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lunes, 26 de diciembre de 2011

De felicidades y confesiones de un seductor becario






"La felicidad es como una gota
De rocío sobre un pétalo de una flor
Brilla tranquila

Después ligeramente oscila
Y cae como una lágrima de amor"
 (Tom Jobim, "A Felicidade")



Una querida cómplice me ha mandado un precioso correo en el que me desea Felicidad y, de repente, caigo en la cuenta de que tal vez nos pasamos la vida tratando de encontrar el sentido de las grandes palabras, de encorsetar desde nuestro egoísmo el significado de los grandes conceptos. "La" felicidad, el antonomásico categórico. Presumiendo de canas y a menudo se me escapa que "la" felicidad no es más que la suma de pequeños instantes placenteros que burlan la cautela de cualquier tipo de programación emotiva por mucho que pongamos en ello todo nuestro esfuerzo. Las cosas ocurren, y tal vez seamos felices o infelices en virtud únicamente de la actitud con la que logremos ser capaces de admitirlas. Eso es lo difícil, sí: encarar los acontecimientos tal y como se presentan y no como nosostros esperábamos que se desarrollaran. Hace poco estuve a punto de estropear uno de esos momentos y no me lo hubiera perdonado nunca. "Es la felicidad la que te encuentra a ti", decía mi querida cómplice. Cierto. Un solo ejemplo: solo pude ser feliz aquella tarde cuando disfruté sin ansiedad del corto, pero intenso, tiempo que su vida permitió compartir en la intersección con la mía. El tiempo que ella pudo dedicarme sin que estar juntos hubiera sido jugar a la ruleta rusa con el revolver del destino cargado con más de una bala alojada en su tambor suicida.

Pero tal vez esto que escribo sea tan solo una excusa para devolver en forma de agradecimiento parte de lo que debo a algunas de uds por su afecto y connivencia cuando he necesitado de sus consejos, experiencias… o intercambiar fantasías por correo. Ninguna me conoce, y aún así he recibido tanta atención y cariño que muchas veces he de contradecir a los que atacan a este medio -e incluso a este género, el erótico- de simpleza o superficialidad de quienes a él nos entregamos. Yo mismo he ido rompiendo, destrozando uno a uno muchos de los prejuicios que tenía antes de descubrir lo maravillosas que son algunas de uds. Lógicamente van a permitirme que no de nombres, más que nada porque de sobra se reconocerán entre estas líneas y eso es lo verdaderamente importante. Además, a todos nos han enseñado que señalar está muy feo, aunque sea con el dedo con el que se digita el cariño.

Este año que se me va me ha traído momentos que no voy a olvidar jamás. Imposible hacerlo, porque han sido de una intensidad tal que no podía haberla experimentado ni en el mejor de mis sueños más a gusto soñados. Yo tenía una vida, pero me han dado otra diferente, apasionante, tentadora y estimulante. Adictiva, sí, y por eso peligrosa. Una amiga muy amada me decía hace unos pocos días que estoy loco. Es posible, pero solo esa locura me ha permitido salir del vórtice que estaba absorbiendo las últimas esperanzas juveniles de mi vida. Esa amada amiga es la única que en la vida real sabe que yo soy ese becario seductor que navega bajo el pabellón del más grande de los dandys que en el mundo han sido, y algún día terminará de explicarme por qué le parece tan acertada la elección de mi nick, por qué mi estilo le gusta tanto y otras cosas que ella sabe que me gusta oir de su boca y tan difícil se hace poder escucharlas. Sí, ha sido un año muy reconfortante. Gracias a uds, a personas anónimas que más allá de su personaje me han mostrado que son de carne y hueso. Gracias a la querida amiga que no dudó en ayudarme a cruzar el Rubicón de mi deseo, explicándome lugares, maneras e incluso confesándome algún secretillo que me unirá a ella para siempre. 


Ahora que releo lo escrito me doy cuenta de que es hora de darlo por terminado antes de que siga transgrediendo la primera de las leyes que me obligué a cumplir para no aburrir a quienes lean lo que escribo: nunca hablar en primera persona. Les dije que no me gusta la Navidad, por diferentes motivos. Lo que nunca cuento es que al final me dejo llevar por la melancolía de estas fechas y acabo siendo demasiado vulnerable. Me doy cuenta de que quiero a más gente de la que he estado dispuesto a admitir que quiero. Y no solo eso, sino que la necesito más cuanto más pasan los años. Yo no era así. He ido de "sobrao" durante la mayor parte de mi vida, ocultando muchos de mis verdaderos sentimientos por un pudor adolescente y estúpido. Desde hacía mucho tiempo las lágrimas no asomaban por mis ojos, ni en situaciones en las que eran la mejor terapia para descargar toda la tenebrosa oscuridad que cegaba mi vida. Hoy, sin embargo, me descubro emocionándome con el solo recuerdo de mi mano acariciando tu brazo, mientras me siento seguro bajo la cálida defensa de tu imponente silueta. Ella. Siempre ha sido una "ella" el motor que ha renovado mis emociones. ¿Podría ser feliz tan solo con saber que soy importante en su mundo? Quizás, pero ese noble y minimalista concepto no excluye la esperanza de alcanzar la felicidad de forma más prosáica, dedicándome a beber entre sus labios el lascivo licor de mis deseos. Soy humano y no un asexuado espíritu angelical, por supuesto.

Y aquí llega la moraleja, epítome o resumen de tanta perifrástica narrativa: me hago viejo, cana a cana, día a día, pero este año he comprobado que la felicidad que más quiero y necesito bien vale una locura… para enloquecer juntos.




[Hoy les propongo construir un relato a partir de unas canciones de Paul Weller. Háganse a la idea de que se trata de un puzzle de sentimientos musicados y elaboren su propia narración si lo desean y si no, espero entretenerles con el mío. Allá va:

Un hombre, con evidentes cambios de carácter, pero un hombre de palabra. Una mujer y siempre que hay una mujer hay una flor y, más que una flor, todo un vivero de recuerdos implantados en el corazón que derriban aquellos muros que parecían infranqueables. Todo tiene un precio…y si lo pagas, tienes ventaja para conseguir la felicidad. Un pensamiento…y un objetivo final…escrito en lo más alto: en el cielo de nuestro destino.]



13 comentarios:

CLÍO dijo...

La felicidad es como una pluma
El viento llevará el aire
Volar tan leves
Pero la vida es corta
Usted necesita tener viento sin parar.

(Tom Jobim, "A Felicidade")


Un Saludo.

Clío.

Madreselva dijo...

Decididamente yo apuesto por la locura, constante, eterna, para que la felicidad no sea efímera.
Besos llenos del relente del rocío.

Magnifico post, querido caballero...

Beau Brummel dijo...

Lady Clío, hija de Zeus, esposa de Piero, madre de Jacinto… las veces que me fue esquiva cuando de joven intenté expresar mis tinieblas con rimas y versos, tan estultos en lo asonante como inanes en lo consonante. Nunca se me dio bien la poesía, no, aunque, fíjese qué cosa, no hace mucho alguien trataba de menospreciarme llamándome "poeta".

Continúa ud la bossa, la bella letra que afirma que la tristeza no tiene fin y sí la felicidad. ¿Verdad o mentira, Lady? Dígamelo, cuéntemelo, cántemelo…

Besos, musa de hombres, y gracias por su visita.

Beau Brummel dijo...

Si tiene algún mérito el post es haber sido inspirado por magníficas mujeres, Lady Madreselva, y en lo que ellas me han aportado durante estos últimos meses.

Respecto a la locura, pienso como ud: en la vida hay que hacer locuras que te ayuden tanto a eludir la demencia como a escapar de la rigurosa cordura.

Besos, oscilantes como los pétalos de una lágrima… de placer.

Rosaida dijo...

Sobre la felicidad se ha escrito mucho, tanto como se ha escrito sobre el amor. Dos conceptos, a mi parecer, muy subjetivos y sobre todo muy etéreos.

No hace mucho leí una frase de un filósofo inglés sobre la felicidad, decía así: Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.

Recurro a esta frase porque se acerca enormemente a mi forma de entender la felicidad. Pequeños detalles, como tomarte un café con alguien especial, puede reportarnos más felicidad que el hecho de que te regalen algo inesperado. Todo es relativo, todos somos diferentes, por eso dejo este apunte a modo de ejemplo.

De igual modo en las locuras podemos encontrar la felicidad, pero como bien dice Usted, Señor Brummel, que sea a este lado de la cordura porque dentro de ella se puede ser muy loco. Sólo dista un paso entre la locura beneficiosa, que es la que todos buscamos, y la locura nociva, que nos puede arruinar la vida.

No hay edad para encontrar momentos felices ni para hacer locuras maravillosas. Me gustan los hombres con canas... son irresistiblemente atractivos ;)

Un beso desde mi Jardín.

jUliet dijo...

Esto no es una despedida ¿verdad?.
Déjeme ud el mail donde le plazca, que quiero decirle unas cuantas cositas...

Snifff, ud es un pozo de belleza subjetiva, un cúmulo de buen gusto y refinadas maneras, un seductor de dos pares de... y un encanto de persona que se intuye detrás de todas estas letras y músicas y si, claro, todos nos vamos haciendo viejos, menos mal.
Me alegra que le sonría el amor, y deseo que los momentos de felicidad (porque son eso... momentos)los atesore y le duren mucho mucho. Y lo dicho, más cosas le quiero decir, una sobre todas, que es ud un CABALLERO, si, con mayúsculas y que bueno... que no se vaya de aquí, ni de allá...
Beso desclaviculado pero grande.

Princesa dijo...

Es Ud. un loco encantador y lo sabe.
Un beso y feliz año 2012 lleno de fantasticas locuras.

Fuego dijo...

Cada día me gusta más su prosa y la forma en la que plasma sus pensamientos.

Sencillamente es usted un caballero, como han dicho más arriba.

No so fechas fáciles, permítame decir que a mí me resultan estresantes a ratos con intervalos de apatía; espero pasen pronto, mejor dicho... YA!

Feliz próximo año, esperemos no sea muy difícil de vivir.

Beau Brummel dijo...

Un comentario muy sensato, Lady Rosaida, lleno de pequeños detalles que se agigantan a medida que se reflexiona sobre ellos.

Muy buena la frase de Locke (no, no sabía que era suya, la he googleado). Y muy apropiada, dadas las circunstancias.

Particularmente me ha encantado el ejemplo del café. Tiene ud razón: tomar un café, pasar un par de horas con alguien especial… yo tampoco lo cambiaría por nada que no fuera hacer más especial, todavía, ese momento.

Brindemos pues por este año que se acaba, por las locuras que nos hacen bien, por quienes con su sensatez nos mantienen a salvo de las que nos hacen mal. Chin, chin, Lady de almendrados ojazos y pálida tez de Reina de las flores. Chin - chin, burbujeante dama.


[Permítame decirle que con su afirmación sobre los hombres con canas me ha ganado ud para siempre… aún más, si cabe]

Mi beso, bella RoseLady.

Beau Brummel dijo...

¿Una despedida? Pues no estoy yo al tanto de eso, Lady.

No, no lo es. La única despedida es para el año que se nos va. Uno más, sí. Ley de vida, claro.

Le agradezco mucho sus palabras. Y me las quedo, que uno no anda muy sobrado de piropos. Aunque hace poco me dijeron algo muy bonito sobre mi forma de mirar que todavía me hace sentirme bien al recordarlo.

Espero no irme de aquí, aunque sí que es verdad que estoy un poco atascado con la historia de Miguel. A ver si salgo del bache y le doy otro empujoncito. Si no es así, tendré que apañármelas para ir publicando cositas, ocurrencias, sucedidos, sueños… y espero que ud esté ahí para leerlos.

Un beso, Lady claviculada.

Beau Brummel dijo...

Bueno, Lady Princesa, pero si no me lo dicen se me olvida con facilidad.

Un beso muy sentido, de agradecimiento por estar ahí aún cuando no lo parece.

Y que siga tan divertida como hasta ahora.

Beau Brummel dijo...

Un caballero… la verdad es que llena de orgullo poder proyectar esa imagen. Y también comprobar que en este mundillo donde abundan los garrulos, los chulitos, los prepotentes y machitos, hay a quien le gusta otro tipo de trato.

Ojalá mis pensamientos no se tuerzan, y si es así, que haya personas como ud que me hagan ver que estoy equivocado. No siempre se acierta. Hay veces que te ciegas y te pierdes en cuitas o malos rollos, incluso sin venir a cuento…

Gracias por su comentario, Lady Fuego. Y besos, por supuesto.

Shang Yue dijo...

por ser quién es, monsieur, sólo por eso

http://youtu.be/x7dMGw3uzEU