocida para Miguel. "Vamos, fóllame ya. Me quemo. ¡Fóllame!". Miguel se colocó un preservativo. Notaba cada latido en su endurecido falo. Percibía el olor de la excitación de aquella hembra. Escuchaba las palabras que le incitaban a cabalgar las hermosas caderas de la mujer. Veía su sexo abierto, resinoso. Admiraba los pezones afilados. Tenía sed de sus jadeos, hambre de sus gemidos. Estaba frente a un auténtico festín y ella le invitaba a saciarse, a vaciarse entre sus muslos. La tomó por la cintura e introdujo su miembro en la vulva. Se deslizó hacia el interior, sin problemas. Eva Luzia acusó la presencia de Miguel en su interior con un ligero estremecimiento. "Así, así, despacio", le susurró con la voz ahogada. Y siguó: "¿te gusta? Despacito, mi hombre, suave, paladéame con gusto. Siente mi calor en tu verga." Escuchaba su voz embriagado. Ella le conducía y él se dejaba llevar mientras la horadaba con su daga viril. La introducía despacio para luego sacarla; la sacaba con igual delicadeza para introducirla de nuevo. La tomó por la cintura y la invitó a darse la vuelta. Restregó su miembro rebañando la melaza de los labios de su coño. Percutió con él en su clítoris. Ella resoplaba, ocluyendo su boca. Siguió hollándola frenético, contemplándola gozar. Le excitaba ver su mirada perdida, su boca encontrada entre la de la mujer. Se acercaba y bebía de sus besos. Luego se separaba para admirar su obra en el cuerpo femenino. Le complacía saberla estremecida, anhelante de la fricción de sus inglés. Introducía su músculo sin parar. Dentro, fuera; fuera dentro. Se detuvo un momento para ayuntar su cuerpo con el de ella, para sentirla entera. Estaba repleta de sudor, sobrexcitada. Gimió pidiendo, rogándole que continuara. "Cabálgame tú ahora", le dijo Miguel. No le dio tiempo a terminar. Con un ligero quejido le arrojó contra la moqueta de la habitación, se subió sobre sus caderas y se empaló contra su ardiente tranca. Comenzó a mover su cintura describiendo círculos imaginarios en el falo de Miguel. Gemía y mientras le daba, le pedía más a él. "Así, mi hombre, mi macho. Fóllame así. Dame tu polla entera. Dámela, la quiero toda dentro; sí, sí"


(continuará…)



8 comentarios:

Jo dijo...

Dios Milord,
Si no continua pronto nuestros propios estados nos destruirán… penetrante relato, directo a los propios deseos…

Princesa dijo...

Querido o acaba el puto polvo o le juro que voy yo y lo acabo por Ud.
Besos.

Beau Brummel dijo...

Oh, no, por favor, Lady Jo. Déjelo penetrar, pero no permita que la destruya.

En efecto, ese es el objetivo: llegar hasta el estadio de los deseos y las pasiones de quien lo lea. Demasiado ambicioso, tal vez…

Besos, Lady platidérmica.

Beau Brummel dijo...

¿Acabar, Lady Princesa?

Tenía entendido que ud era una maratoniana del placer…

Pero todo lo bueno se acaba, claro. Aunque la ficción lo aguanta todo, no crea.

Besos cafeteros, Alteza.

Princesa dijo...

Si querido pero este nos tiene al borde del sufrimiento....deje que se corra por caridad. Un beso.

Te susurraré... dijo...

Me imagino a Miguel tumbado con ella encima moviéndose y me pongo a mil por hora.

Madreselva dijo...

Lo de la mirada perdida me ha hecho sonreir...espero se encuentre en la suya al final.
Un beso

POEM dijo...

lo mejor es la mirada perdida

señal de hembra caliente q está disfrutando de las embestidas

tal vez la adicción al sexo deriva de esos desmayos

vaya fuego sale de la pantalla leyendo tu novela por entregas cada vez más intrigante