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jueves, 6 de octubre de 2011

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(viene de 36)



Sara, Mónica y Miguel iniciaron el camino hacia el apartamento. Bajo un sol implacable, agradecieron tener que adentrarse en las callejuelas de la parte vieja, que con sus edificaciones de materiales antiguos y media altura les preservaban con su sombra del calor veraniego. Serpenteaban entre paredes encaladas, en silencio, como si cada uno de ellos estuviera perdido en sus propios pensamientos. Miguel buscaba encontrar algún mecanismo que le permitiera iniciar una conversación con su hija, pero la presencia de la deshinibida compañera de Sara le tenía realmente cohibido. No era ella en si. Como profesor universitario estaba acostumbrado a lidiar más a menudo de lo que le gustaría con ejemplares como ella, guapas, jóvenes y muy descaradas. Y con acreditada fortuna, a juzgar del éxito que cosechaba entre ellas, curso a curso. Pero la última confidencia de Laura le había descolocado por completo. De repente no solo tenía que ejercer de padre, sino hacerlo en presencia de la compañera de su pupila. "Menudo marrón", dijo para si. Pero se estaba engañando. Aquella inesperada situación escondía un problema aún mayor. Si la actitud de Mónica no había sido impostada y persistía en buscarle la calentura, los días venideros iban a ser un auténtico infierno para Miguel. Aquella muchacha era un bocado muy apetecible, sí. Su melena pelirroja parecía estar hecha de las mismísimas llamas del infierno más morboso. La visión imaginada de su cuerpo, barrunto de carnes prietas y senos temblones, se había instalado clandestinamente en los pensamientos de Miguel como si quisiera vampirizar hasta la última gota de su voluntad. Sintió los efectos de sus maquinaciones en la entrepierna y se esforzó por dejar de fantasear con ella. Se había dado cuenta de lo ruin que podía llegar a ser contemplarse consumiendo lujuriosamente el cuerpo de la novia de su hija. Era una línea roja que no estaba dispuesto a traspasar, por mucho que pensara que su cuerpo le incitara a la más depravada concupiscencia. Buscó un motivo para alejar su mente del poder libidinoso de Mónica y lo encontró en el atronador sonido que producían las pequeñas ruedas de los troleys sobre el empedrado pavimento de la calle. Tal era el escándalo en el vecindario que el paso del trío era saludado por alguna que otra cabeza desde los balcones que jalonaban su ruta. "¿Falta mucho, profe?", preguntó de repente Mónica. "No. Casi hemos llegado. ¿Ves ese edificio alto que se levanta al final de la parte vieja? Allí es", respondió Miguel agradecido porque alguien al fin rompiese el incómodo silencio. "Oye, Sara, ¿tú has estado alguna vez aquí?", se dirigió Mónica a su amiga, como queriendo restablecer la concordia entre ambas tras el incidente de la llegada. "Claro, Moni. ¿Estás tonta? Todos los veranos veníamos a este pueblo en verano, a la casa de mis abuelos. Te lo he contado mil veces, cariño", respondió Sara con la suficiente aspereza como para manifestarle que no había olvidado lo ocurrido. "No. Quiero decir si has estado alguna vez en el apartamento de tu padre", matizó Mónica. "¿En el apartamento? No. Papá lo compró tras la separación de mi madre. Parece que hizo un buen negocio dejándonos tiradas y lo supo invertir en beneficio propio". La respuesta de Sara llevaba una carga de implícita de resentimiento. Era evidente de qué lado estaba. O, por lo menos, dejaba claro de parte de quién no estaba. Miguel quedaba muy mal parado a los ojos de su hija, y sin embargo se encontraba muy cómodo asumiendo el papel de malo. Lo era, no tanto por lo ocurrido con Laura, sino por aprovecharse de esa proyección para no implicarse en la vida de su hija. Era muy cómodo que su exmujer se ocupase de ella, porque Laura era una buena madre y Miguel se sentía seguro al saber que Sara estaba bajo su tutela. Ahora presentía que Sara, su hija, necesitaba algo de él y eso le ponía verdaderamente nervioso. Aunque nunca lo admitiera, tenía miedo. Miedo de ser padre. No, no era cierto. Tenía miedo de no saber ser un buen padre. Pero ahora no podía huir como había hecho hasta entonces, porque su vida solo había sido una continua huida. Y no siempre hacia delante.


18 comentarios:

Princesa dijo...

Querido, o deja de meter a Miguel en esos aprietos o tendré que ir a rescatarle...pobrecito,
Lujuria contra Oportunidad de demostrar la responsabilidad como padre.... está claro que siempre ganará la lujuria, la duda esta en el precio a pagar por ello....

Besos querido.

Fuego dijo...

Está claro que Miguel no es un buen padre, por tanto, no debe tener miedo de una función que no realiza en sí.

Aunque, con el berenjenal que se prevee, cualquiera estaria cagado de miedo.

Y Mónica, vaya peligro que tiene que tener!!

Besos.

calmA dijo...

¿Cómo son los "senos temblones"?, nunca lo había ni escuchado, ni leído, ni sentido... Me ha hecho gracia.
Todo un personaje este Miguel... sí.

Besos

Fuego dijo...

Milord, déjeme decirle que, no sé porqué, pero cada vez que le leo pienso que al post pertinente de Miguel, le iría muy bien esta canción:
http://www.youtube.com/watch?v=wa2CosNu1OI

Siento que se me haya olvidado enlazar, como ud, tan amablemente intentó enseñarme.

Por favor, escúchela, pero como se debe de oir esta preciosa canción, tranquilamente y a volumen alto, y si es con los ojos cerrados y a solas, mejor.

Perdone la intromisión.

Beau Brummel dijo...

El reto es realmente difícil, sí. ¿Pero ud cree que es tan evidente que triunfará la lujuria? Dicen que el sentimiento que experimentan los padres para con sus hijas es realmente especial. Aunque si hacemos caso de la sabiduría popular, para los hombres no hay carreta que tire más que los deseos de su bragueta.

No tendría Miguel mayor suerte en la vida que ud fuera a rescatarle, Lady Princesa…

Besos aromáticos.

Beau Brummel dijo...

Aguda reflexión, Lady Fuego. Tiene ud razón en parte, pero no en todo. Es cierto que abandonó su rol de padre, pero eso es más cómodo que tener que ser padre. Lo que produce vértigo es enfrentarte con la duda de si lo harás bien o mal. La renuncia es más cobarde, te exime de tu capacidad o tu incapacidad. Cuando estudiaba la carrera en alguna ocasión preferí no presentarme a un examen, aunque me corriera la convocatoria, a tener que enfrentarme con el fracaso del suspenso. Si no haces algo nunca sabrás si puedes o no puedes conseguirlo. Es una indefinición que deja intacta tu autoestima. Pero hacer algo y hacerlo mal…


Todo un detallazo el pensar en Miguel con banda sonora. Y muy bien elegida, sin duda. Un tema para escuchar incluso en los momentos más tranquilos, disfrutando con la soledad de tus recuerdos. No sabe ud cuántos me vienen a la memoria con la música de aquellos Supertramp de antes del boom del "Breakfast in America". Este fue, para mi gusto, el último de sus grandes hits de calidad. Una preciosa balada que ha aguantado perfectamente el paso del tiempo… ¿porque habla del tiempo?

Muchas gracias, Lady Fuego. Y muchos besos encendidos…

Beau Brummel dijo...

A ver si puedo explicárselo, lady CalmA…

Mejor le muestro esta videometáfora. Seguro que ahora lo comprende.

Besos en sus hermosas incisuras claviculares, Lady Palabradehonor.

calmA dijo...

jajaja valeeee merci, muy gráfico, sí.

Besos

VESTA dijo...

Los deseos lujuriosos que superan los límites establecidos son un potente ofrodisiaco , qué sucederá ante tales deseos??? Sólo usted y Miguel lo saben..

VESTA dijo...

Los deseos lujuriosos que superan los límites establecidos son un potente ofrodisiaco , qué sucederá ante tales deseos??? Sólo usted y Miguel lo saben..

Jackie Brown dijo...

Un verdadero placer haberte descubierto y leerte.

Bss

Beau Brummel dijo...

Así es. La transgresión es un estímulo casi irrefrenable, Lady Vesta. Abrir las puertas que se nos enseñan cerradas, liberándonos de absurdos corsés es un sentimiento que no puede explicarse con palabras. Pero hay que tener mucho cuidado luego con los cargos de conciencia. La moral inoculada en nuestro cerebro puede ser muy dañina a posteriori. Y tenemos que seguir viviendo con nosotros mismos lo queramos o no.

Es Miguel el único que lo sabe. Yo tan solo lo escribo a su dictado…

Besos de piel y plata, Lady.

Beau Brummel dijo...

Y a la viceversa, Lady Jackie. Un placer fílmico y bosanovero. "Orfeo Negro" es un fatal pero hermoso film, cuya banda sonora es realmente deliciosa.

Besos, tarantiniana Lady.

Beau Brummel dijo...

Lady calmA, una imagen siempre vale más que mil palabras. Más, en este caso, si es en movimiento…

Besos.

don vito andolina dijo...

Hola,preciosas letras van desnudando lentamente,pausadamente la integral belleza de este blog,si te va la palabra elegida, la poesía,te invito al mio,será un placer,es,
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
gracias, buen día, besos de agua...

Beau Brummel dijo...

Hombre, don Vito, un mensaje robotizado no es lo más elegante como tarjeta de presentación de un rapsoda de la palabra elegida…

De todas formas, me consideraré mojado, digo besado.

Mis saludos, caballero.

Madreselva dijo...

Pues para atrás ni para coger impulso...

Otro beso azul.

Nikita dijo...

je je pues se lo va a tener que currar, complicadillo el tema

beso