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jueves, 17 de noviembre de 2011

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(viene de 37)



Laura voló a Londres para afrontar el último año de universidad. En tan solo una semana había conseguido olvidarse de Miguel, su apasionado amante veraniego. Ni rastro de huellas sentimentales en su corazón. Volvió a su pequeño apartamento alquilado del centro de la City que compartía con Claire, una joven estudiante francesa bisexual y, a su parecer, maravillosamente promiscua. Laura era consciente, desde hacía tiempo, que Claire buscaba ser su compañera también de cama, y no tan solo para dormir en ella precisamente. Lo que en un principio le pareció simple y natural deshinibición fue revelándose como una explícita forma de seducción. De las excursiones nocturnas, semidesnuda, a la habitación de Laura con cualquier absurda excusa, pasó a proponerle, sin ambages, ardientes experiencias lésbicas cuerpo a cuerpo, bajo la lluvia de la ducha. A Laura aquel asedio le producía sensaciones encontradas. Por una parte rechazo: ella, tan sexualmente liberal como la francesita, sólo contemplaba el placer producido al ser tomada por un hombre. Pero, por otra parte, más de una vez se había sorprendido mirando con cierto morbo los pechos respingones de su sensual compañera, o recreándose con el suave y geométrico abombamiento de su monte de venus, bajo el que se intuían unos carnosos labios perfilados bajo la sugerente ropa interior. Laura era mujer para hombres y, aunque no podía negar que a veces sentía algo que en alguna ocasión había pensado que pudiera ser un cierto tipo de atracción, nunca había tenido fantasías húmedas pensando en hembra alguna. Sin embargo, aquellas noches sola en su cama mientras escuchaba los gemidos de Claire cuando era penetrada por su partenaire de turno, mientras percibía los palmeos en las nalgas como si fueran en las suyas propias…eso sí que la producía un incuestionable, cálido y reconocible hormigueo de placer entre sus piernas. Una noche Claire llegó acompañada de otra chica. Era una pálida irlandesa llamada Cecile, de grandes ojos azules y mayores senos a juzgar por lo que se adivinaba bajo la vestimenta a la altura de su pecho. Cenaron las tres y luego tomaron una copa, sentadas en el pequeño sofá, muy apretadas. Se liaron un cigarrillo de marihuana. A Laura la marihuana la estimulaba sobremanera. Hacía que exacerbase su sensibilidad sensorial. Cualquier estímulo era apreciado con mayor intensidad. Percibía el tacto con sus ojos, veía los sonidos. Comenzaron a hablar de sus experiencias sexuales, de lo que sentían, de cómo lo sentían; de sus gustos y de sus placeres inconfesables. Tomaron otra copa y fumaron otro porro. El alcohol las hizo entrar en calor rápidamente, y fueron quitándose la ropa hasta quedarse lo suficientemente cómodas como para encarar una velada muy prometedora…


(continuará…)


¿Recuerdas esta canción, Miguel? 
(Ayer me encontré con ella. Los mismos ojos negros, profundos, que te cantaron las verdades del barquero hace más de treinta años. Ahora es toda una señora magistrada. Tomamos un café mientras recordamos lo bien que lo pasábamos los tres. Sí, me preguntó por ti. Creo que no te ha olvidado y  te sigue apreciando a pesar de lo cabroncete que fuiste. ¿Quién te iba a decir a ti que iba apreferir mi "Rain song" a tu "Starway to Heaven"…?)


(Addenda) A última hora decido incluir también este otro tema: "Hasta que recuerdes"… ¡Cómo canta esta dama! Cada vez que lo escucho se me eriza la piel. Until you remember that you're mine, ¿quién pudiera olvidarse de cosas así?

16 comentarios:

Fuego dijo...

Me reafirmo en el buen gusto musical que tiene, con lo que me gusta a mí Led Zeppelin...!

La historia sigue prometiendo, ... y mucho.

Besos, ya de noche.

Fuego dijo...

Vaya!! otra vez la primera, jijiji...

Qué querrá decir?? Ummm, no sé, no sé...

calmA dijo...

Ohhh ¿es su voz monsieur?, qué buena idea para la gente que no puede leerle ¡genial! y para disfrutar de ese acento tan francés...

Escribe ud. très bien, il fait chaud. Auguro un final sorprendente ud. toujours lo es.

Chica lista esa Laura.

Mi clavícula y yo esperamos el próximo capítulo, acomodadas en primera fila.

Besos en zig zag

Gracias por su curvado vídeo, ¡grandes Talking Heads!

Las dos canciones de mister Zeppelin son buenas, pero me quedo sin dudar un segundo con Starway to heaven, me trae muy buenos recuerdos y es un pedazo de canción.

Beau Brummel dijo...

Lady Fuego, los Zeppelin fueron la banda sonora de muchos buenos momentos en mi vida. En especial el magnífico "Phisicall Graffitti", que entre el grupo de amigos conocíamos como "el de las ventanas". Me gustó a la primera: la conjunción de bajo y batería, la voz de Plant, acerada y desgarradora… y la guitarra de Page, claro. Me impresionó tanto que estuve toda una noche poniéndolo una y otra vez, hipnotizado por los arreglos de "Kashmir", la belleza acústica de "Down by the seaside" o "Black country Woman", el sonido compacto y directo de "The Rover"…

¿Qué querrá decir? Yo también ardo en deseos de saberlo. Entre sus llamas, claro.

Besos.

Beau Brummel dijo...

No, no es mi voz, Lady calmA. Es una voz robotizada de una aplicación que hay en la red para permitir la "accesibilidad" del blog a las personas invidentes. Una pena que el resultado sea tan defectuoso. Imagino a quien no pueda llerlo escuchando ese soniquete monocorde locutando momentos tórridos… para salir corriendo, vamos.

Le aseguro que mi voz es más bonita, Lady. Y en la distancia corta gana mucho (eso dicen).

Los dos temas son sublimes, sí. Y este otro tampoco está nada mal.

Estaré esperando la sutil desnudez de sus clavículas, Lady.

Besos, donde ud ya sabe…

Princesa dijo...

Vaya querido, Laura está empezando a ser tremendamente excitante, casi tanto como Miguel...

Besos.

Beau Brummel dijo...

A mí siempre me lo pareció, Lady. Una mujer con mayúsculas, como le gustan a Miguel… y a mí también, por qué no confesarlo.

Besos para ud también, querida.

Shang Yue dijo...

cuando la curiosidad pica, la marihuana o el alcohol son simples excusas



(monsieur, usted y yo nos pasaríamos la vida bilando veo y, quizás también, ploteando)

Rosaida dijo...

Parece ser que, entre las volutas de la maria y los efluvios del alcohol, el juego a tres bandas va a ser de lo más prometedor… excitantemente prometedor. Esperaré, Señor Brummel, la siguiente entrega. Estoy segura de que más de un sofá arderá cuando nos narre el final de la velada.

Siempre acierta. Su "Stairway to Heaven" llega también hasta el mío.

Un beso desde mi Jardín.

Beau Brummel dijo...

Cierto, Lady Shang. Pero a veces es necesario buscar una excusa para caer en manos de nuestras curiosidades.

Bailar y plotearnos, plotear y bailarnos. No parece mala vida…

Besos, sexótica Lady Yue.

Beau Brummel dijo...

Espéreme, Lady Rosaida, y permítame arder junto a ud mientras le narró el final de la velada.

O mejor aún, regáleme una medianoche de su vida y lo escribimos juntos.

¿Tentador?

Besos. No sabe lo que me ha complacido su visita. Más que nunca, sí…

calmA dijo...

La verdad que está también muy bien esa canción, querido...

Mis clavículas sólo las protejo las horas necesarias, muchas otras se encuentran aireadas y dispuestas para el combate.

Un revolcón de besos en apoteosis lírica para vos :-).

No se duerma y dispare...

susana moo dijo...

Led Zeppelín, alcohol y marihuana, ¡mucho vicio!

Beau Brummel dijo...

Pero si yo soy muy pacífico, Lady calmA. Yo prefiero hacer el amor antes que la guerra…

Claro que por probar el sabor de sus clavículas…

Besos, que me embalo.

Beau Brummel dijo...

Sí, Susana, mucho vicio. Como diría el capitán Renault en Casablanca "¡qué escándalo! ¡Aquí se juega!".

En la próxima entrega más alucinógenos y Van the Man. Solo para gente muy viciosa, ya sabes.

Besos.

Madreselva dijo...

Es dificil olvidar lo que en su día te llenó el alma,preciosa cancion...
Sigo con Miguel y sus andanzas.
Un beso