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domingo, 6 de noviembre de 2011

Apócrifo e inconcluso




Apostado en el centro de la cita esperaba ansioso tu llegada. Quería verte, acercándote hasta mí. Me gusta tu forma de andar, lo sabes. Admirar tu silueta de mujer componiendo esos etéreos arabescos al compás de tus caderas. Elegante, eres elegante, erigida orgullosa caminando entre el resto de la gente. Tu cara, tus piernas, relumbrosas naciendo bajo la sucinta falda, enfundadas en esas seductoras medias con dintel de encaje que no podré olvidar nunca. Los zapatos, cuyos tacones elevaban tu perfil hasta el infinito. Y el body negro ajustado a mis deseos, tentando con su tela el bocado de tus pechos. Estabas guapa, muy guapa y mi corazón lo sabía. Te recorrí como en mis sueños, ansioso por besarte, por saborear la delicada fragancia de tu cuerpo. Tendría que esperar, sí, pero no era espera suficiente para quien como yo había consumido meses en forjar aquel momento.

Allí estabas por fin, radiante como nunca hubiera podido imaginarte. Para mí, y yo contigo. Me besaste apresurada, huyendo de algún testigo impertinente. Yo besé ese instante fugaz, herido por la cercanía de tu boca que sabía esquiva. Hubiera deseado abrazarte, comenzar a sentir que eras toda para mí. Porque en ese momento ya lo sabía. Tú me lo habías dicho tantas veces con tus letras, con tus roces, con todas tus sonrisas que yo nunca ví. Estabas allí, deseable y deseada, y no eras todavía más que la amante furtiva de mis locas fantasías. Comenzamos a caminar, a reinterpretar ese errabundo deambular antes varias veces recorrido.


Fuimos a comer, a decirnos que nos comeríamos después sellando nuestro pacto clandestino. Éramos fugitivos de nuestra vida. Éramos tú y éramos yo, todas las veces que no lo habíamos sido…




Otro hit de mi mundo. Dos versiones: una "andante", juvenil y más impetuosa y un "adagio", más sentida, madura y majestuosa. Así somos los hombres: el empuje y el músculo de antaño hay que suplirlo con la delicadeza y sapiencia de hogaño… Lo que todavía no se es cómo somos "mejores".


22 comentarios:

Lust dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Felina Mala dijo...

Ir a comer?
que paciencia Milord
yo iria directa al postre

Un besazo y una c....

Beau Brummel dijo...

Hay momentos en que las prisas no son buenas consejeras*, porque a quien espera, su bien le llega, Lady. Tenga en cuenta que el que esperar puede, alcanza lo que bien quiere y, ya que estamos metidos en lo gastronómico, hoja a hoja se come la alcachofa.

Una cita requiere de temple y sosiego para paladear cada instante, para degustar cada matiz, para que todo devenga en el ansiado y desatado clímax. Admirar, excitarse poco a poco…

No sabe ud la dedicación con que exploraría su laborioso corpiño, Lady Femalina.

Besos, pausados.

Por cierto, ¿una c…?




*A hombre maduro no le metas en apuro (este es de cosecha propia).

Amanteceres dijo...

Encuentros que inyectan en vena una pasión desmedida…
Me ha encantado el enlace de Youtube que has dejado en mi blog. Gracias…
Un beso desde mis Amanteceres.

Beau Brummel dijo...

Johnny Guitar…Un western matriarcal donde las mujeres, Vienna y Emma, dirigen los hilos narrativos con sus temperamentales actos. Una desgarrada historia de pasiones y viejos rencores enquistados en el corazón de los personajes. Una de mis películas favoritas por sus atmósferas opresivas, su impactante estética, la expresividad en los rostros de los protagonistas. Cine agrio, tierno y cruel como la vida misma. Un espectáculo hermoso y conmovedor…

Me alegro que le haya gustado. El cine de hoy en día, excesivo en artificios, adolece de momentos mágicos tan magníficos como ese, ¿no le parece? Poesía en imágenes, cada fotograma un verso, sin duda.

Besos Lady AmoryAlba.

Madreselva dijo...

Y llegar simplemente a la conclusión clara y evidente de "ser" lo que se anhelaba.

Besos que concluyen una etapa.

luna dijo...

Empeza despacito y, así se llega lejos...
Grazias por la visita...que lastima no me deja ver el video que me dejaste...
Un abrazo y felic semana...

Princesa dijo...

Diga que si querido, primero una comida, para ir entrando el cuerpo en calor por fuera y por dentro.
Besos.

Beau Brummel dijo...

Buena interpretación, mi hermeneuta Lady Arcoiris. Y mejor contraste conclusivo…

Besos.

Beau Brummel dijo...

Piano, piano si arriva lontano, Lady Luna.

Gracias por la suya, carissima Lady.

Besos, en el hombro que oculta su morena melena.

Beau Brummel dijo...

Ud sí que me entiende, querida Lady Princesa…

Besos de moka en boca.

Fuego dijo...

Qué magnífica comida esperando el tan ansiado y deseado postre.

Bien sabe ud que hay que alimentar el cuerpo, el alma y, como no, el deseo. Y en este caso, el orden de los factores no altera el producto, al menos a mi parecer.

Dos besos y medio, fraccionados, eso sí.

Beau Brummel dijo...

El magnífico entremés de un auténtico banquete, sí.

Y no le falta razón: todo lo que no se alimenta con esmero termina muriendo de inanición. O de hambre, que siendo lo mismo, suena mucho peor.

Pues con el uno y medio anterior, ya hacen enteros: cuatro, para ser exactos.

Pero prometo consumirlos fraccionados, para que me duren más.

Besos, flamígera Lady.

susana moo dijo...

Pues yo tampoco sé responder a tu pregunta. Depende, aquí vale la manida comparativa con el vino, lo hay joven que sabe riquísimo y otro envejece que da gusto...

Rosaida dijo...

Fugitivos de sus vidas sellando con el deseo un pacto clandestino.

Como siempre... exquisito, Señor Brummel. Intuyo que la sobremesa vino cargada de buenos momentos.

Un beso desde mi Jardín.

Beau Brummel dijo...

Y aunque ambos embriagan igual, Susana, el crianza (o reserva) es mucho más generoso en la resaca…

…además de ser más apreciado por las buenas gourmets para potenciar el placer de los maridajes gastronómicos.

Besos.

Beau Brummel dijo...

Yo también lo intuyo así, mi bella jardinera. Quizás de momentos como estos:

Y al fin llegamos, casi atardecidos, con el sol de todo el día ya vencido, con el calor del deseo que se sabe inaugurado. Dos amantes, blanco de la puerta de sus sueños. Quizás no fuera el lugar, pero era nuestro sitio. El sitio donde tantas veces nos habíamos encontrado en el filo de nuestro morboso epistolario. Ahora ya podía contemplarte sin ambages. Era el momento y así brindamos. Para romper el hielo de nuestra presencia, para comenzar a quemar nuestras pasiones. Estabas hermosa, estabas mujer, estabas hembra. Estabas puta y deliciosa. Tantas veces te dibujé mientras mecía mi placer entre tu cintura imaginada y ninguna se ajustaba a la hermosura de tus formas. Por ti y por mí alzamos nuestras copas. Por ti y por mí comenzamos a bebernos esa tarde.

Una sobremesa inolvidable, ¿no cree?

Mi boca entera, Lady Rosaida.

Fuego dijo...

Qué vuelva Miguel!

Estoy deseosa de que regrese...

Shang Yue dijo...

se me ocurren miles de atuendos elegantes para, después del consabido ágape con usted, poder bailar una canción como el lotus de RAdiohead

pasión contenida a cada ritmo de pies y caderas

Beau Brummel dijo...

Sus deseos son órdenes, Lady Fuego…

Besos.

Beau Brummel dijo...

Y seguro que con cualquiera de ellos estaría ud deslumbrante, mi sexótica Lady. Mmmm, deliciosa bailarina al son de la sincopada melodía… ¿cabría un placer mayor que admirar sus armoniosas evoluciones electrificando mi ansiedad?

Besos, Lady Shang.

Liba dijo...

Me gustan las pausas y los tiempos medidos. Llegará...

Primero un martini de langosta, una comida ligera, un postre para dos, paseo entre callejuelas y pasión sin control...

Me quedo con el adagio de hogaño y envidio a la dama que le mantuvo tantos meses en forja...

Besos, Lord...