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jueves, 22 de septiembre de 2011

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(viene de 27)


"¡¡Miguel!! ¡¡Miguel!!" La voz de Laura le devolvió a la realidad. "¡Ay Miguel, por Dios! Espabila, hombre, que ya hemos llegado. Menudo viajecito, cariño. Es una vergüenza que en pleno siglo ventiuno sigamos teniendo esta mierda de accesos para llegar hasta aquí. ¡Cualquiera diría que estamos en el fin del mundo! Y toda esa cantidad de gente en la carretera podría elegir otro momento para salir de casa. ¡Con lo que odio los atascos, por Dios! ¡A ver, niñas, bajad y recoger los equipajes!" Era Laura, sin duda. Miguel giró su cabeza para contemplarla a través de la ventanilla del poderoso todoterreno. Estaba envidiablemente hermosa, como siempre. Hacía mucho tiempo que se había rendido a la evidencia de que, por más contratiempos que les deparase la vida, nunca podría evitar su atracción. Era el sol de su universo. El astro más luminoso. Y también el más letal. Aquella mujer podía darle vida, pero también eclipsarle y fundir con su energía todas sus ilusiones. Su gracia y su desgracia unidas en el cuerpo que más había deseado jamás. "Hola Miguel, ¿qué tal estás, querido? Has adelgazado. ¿Te cuidas? Seguro que no. Pues tú verás lo que haces, cariño.No me lo digas, no me lo digas, ya sé que es tu vida. ¡Vamos niñas, vamos, que aquí solo se puede parar un momentito!". Entre la arrolladora presencia de Laura y su torbellino verborréico Miguel apenas había reparado en las acompañantes de su ex mujer. No estaba cómodo con su llegada y se le notaba. Cuando Sara, su hija, bajó del coche apreció lo mucho que había madurado su pequeña princesita. El pelo oscuro, la tez morena y la complexión física, más bien delgada, delataban en ella la superioridad de los genes paternos. Miguel se quedó asombrado al comprobar lo mucho que se le parecía aquella mujercita. Sus miradas, a pesar de encontrarse fugazmente, pugnaban por esquivarse perdiéndose en cualquier detalle del entorno. Eran dos extraños por voluntad propia. Ninguno de los dos había querido saber del otro desde el día en que Miguel abandonó a Laura. Y sin embargo ahora se veían en la necesidad de compartir unos días de sus distanciadas vidas. El motivo que había llevado a su hija a querer pasar unos días junto a él era algo que Miguel no acertaba a imaginar, pero estaba seguro de que tarde o temprano lo averiguaría. Por la puerta opuesta apareció la figura de Mónica, su amiga. Laura no había exagerado absolutamente nada en su descripción. Alta, pelirroja y despampanante. Una hermosa joven, promesa de lo que los hombres denominaban mujer bandera. Su mirada apenas había acabado de recorrer su sensual figura  cuando percibió la cercanía de su cuerpo a través de sus otros sentidos. Su fuerte aroma de hembra perfumada era ciertamente embriagador. "Hola. Tú debes ser el profesor, ¿verdad?" le dijo con una voz aterciopelada, cuyo tono parecía modulado para connotar las más sugerentes fantasías. Se acercó aún más hasta colocarse frente a él. Era más alta y su potente físico le dominaba por completo. Le abrazó dejándole sentir la firmeza de sus grandes senos, la calidez de su piel lechosa salteada de pecas. Su tacto le abrumó. Después le colocó un beso en la boca con regusto a deseo. La pelirroja sonrió, sabedora de lo atrevido de su saludo. Miguel se sintió turbado. Una mezcla incendiaria de intuiciones e impresiones inundó su mente. No sabía qué hacer, qué decir. No esperaba verse envuelto en aquella embarazosa situación. Laura le miraba entre sorprendida y divertida, esperando su reacción. Pero fue Sara, para su fortuna, la que entró en escena.



(continuará…)



NO SABES CUÁNTO, MI NIÑA

11 comentarios:

Felina Mala dijo...

Miguel ultimamente anda muy perdido, se monta peliculas, se nos vuelve blando y ahora se descoloca con mucha facilid.
Milord las vacaciones bien?? o le dio mucho el sol.

Un besazo malo!!

Madreselva dijo...

Es curiosa la atracción que ejercen en la mayoria de los hombres las pelirrojas...
Bueno a ver que hace Sara con este "sarao" ;)
Besos caballero.

Princesa dijo...

Pues yo me muero por saber como sale Miguel de este embrollo.

Besos querido.

Beau Brummel dijo...

Pero Lady Felina, no sea ud tan mala. ¿Es que bajo el corpiño que ciñe su suerpazo no hay un corazoncito que lucha por desatar su ternura?

Besos, Lady gatuna jejejeje…

Beau Brummel dijo...

Muy curiosa. Pero no extraña. El rojo es el color de la pasión. Un señuelo innegable para los hombres. Las pelrrojas llevan el fuego en su pelo, sin duda. Amén de tener de su lado el exotismo de no abundar mucho.

"Sarao"… muy ingeniosa, divertida dama Arcoiris.

Besos, ¿azules?…mejor amarillos como el fruto del otoño en los árboles.

Beau Brummel dijo...

No se me muera ud, querida Alteza, que sería una pérdida irreparable. ¿Con quién me iba a tomar yo los cafelitos virtuales más sexys de la blogosfera? Tenga paciencia y espere, que todo llegará…

Besos de moka, Lady Princesa.

Rosaida dijo...

Uff... Sr. Brummel, me temo que en la vida de Miguel los próximos días van a ser un tanto, digamos, agitados e inquietantes.

Siempre es un placer entrar en su casa, acomodarme cerca de Usted y escuchar las aventuras y desventuras del apasionado Miguel.

Un beso desde mi Jardín.

Beau Brummel dijo...

Inquietantes… y agitados. No habría mejor forma de describirlos, Lady.

El placer es mío al verla entrar y sentirla cerca para…

…poder narrarle las andanzas y vicisitudes de Miguel.

Besos, ajardinada Lady.

Fuego dijo...

Uy, uy, uy, esta historia se pone peligrosa, jejeje

Beau Brummel dijo...

Sí, Lady Fuego. Parece que nuestro querido Miguel, el amante indefenso, tendrá que tirar de oficio para torear en esa plaza…

Besos.

POEM dijo...

jaja

nunca es tarde para empezar a conocer a tu hija

daros una oportunidad es lo mejor que podría ocurrir

Mónica me recuerda a muchos amigos de mi hijo mayor

con los cuales he tenido q echar el freno para no acabar en el más sensuales de los polvos

y lo que me queda aún

me ha pasado también con alumnos que me agarran la cadera en clase

jaja

suerte con la tentación