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lunes, 24 de diciembre de 2012

DOCE PARA LAS NOCHES DE FIESTA






Brindemos por un mundo maravilloso, en el que podamos hacer realidad nuestros deseos soñados. Y porque nadie pueda robárnoslo jamás, sea cual fuere la razón que invocare a tal fin.

B.B.



miércoles, 28 de noviembre de 2012

PRESTIDIGITACIóN




Imagen perteneciente al mes de enero del calendario Brummell 2013



-Eladio, estoy harta de que pierdas el tiempo en el estúpido curso de prestidigitación al que te has apuntado. ¿Para qué crees que te va a servir toda esa habilidad en las manos que te enseñan?

Lejos de allí, y ajena a los reproches de su mujer, Eliana, su amante, tenía la respuesta. Y se la guardaba solo para ella.










martes, 20 de noviembre de 2012

PICAS Y CORAZONES / Una llamada inesperada

Un día de estos mi blog ha cumplido dos años y ni siquiera me he dado cuenta. Tampoco hubiera servido de mucho, porque en estos momentos no estoy para festejos. Pero la verdad es que ha pasado el tiempo y no me he acordado de celebrar… me. Mal asunto. Tengo la cabeza en otras cuestiones más puñeteras y no consigo solucionarlas. Intento evadirme escribiendo fantasías… pero apenas puedo imaginarlas. Quizás sea el momento de hacer una receso necesario, un tomar fuerzas para redimensionar la aventura desnortada en que se ha convertido este blog últimamente. Más vale parar a tiempo que seguir "errando"… y "avanzando" hacia ninguna parte, ¿no creen?

Además he conocido a tres interesantes parejas que necesitan construir su relato para ser narrado y me han pedido que sea su particular Pirandello. Les he hecho ver que sería una osadía por mi parte, pero tal parece que los pobres han agotado todas las alternativas y yo era la última de ellas. Como comprenderán, no podía dejarlos en el limbo creativo y desperdiciar la oportunidad de manejar sus designios al albedrío de mi caprichosa voluntad, como si fuera un dios… menor.

En resumen: uds me permiten aligerar el contenido de mi blog a cambio de que yo tenga tiempo para pergeñar la historia de sus vidas mecanografiada a doble espacio en la virtualidad del "Word", y, cuando esta sea coherente y legible, prometo traerla aquí para que uds. la disfruten. ¿Ok?

Pero no se crean que durante ese tiempo van a librarse de mí. El blog no va a parar. Durante ese tiempo se irán publicando automáticamente una serie de e-relatos imagenados, narraciones cortas traídos a colación de cada una de las hojas del "calendario Brummell 2013" que estoy confeccionando, y que podrán ir coleccionando para su uso… personal. Ya les adelanto que será mucho más "vistoso" que el resto de calendarios que uds están habituados a manejar en sus asuntos cotidianos.

Bien, basta ya de cháchara y de rollos patateros. Al fin y a la postre, como lo único irremediable es el óbito, lo más práctico es aplicar el consabido dicho: "al mal tiempo, buena cara".  Y como colofón a esta explicación del futuro de este proyecto a corto plazo les dejo con el adelanto de "Picas y corazones". Ojalá que les guste.









-¿Sí, dígame?

Quién le iba a decir a Emilio que esa pregunta rutinaria iba a traerle, de su pasado más remoto, las respuestas que buscaba en el presente. Una llamada inesperada de un número desconocido… Él acostumbraba obviar esa clase de llamadas. Solían ser meras equivocaciones, errores al marcar los dígitos y acababan siempre con un lacónico "no, no soy yo: se ha equivocado". ¿Por qué había respondido esta vez? Un impulso irreflexivo, sin duda.

-¿Emilio? ¿Emilio Diéguez?

Reconoció su nombre, pero no acertaba a identificar la voz masculina que lo pronunciaba, aunque no le era ajena del todo. Dudó, pero ya no tenía escapatoria: de natural curioso, no se perdonaría nunca el quedarse sin saber quién coño conocía su número de teléfono sin que él se lo hubiera dado previamente. Siguió adelante.

-Sí, soy yo. Dígame
-¡Emilio, chico! No sabes cuánto me alegro… ¡Joder, ya creía que nunca volvería a dar contigo! ¿Cómo te va, cabronazo? Soy Juan Cruz, "Mendi", ¿te acuerdas de mí? Oye, escucha, tenemos que vernos. Ayer me encontré con Julito San Sebastián. El mamonazo resulta que trabaja de anestesista en el Marañón, y, hablando de los viejos tiempos, me dijo que suele estar mucho contigo cuando va por allí y me dio tu teléfono. ¡Cagüen la hostia, Emilio, tenemos que vernos!

Estrepitoso y baladrón. Así era Juan Cruz Mendizábal, su inseparable amigo "Mendi", compañero en las fatigas y colega en las farras  juveniles, la cruz de la moneda de su ayer… No le había olvidado, no. No puede olvidarse a quién vive compartiendo el camino hacia el presente. Juan Cruz era el hijo mayor de una familia de adinerados industriales, los Mendizábal y Arriola, que tuvieron que exiliarse de su tierra cuando su padre fue amenazado por la escoria terrorista. Él se quedó para terminar su carrera de Derecho, y fue entonces cuando se hizo inseparable de Emilio. Su casa era la casa de "Mendi": lo mismo era invitado a comer o a dormir, que a temporadas de vacaciones en la casa familiar de la playa… luego terminó la carrera, se casó con su novia de toda la vida, Inés, comenzó a ejercer y, al fin, se marchó él también al amparo de su familia para brillar en la capital. Juan Cruz era un triunfador nato, un diestro conocedor de las habilidades sociales, un torrente de simpatía: alto, de buena presencia y una sonrisa abierta que ganaba la confianza de cualquiera desde el primer momento. Lógicamente, un imán con las mujeres. Y un golfo, también.

-¡"Mendi", hostia! ¡Juan Cruz, joder! Pero… ¡Claro! ¡Vernos, sí!…
-Escucha… ¡¡Cabronazo!!…jajajá… Mira, he pensado en acercarme este fin de semana con mi mujer a la casa de la playa… es que tenemos un compromiso con una pareja de amigos de aquí, y, joder, ¿por qué no te apuntas y la liamos un poquito? No me digas que no, que te inflo a hostias…
-Bueno… ¡dame un respiro, coño! Déjame que hable con Julia, a ver qué me dice…
-¿Qué cojones quieres qué te diga, Emilio? ¡Imponte, tío! Vas y le dices, "mira, cariño, te voy a dar una sorpresa de la hostia; ponte guapa que nos vamos el fin de semana a casa de Mendi", y sanseacabó, Emilio. ¿O es que vas a hacerme la putada de no venir?

"Como si fuera tan sencillo", pensaba Emilio. Julia odiaba a Mendi con toda su alma. Nunca había entendido la relación entre ambos hombres, tan marcada por el carácter dominante de Juán Cruz. Durante mucho tiempo tildó a Emilio de "pelele", y cuando hablaba con él se refería a Mendi como "su novio". Si no fuera porque eran dos machos abiertamente heterosexuales así podría haberse pensado, pero no cabía siquiera la duda de que entre ellos hubiera ningún tipo de homosexualidad latente. Lo que si era evidente es que Julia siempre había tenido celos de esa amistad. Pensaba que Mendi le quitaba a su Emilio, que le restaba personalidad anulándole con su poderosa presencia.

-Bueno… vale, déjame que hable con ella y te digo algo…
-¿Algo? No, chavalote. Me vas a decir "Mendi, deputamadre: vamos follaos"
-Vale… pero no te lo prometo…
-No, prometer no. Me lo vas a jurar, cabroncete… oye, tengo que cortar que me esta entrando otra llamada… venga, habla con tu amita, dale un besito de mi parte y a mi dime que sí cagando leches para organizarlo todo. Ciao-ciao Emilio.

Le dejó con la palabra en la boca. Así era Juan Cruz. Imposible decirle que no, de llevarle la contraria, de sustraerse a sus planes y proyectos… Era su amigo del alma, pero también quien le había robado a su novia imposible, Inés, la chica, la hembra cuyo recuerdo todavía le hacía estremecerse al evocar todas las veces que quiso acariciar su cuerpo de piel tostada, yaciendo en la arena de sus cobardes indecisiones…

jueves, 15 de noviembre de 2012

BANG!!!






Un buen día decidí ponerme frente a tus mentiras, a tus exhibiciones de fuerza, a la vergüenza de tus insultos y vejaciones, a tus calumnias ominosas proferidas para erosionar mi maltrecha autoestima.

Lo decidí un buen día… pero elegí el peor de todos para ponerme frente a tu explosiva intransigencia.




[esta es una entrada parte de una iniciativa colectiva y programada con antelación para que se publique el 15/11/2012] 



En otro orden de cosas, hoy, para mi querida Isabel, este recuerdo.  Un beso muy grande, que llegue hasta el cielo.

miércoles, 31 de octubre de 2012

FALOWEEN





Por fin llega la noche de Faloween, esa noche en la que puedo salir a la calle sin necesidad de ocultar mi verdadero ser en un ridículo disfraz de director de sucursal bancaria. Noche de sustos: truco o trato, chata. Soy un tipo muy variable, preferentemente un hombre de acción. Todo el día jodiendo, ya sabes. Me paso la inflación por la entrepierna, siempre al alza, claro. Especularán sobre quién soy en realidad, incluso los habrá que no den crédito a lo que ven. Pero seguro que esta noche van a prestarme el interés que necesito y por fin podré mostrar sin ambages lo que soy en realidad: un capullo… monstruoso.

miércoles, 24 de octubre de 2012

COMO SI NO FUERA 25 de OCTUBRE







Eugenio se levantará a las siete y media. Mirará por la ventana: verá llover, como si no fuera 25 de octubre. Igual que todos los días pondrá la radio y desayunará solo, antes de que lo haga su mujer, como si no fuera 25 de octubre. Café instantáneo -marca blanca, que no están los tiempos para dispendios marquistas- con leche, desnatada y entera a partes iguales, en el punto de calor que él puede soportar, como si no fuera 25 de octubre. Una galleta, mordida y mojada, como si no fuera 25 de octubre. Terminará y colocará la taza y la cucharilla en el lavavajillas para completar la carga como si no fuera 25 de octubre. Programará la comida y hará la lista para salir a la compra, más tarde, como si no fuera 25 de octubre.


Irá al cuarto de baño: desocupará, se duchará y afeitará su cara como si no fuera 25 de octubre. La imagen que el espejo proyectará de si mismo no le dará ningún motivo especial para sentirse de mejor humor del que ya está, como si no fuera 25 de octubre. Recogerá las toallas que ha utilizado en su aseo para que se sequen en el tendedero y su mujer no empiece el día con un pollo en la boca como si no fuera 25 de octubre. Se colocará frente al portátil para repasar la prensa digital, y los blogs y foros amigos para leer las novedades que contengan, como si no fuera 25 de octubre. Comentará en alguno de ellos y en otros no, pese a discrepar de su texto, como si no fuera 25 de octubre. A las 9 despertará a su mujer, le dará un beso, le dirá buenos días y le preparará el desayuno como si no fuera 25 de octubre. Mientras ella desayuna, él volverá al portátil para ultimar lo que haya dejado a medias, como si no fuera 25 de octubre.

Harán el planning del día. Tienen un futuro laboral negro y demasiado rojo en sus números familiares, así que discutirán igual que siempre, como si no fuera 25 de octubre. Entre riñas pasará la mañana hasta que llegue la hora de la salida a la compra y ya en la calle se encontrará con la gente que suele encontrarse, como si no fuera 25 de octubre. Hará la compra en el supermercado según la lista que haya confeccionado antes y comprará el pan en la panadería, como si no fuera 25 de octubre. Seguírá lloviendo y se mojará, como si no fuera 25 de octubre.

Llegará a casa: la comida y comerá con su mujer como si no fuera 25 de octubre. Dejarán la bronca, porque es de mala educación discutir con la boca llena, y tomarán el acostumbrado café como si no fuera 25 de octubre. Un ratito de charleta anodina y vuelta al tajo como si no fuera 25 de octubre. La tarde: llamadas a unos y de otros, sin sorpresas ni alegrías, como si no fuera 25 de octubre. Llegará su hijo adolescente, y con él las mismas movidas; la paz en la cena, un rato de tele… como si no fuera 25 de octubre.

A última hora, antes de acostarse, irá al portátil y un deseo incontenible hará que abra por última vez el correo. Tecleará ansioso el usuario y la clave. Mirará al reloj digital, cómo los números se acercan al cero, a la nada, a la frontera fugaz entre una fecha y la siguiente, umbral que convierte a la bella princesa en sierva de otras, esperando, en su caso, invertir esa fatídica inercia y ser, por un instante, el príncipe azul de una vida paralela. Entrará en la cuenta y apretará, con el ímpetu de un jovenzuelo imparable, el ratón para abrir la bandeja de recibidos. Y ahí estará, seguro que sí, el mensaje escrito con las únicas palabras capaces de romper el maleficio que cubre de ponzoña cada jornada de su puñetero presente: "hoy es 25 de octubre, ¿te acuerdas?"



Miguel, cómo no…

martes, 16 de octubre de 2012

LA CARTA





Inquieto por no saber de ella desde hacía tanto tiempo, tomó su roller-pen de tinta de gel azul y escribió en el A-4 de 80 gramos su intento por conectar con el pasado…

"Querida Krista:

te escribo ahora, casi un año después de la última vez que supe de ti, dado que tú parece que, aun pasada esta eternidad, has sido incapaz de digerir lo que ocurrió entonces. Sabes que era algo que tenía que hacer, porque era lo que más ansiaba… lo que tanto había soñado.

No es que contigo no lo hubiera hecho. Tú eras un sueño de otro tipo, tan irresistible sexualmente como ella, pero carente de la atracción romántica que tanto me subyugaba y tan importante comprendí que era para mí. Romántica, sí. Se que pensarás que soy un traidor a mis correos, un cínico. Tú y yo solo hablábamos de follar, de consumirnos entre polvos hasta volvernos el agua de nuestro sudor extenuadamente jadeado. Nunca tuvimos palabras que pudieran dejar entrever sentimiento alguno más allá del instinto primario de satisfacer nuestro deseo. Jamás te hice ver que hubiera un algo más en mi búsqueda, y se que te dejé pensar que la dureza de mi verga era tan acerada como la dureza de mi alma.

Pero te sigo recordando en las fotos que acompañaban tus correos, excitantemente sugerentes como sabes que me agradan. Tu gusto por la lencería de combate era exquisito, el ornamento ideal para tu cuerpo treintañero apenas ajado, todavía, por los avatares de la vida. Un cuerpo de ángel pecaminoso, que tantas noches imaginé regado por la fuerza de mi esperma. Tus pechos firmes, apretados bajo la copa de oropeles y encaje; tu vientre liso y ombligado, valle confortable y preludio de la mágica boca de tus síes. ¡Ah! ¡Cuántas veces me vi comiendo de sus labios, saciando mi apetito de escuchar la música de tus gemidos! Y tus piernas, cubiertas por ligueros y rejillas, apéndices concupiscentes recorridos por la premura de mi tacto…

Sí, te sigo recordando, Krista. Repaso tu video, el que te grabaste lasciva sabiendo que se reproduciría en mi cerebro cada vez que pensara tu nombre, en un play infinito e inolvidable. Tus movimientos sinuosos, tus manos serpenteando por tu silueta desnuda, aferrándose a tus pequeños pechos, empezonados y sobresalientes, para luego recalar en tu gruta, resbalando hasta su sima tras digitar, circulante, la campanilla que llama a las llamas prendidas del deseo. Veo, miro: soy un voyeur irredento. La pellizcas y tu vulva se abre, viscosa, labiando tu ansia gritada en gemidos de fuego. Te muerdes, te sobas,  te agitas y ondulas. ¿Me piensas? Me sabes ardiendo asiendo mi tranca, mirándote absorto, manco de sexo, erecto, salido. Cabalgas tu dildo, golosa, lamiendo tus labios. Te quieres, te tomas. Tu cuerpo explotando, tus manos perdidas; tus ojos en blaco, tu orgasmo filmado. Tu vídeo, mil veces pasado, mil veces corrido hasta la meta de semen.

Eso, tanto, y ahora, Krista, la nada. El "tú te lo perderás" sentenciado y cumplido.  Antes "te espero, si quieres". Y antes "te daré más que nadie". Eras tú o era ella,  aunque no entonces, pero el final fueron tus celos. Los celos de quien se cree derrotada sin que siquiera se haya librado una sola batalla. Nunca luchaste en igualdad de condiciones porque yo, infame, te robé el otro lado de mi yo, el más sensible, para entregárselo entero a quien lo había destapado. Perdóname si puedes y si no, por favor, no me condenes de por vida".


Terminó la carta y se despidió besándola entre líneas. Dobló el papel y lo Introdujo en el sobre. Tras pegar la solapa escribió la dirección que ella le había dado cuando aún quería sentirle entre sus carnes y pensó que esperaba que hubiera estado bien lo que había hecho.




miércoles, 10 de octubre de 2012

Mil besitos y dulces sueños (116x)



Y cuando María se retira a dormir, sus seguidores comienzan a soñar. Con sus ojos, verdes como los prados donde imaginan solazarse con ella, en un atardecer rojizo, escuchando sus gemidos. Con su sonrisa de muñeca lujuriosa que te incita a recrear mil locuras en orgiásticos festejos. Con su piel sedosa de tacto liso, autopista interminable que conduce al destino más gozado. Con sus pechos, olas de erótica materia que te invitan a surfearlos con caricias, mientras anclas en sus muslos la quilla del deseo. María en la cama, fantasía eterna, quimera onanista seguida tras la pantalla de un viejo portátil.

Sí, María se retira a dormir y es, entonces, cuando todos ellos empiezan a vivirla… 




Se, porque sabes ser.   



viernes, 28 de septiembre de 2012

CIENTO DIEZ Y SEX



Cuando bajaba del autobús siempre quedaba su aroma dentro de ella. Todo el trayecto percibiendo los empellones del deseo furtivo de aquel estudiante cotidiano en la diana de sus nalgas tenía el premio de sentirse hembra. Día sí y día también él la buscaba entre apretones; ella se dejaba encontrar. Luego, el fin de semana, y su cuerpo echaba de menos las jóvenes manos explorándolo temblorosas tanto como él extrañaba su calor de mujer madura en la entrepierna. Eran anónimos amantes transportados en la hora punta de sus vidas.

Hoy llora frente al anuncio de apertura del “metro”: intuye que nunca menor distancia será mayor obstáculo para volver a excitarse con el estudiante… de su anatomía.


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Hace tiempo propuse a mi admirada Susana Moo construir un proyecto de relatos cortos cuyo denominador común fuera el erotismo y la peculiaridad de estar redactados en 116 palabras, ni una más ni una menos. No le pareció mal, pero el caso es que la idea no terminó de cuajar. Ahora, con su permiso, lo retomo porque me parece una bonita forma de alejarme dejando un legado en el que pueda perpetuarme de la forma que más me gustaría: junto a todos los que alguna vez han participado en mi casa, ya sea dejando su comentario o simplemente leyendo mis relatos.

Si se animan, escriban su relato a cientodiezysex@gmail.com e iremos construyendo un blog… juntos. Y si no… pues… espero que la vida no me ahogue y que volvamos a encontrarnos porque pueda dar continuidad a alguno de mis proyectos.

jueves, 20 de septiembre de 2012

SUCIO IV, 2





Sí nena, por fin estás dentro de tu sueño. Yo te lo regalo porque tú antes me has regalado todo mi onirismo inconfesable. Me miras, primero, pero no puedes evitar centrarte en el paisaje que inesperadamente te circunda. A saber: cuatro machos, bellos y musculados, acarician sus vergas de acero mientras, ávidos de tu carne femenina, te recorren con su mirada. Tienen la cara oculta, porque pensé que no era su faz lo que más te interesaría de ellos. Míralos, nena. Son hermosos, atletas de cuerpos perfectos. Mira sus falos arqueados, cómo adoran sus manos la inmensa dureza de su hombría. Míralos bien, la líbido quemándoles por dentro esperando vaciar su lechoso jugo observando cómo me devoras poco a poco. Contempla impúdica sus glandes encendidos y brillantes, resistiendo recios el frotar fogoso de sus manos. Fíjate en el sordo cascabeleo de los testículos bailando en el frenético ajetreo onanista. Escucha sus jadeos, sus cánticos sexuados resonando a lo largo de la estancia. Morboso ¿eh?Tranquila, nena: no te tocarán. Tan solo te admirarán mientras gimen envidiando que yo sea tu elegido. Pero a ti te gusta su presencia, te excita saberlos entregados a desearte. Sin apartar tu mirada de sus evoluciones buscas mi entrepierna y al sentir tu mano buscando mi erección no puedo ocultar el placer que me produces. Nena, un subidón de adrenalina sacude mi cintura y la curvo hacia delante para notar el contacto con tus dedos. Te tomo del cuello y te beso con gula, barrenando tu boca con mi lengua, sinécdoque anatómico de mi apetito por tu cuerpo. Tú, afanosa, te aferras a mi ariete palpándolo sobre el denim de mis jeans azules. Libéralo, ya, nena. Su hinchazón es tan poderosa que ya empieza a doler la esclavitud de mi bragueta. Parece que entiendes mi mensaje sin palabras y empiezas a desabrocharla, recreándote en la faena. Me encanta que me metas mano y te lo demuestro gimiendo al confluir tu tacto y el tamaño de mi verga. Babeo, lamo tu nariz chata, beso tus párpados, muerdo tus labios. ¡Dios! ¡Cuánto me gustas así, dama y zorra entre mis brazos!

Ahí están todos, luchando por no desbordarse antes de tiempo y poder disfrutar de cómo trabajas mi deseo, de cómo lo empuñas acariciándolo melosa hasta llevarlo a su límite vertical absoluto y entonces engullirlo entero sin remilgos. Sí, nena: tienes una garganta de terciopelo, presta a servir de refugio y arropar a mi músculo enhiesto. Cumplidamente te me comes mientras me aferro a tu cabeza para no perderte ni un instante. Los ruidos de tu gola me enloquecen, tus jadeos enloquecen a nuestros invitados y tu enloqueces con sus gemidos: todo un círculo vicioso. Les miras y pareces quedarte prendada del magnífico espectáculo de sus cuerpos perlados por el sudor de su masturbación constante. Te enciendes y comienzas a lamerme los testículos mientras agitas mi sexo por la base. Casi no soy dueño de mis actos. Estoy a punto de cruzar la frontera del dominio. Comprendo que es ahora el momento de darte otra sorpresa, nena: algo inesperado de lo que esta vez disfrutaremos ambos.

De entre los titanes surge una nueva presencia, una silueta que avanza con maneras sinuosas, marcando poco a poco cada paso para exhibir con firmeza su rotunda exuberancia. Es una mujer desnuda, una hembra morena racial y cuajada de carnes apretadas, vulva rasurada, senos firmes y caderas de ensueño. Se acerca hasta nosotros como pidiendo permiso para añadirse a nuestro festín. Yo se lo doy, porque sus ojos negros me han dado el santo y seña para entrar en este sueño. Te miro esperando tu anuencia, el beneplácito que confirme que te complace compartirla. Te vuelves y tu mano captura su brazo atrayéndola hasta que vuestros pechos hacen contacto. Empiezas a comerle la boca y vuestras manos pululan sin pausa hasta perderse en el sexo de la otra. ¡Dios, nena! ¡Qué espectáculo!

Dos vestales, dos diosas dispuestas a servirme de delicias, a entregarme solícitas lo mejor de su lujuria desatada. Yo ardo, me abraso mientras contemplo vuestros cuerpos enlazados. Me toco la verga, absolutamente elíptica porque sabe lo que vais a darle en breve. Elucubro en cómo me vendré contra vosotras y cualquiera de las posibilidades me pone al borde del orgasmo: en vuestra cara, en vuestra boca entreabierta para recibir el latigazo de mi esperma, en vuestros pechos, en vuestras nalgas… dentro, fuera de vosotras, pero siempre como receptoras de mi viril fluido. Me miras, nena, mientras tu compañera se agacha para lamer tu perla sexuada, y me invitas a participar de vuestra orgía. Allá voy, gatita…



Para gustos están los colores y yo no se si elegir el blanco o el negro. ¿Me ayudan, por favor? A mí el regaliz me vuelve loco, pero la sofisticación femenina…

sábado, 8 de septiembre de 2012

SUCIO IV (LA VIDA EN ROSA)





Hola, nena. ¿Qué tal estás? ¿Lista para olvidar los sinsabores de la vida y dejar, otra vez, que te penetren mis fantasías buscando el punto G  de tu cerebro? Prepárate, gatita. Quiero sentir la calidez de tu sexo en mis dedos mientras apuro la humedad de tus besos de la comisura de mis labios. Quiero que vuelvas a explotarme entre las ingles, que desgarres de nuevo el silencio con el aria de tu orgasmo y retener esos momentos en mi recuerdo para siempre.

Hoy vamos a jugar un juego nuevo. Vamos a abrir la puerta y dejaremos entrar a que nos miren, que nos vean apurar nuestros jadeos y contemplar el vals de nuestra cópula infinita. Yo se que te gusta, nena. Sentir otros ojos acariciar cada gemido codiciando la fiebre de tu cuerpo. Venga, cielo, acompáñame en esta travesía a las entrañas del sexo más lascivo. Adentrémonos sin dilación en las tierras del placer inconfesable. Acompáñame, amante mía…

Construyamos el escenario idóneo: una estancia iluminada por mil velas aromáticas, un lecho esperándonos abierto y un enorme espejo en el que proyectar las volcánicas posturas de esta orgía imaginada. ¿Estás dispuesta, nena? Pues vamos, perdámonos en la sinrazón atormentada de la impudicia clandestina. Agárrate a mi texto enardecido y dejemos volar nuestras pasiones a través de este tiempo imaginado.

Ahí estamos tú y yo, de nuevo, después de tanto tiempo. Conservamos vivo cada momento del pasado. Nos sabemos entregados, locos por sudar todos los sueños. Te miro fijamente a los ojos, faros que señalizan las lindes de tu cuerpo. Tú me devuelves la mirada y en ella preveo el placer que alcanzaré al perderme entre tus besos. Tus besos, nena. Es fundir tu boca con la mía y una fuerza hercúlea se apodera de mis actos, transitando como un autómata por la senda de tus susurros. Tu boca son mis brazos encordándote para sentir cada parte de tu cuerpo, mis manos bailarinas danzando toda mi excitación cuando te surcan a través de tu vestido. Tu boca es mi lengua jugando entre tus labios, tus labios mordidos por mi boca, mi lengua cabalgando con la tuya en mil húmedas cabriolas. Tu boca es  respirarte y que me comas, el calor de cada beso entre murmullos, el sabor de tu voz cuando pides que te folle.

Poco a poco nos consumen nuestras prisas. Nos lamemos. Empezamos a ser animales poseídos por la fuerza incontenible del dios Eros. Te despojo de la blusa, recreándome para contemplar tu exquista lencería, zaína como el azabache que adorna tus regios lóbulos de mujer diosa. Paso mis manos por sus copas, seguro de que más tarde beberé de su preciado contenido. Presiento tus hirsutos pezones clamando por encontrarse con mi tacto. Te miro, intenso, y en tu rostro se dibuja una pícara sonrisa que denota que te gusta. Tu nariz se hincha, tu pecho se expande y se me hace presente para que no deje de acariciarlo. Me gusto en el lance y me coloco tras de ti para abarcar ambos frutos con el cuenco de mis manos. Tú, entonces, me ofreces tu cerviz nacarada para que deposite en ella los roces de la carne de mis labios. Lengüeteo juguetón y luego soplo con suavidad para ver cómo levemente te contraes mientras con dulzura exhalas un suspiro. Inclinas la cabeza y yo repito. Ahora hundo mis dientes como si fuera un licántropo insaciable. El aroma de tu piel me embriaga, me estimula hasta convertirme en un sátiro infinito. Llego ávido de ti hasta tu cintura y te quito la falda con premura. Déjame que te vea así, cómo tu figura realza la sugerente lencería que te adorna como una diosa irresistible. No sabes cuánto me provocas, nena. No sabes lo que me enloquece verte así, pero seguro que por el tamaño de mi falo puedes hacerte una idea aproximada.

Raso en tus senos, rosa en tu sexo de muselina, seda en tus piernas de regia mesalina. Eres mi perdición, mi dulce hembra, mi amante bravía. Estás tan hermosa que temo ultrajar la perfección de este momento. Pero el ansia de verte desnuda me corroe y desarma mi laxa voluntad de hombre en celo. La caída de tus pechos es una delicia. Me los ofreces y yo acudo solícito a venerarlos con mi boca, con mis manos, con todo mi rostro restregado por tu torso. Y llega el instante más soñado al retirar parcialmente la tanguita que orna la mediana entre tus muslos. Tu sexo depilado es la mejor de las visiones, la perífrasis carnal de tu yo más exquisito. Con suavidad separo sus labios y presiento su humedad en mi tacto: se me hace la boca agua porque va llegando el momento de catarte. Pero por ahora tan solo besaré sus pétalos, flor mía.

Todo parece discurrir por el sendero otras veces recorrido, pero esta vez, nena, te tengo preparada una sorpresa. Necesito que colabores conmigo y para ello te invito a que permitas que oculte tus ojos de hechicera bajo una satinada pieza de tela negra y así amordazarte la mirada. Tú te avienes, por supuesto, porque sabes que este juego te gustará sobremanera. Te vendo y percibo la inquietud en los movimientos de tu cuerpo. Me tomas de la mano, asiéndote a ella como boya en mar abierto, para no perderse en el océano. Y a mí me gusta, claro. Me gusta pensar que por una vez pueda ser tu referencia, nena, tu cabo para no caer al vacío. Mueves la cabeza, rastreando esos leves movimientos que detectan tus oídos, ese olor a macho que percibes de repente. Te susurro mi deseo hecho salmodia lujuriosa mientras mordisqueo con fruición tu oreja, tu cuello, tus labios, tus pechos… lamo tus pezones con denuedo mientras mis manos te recorren palmo a palmo. Primero en un sentido; luego en otro. Llegan ansiosas hasta el premio de tus ingles, locas por penetrar en el nacimiento de tu esencia femenina, por los juegos previos con el carnoso cancerbero que guarda ese camino. Cuando sientes mis dedos acunarlo esbozas con tu boca un gemido y la estancia se llena de inesperados jadeos. Yergues tu cuerpo: has reconocido el murmullo y enloqueces. Tus pezones se aprietan, se eriza tu piel, tus músculos contraen tu figura haciéndola más esbelta, si cabe. Sonríes, nena, privada de visión y ciega de deseo. Te pregunto si quieres ver lo que imaginas y tú asientes. Tienes la respiración entrecortada, expectante y nerviosa por lo que aparecerá ante tus ojos. Poco a poco, beso a beso, dejo libre tu visión: ahí está tu fantasía, toda para ti. ¿Te la esperabas?



sábado, 21 de julio de 2012

Llega agosto {JB}



Llega agosto… la migración hacia las tierras cálidas… los tórridos encuentros de nuestros cuerpos desnudos sobre un lecho tenuemente iluminado por la luna… la época consagrada al tálamo legítimo, cuando se abandona el traje de abulia rutinaria y renace mi apasionado ave fénix invernalmente fenecido…

Llega agosto… un año más que suman muchos pasados juntos, ya toda una vida… volveremos a buscarnos como entonces, cuando quemábamos los kilómetros de nuestra juventud como beatnicks lujuriosos… volveremos a tumbarnos bajo el sol, a echar un polvo submarino eludiendo la mirada de la gente mientras sube la marea… de nuevo escucharé de ti mi nombre sin la ira cotidiana y no se si seré ya capaz de reconocerlo…

Llega agosto… cuando sonreirnos no nos cuesta nada, cuando el sol disimula nuestros años… noches serenas de gintonics alocados… y terminar abrazados, sudorosos, satisfechos porque es agosto… y todo se perdona.

Llega agosto… y por fin conseguiré domeñar mis celos cuando te veo codiciada por la mirada de otros hombres como antaño, cuando levantabas el instinto de terceros deslumbrando con tu parecido a la Stone… ¿te pondrás ese vestido nuevo y vaporoso que te he dicho que me pone?…

Llega agosto… el tiempo en que de mujer te transformas en mi hembra… trataré de olvidar todas mis llagas y del esfuerzo tal vez resuene un te quiero verosímil en mis labios…

Llega agosto, compañera, y sin embargo me siento bien acompañado…



domingo, 1 de julio de 2012

FUERA DE TEMPORADA




Julia realiza diligentemente su trabajo mientras frente a ella su marido se camela día a día con otras mujeres a través de su portátil. Ernesto la mira de soslayo, preguntándose si realmente ella es tan ajena a sus tejemanejes o es que el tiempo ha logrado erosionar su relación hasta el punto de no sentir ningún interés por su pareja. Julia tiene secretos que le oculta desde hace años, pero eso a él no le importa porque, afortunadamente, ya ha aprendido a vivir fingiendo que no los conoce.



  
Miguel, ensimismado frente a su burbujeante gintonic, sopesa si su vida ha sido lo suficientemente interesante como para seguir siendo recreada en su memoria o si debe por fin aceptar que hay un presente al que tiene que enfrentarse. Laura piensa en Miguel, en todos los años junto a él que jamás olvidará porque ha sido el mejor de sus amantes, en si dejarle fue la mejor decisión, en cómo podría hacerle volver a su cama y rememorar aquella pasión juvenil e incontenible que consiga eludir la desesperante degradación que la madurez somete día a día a su antes privilegiado físico femenino.




El viajero cierra los ojos para seguir viajando. Su amigo esconde una botella de Jack Daniels tras la barra para cuando él se presente con esas historias de amantes desgarrados que tanto le gustan. Uno sigue viviendo porque ha vuelto a tener sueños que hacer realidad; el otro nunca ha tenido sueños, y vive para que el viajero le cuente sus viajes y poder soñarlos con él como si fueran propios.




Yo sigo sucio, nena, y tú… ¿qué haces tú ahora? ¡Lo que daría por hacerlo contigo! Tú y yo, nena. No, no es imposible, ¿verdad? Son sueños, son secretos… son vida. Nuestra vida alternativa, paralela, clandestina. Volveremos a vivirla entre velas, entre luces de colores, en el húmedo sótano en que transgredimos la rutina. Y volveré para contarlo, pero tendrá que ser después de este descanso obligado. Sí, colgaré el cartel de "fuera de temporada", nena, la maravillosa temporada que he podido vivir gracias a lo que me has hecho soñar con tus palabras… y tus actos.






Hasta entonces, si nada lo impide.

viernes, 22 de junio de 2012

LA ENTREVISTA





Estaba yo hace un par de meses departiendo un vermouth dominical con un amigo periodista cuando este me comunicó que andaba dándole vueltas a un proyecto de reportaje sobre blogs y foros eróticos en la red. Al decirme que estaba interesado en entrevistar a alguien que tuviera un blog de estas características se me pusieron los dientes largos. La carne es débil, sí. El problema es que no me apetecía desvelarle mi vida virtual paralela. No es que no me fíe de él, no, pero la vida me ha enseñado que de la manera más tonta se descubren los más secretos pasteles. Le dije que yo conocía a alguien que tenía un blog pero que no sabía si accedería a dejarse entrevistar. Le di la dirección web para que la echase un vistazo a ver si le parecía bien y le prometí que hablaría con él para ver si era posible la entrevista. La idea era que mi supuesto contacto accedería a contestar a las preguntas enviándoselas en un cuestionario o, como mucho, en una interviú digital vía chat. Estaba infravalorando a mi amigo el periodista: nunca se avendría a esa forma de hacer su trabajo. Me dijo que tenía que ser cara a cara. Le dije que OK y quedé en vernos "los tres" en un garito para charlar y tomarnos unas copas. Tenía la impresión de que se había olido la jugada y no me equivoqué. Cuando le confesé que el tercero de la partida no se presentaría a la cita lejos de sorprenderse se rió el muy puñetero. Es lo que tiene que alguien te conozca bien, que es muy difícil de metérsela doblada.

El caso es que me hizo la entrevista, aunque me advirtió que era muy posible que se quedara en el cajón y que nunca se publicara. Nos lo tomamos como un divertimento, sabedores ambos de que no pasaría de una travesura impostada, de un "fake" mediático sin más pretensión que un pasatiempo entre dos amigos y compañeros de estudios. El resultado es este (me he permitido obviar la introducción, demasiado elogiosa a mi juicio, y algún que otro pasaje por contener datos que no quiero hacer públicos). Udes. juzgarán…


"-La primera pregunta es obligada: ¿por qué Beau Brummell? ¿Te consideras un "dandy"?
 
-Bueno, es evidente que sí ¿no? (risas). Bromas aparte, pienso que un buen "nick" es la mejor carta de presentación en este mundo paralelo de internet. Es tu "marca", el primer generador de imágenes sobre tu persona, tu identificador en el ciberespacio. Beau Brummell es, en primera instancia y sobre todo, un nombre sonoro, eufónico y sencillo.

-Eso está muy bien desde el punto de vista de un experto en "branding", pero no contesta a mi pregunta…

 
-Veo que no vas a ponérmelo fácil (risas). La verdad es que como hombre me gusta el dandismo, sobre todo en contraposición con ese artificio de egocentrismo banal, ese onanismo estético llamado "metrosexualidad" que tan de moda ha estado estos últimos años. Sí: soy un firme adalid de la elegancia, sobre todo en el comportamiento y en las formas. Como está escrito en mi perfil, "hagamos lo que hagamos, hagámoslo con elegancia".

-¿Y en el vestir?

 
-Tengo un "look" muy heterodoxo: excluyendo imágenes muy radicales, me gusta cambiar de aspecto, incluso provocar; un día traje y corbata, otro vaqueros rotos y camiseta…

- ¿Y qué hace un "dandy" escribiendo relatos eróticos?
 
-Intentar seducir, por supuesto.

-Pero eso podrías haberlo intentado con cualquier otro género. ¿Por qué has escogido el erotismo?
 
-Desde siempre me ha fascinado el erotismo. Soy una persona muy pasional y extremadamente sensual, pero me cuesta hacerlo aflorar en mi vida real. Me pareció un divertido ejercicio de catarsis escribir historias eróticas. Pertenezco a una generación que vivió su sexualidad de forma traumática porque nos enseñaban que había que reprimir y avergonzarse de tener inquietudes por conocer ciertas tendencias, por sentir placer con algunas conductas que se consideraban aberrantes y amorales. Yo siempre he sido muy iconoclasta y cuanto más estigmatizado estaba algo, más me atraía y me estimulaba el conocerlo. Por otra parte, tal vez sea el erotismo uno de los pocos campos que todas las personas tenemos en común en nuestro "background" particular. ¿Quién no tiene fantasías de una u otra clase?

-¿Son, entonces, los relatos que escribes en tu blog tus propias fantasías?

 
-En cierta manera sí, claro. Hay mucho de mí en lo que escribo.

-¿Por eso escribes amparado en la impostura de un seudónimo?
 
-Por supuesto. No sería capaz de hacerlo bajo mi verdadera identidad real. Soy muy celoso de mi intimidad. Solo me gusta compartirla con quien yo quiero. Mostrar ciertos aspectos personales es hacerte vulnerable. Bastante perra es cierta gente como para encima ponérselo facilito.

- Volvamos al erotismo. En tu blog hay muchas descripciones absolutamente explícitas en lo sexual. ¿Podríamos decir que tu literatura es más pornográfica que erótica?

 
-Hay textos que sí lo son. La pornografía no me asusta. Me gusta recrearme en algunas descripciones, generar imágenes que cualquier amante del buen sexo pueda "reconocer" fácilmente en su propia experiencia y haga suyas mis palabras. La frontera entre erotismo y pornografía es tan etérea y subjetiva que es muy dificil de etiquetar cuando un escrito está en uno u otro lado de esa línea.

-El hecho de que la mayoría de tus seguidores y comentaristas sean mujeres, ¿es un síntoma de algo en particular?

 
-Es síntoma de que ellas tienen mejor gusto y son más inteligentes (risas). Además, no creo que eso sea intrínsecamente negativo ni perjudicial para mí (más risas).

-Te lo preguntaré de otra manera: ¿escribes para las mujeres en general o para alguna en particular?

 
-Es cierto que cuando escribo lo hago pensando en "la" mujer, en un tipo de mujer que a mí me gusta y que me "pone" mucho imaginar que le gusta lo que escribo para ella, que se excita con mis palabras. Soy absolutamente heterosexual, y mi único objeto de deseo es la mujer. No podría escribir pensando en hombres. Pero eso no significa que lo que escribo sea única y exclusivamente para un público femenino.

-Y, ¿qué mujer es la que te gusta?

 
-El universo femenino me parece fascinante. Es más rico y complicado que el masculino, por lo menos aparentemente. Tengo grandes amigos, pero el nivel de complicidad que he alcanzado con alguna de mis amigas es increíble.

-Eso es una larga cambiada…

 
-Tú lo que quieres es que me pille el toro (risas). Está bien, me mojaré: me gusta la mujer que sepa seducirme, que me lleve y me traiga sin que apenas me de cuenta, que me obligue a pensar en ella día y noche, que consiga que la desee ardientemente, que me incite a hacer locuras, que me valore tal y como soy, sin idealizarme, que sea la reina de mis fantasías…

-Bueno, creo que a esas mujeres nos apuntaríamos todos.

 
-Pues yo te aseguro que no. Hay muchos hombres a los que les gustan las mujeres-espejo, aquellas mujeres que les sirven para contemplarse ellos mismos, lo listos que son, lo buenos que están, lo alto que han llegado en la vida, lo bien que follan… sin importarles lo que ellas sienten o piensan, porque viven en un continuo complejo de Adonis. Les han enseñado a comportarse así, y no saben ser de otra manera fuera de ese cliché protomachista.

-Empezaste contando la historia de Miguel. ¿Es tu historia? ¿Miguel eres tú?

 
-Me lo han preguntado varias veces. No, yo no soy Miguel, aunque hay mucho de mí en él. Tú, que me conoces desde hace mucho tiempo, habrás podido encontrar paralelismos de mi vida en ciertos pasajes del relato, pero la gran mayoría de él es pura ficción. Desafortunadamente yo no soy profesor de Historia. Con la que está cayendo, no me vendría nada mal un sueldo fijo (risas).

-Pues está escrito con un apasionamiento y detalle que bien podría asegurarse que es fruto de una vivencia real.

 
-Bueno, es posible que la esencia de lo que ocurre sí que haya sido real, aunque no con esos personajes. Y, como te he dicho, hay situaciones en el relato que sí he vivido personalmente.

- ¿Qué es un "beauguerrotipo"?

 
-La palabra viene del término "daguerrotipo", una técnica fotográfica muy primitiva que un tal Louis Daguerre ideó a finales del siglo XVIII. Impregnaba una plancha con una solución fotosensible y la exponía al motivo que quería fotografiar. Luego la sometía a un proceso de revelado y ¡voila! aparecía la imagen. Lo más significativo es que el resultado es un original único del que no podían hacerse copias y es a la vez positivo y negativo de si mismo. Luego está la enorme fragilidad de la imagen resultante, que puede dañarse si no se preserva adecuadamente. Me gustó como concepto para aquellos textos en los que mi subjetividad expresa pudiera ir construyendo imágenes "sensibles" a partir de la sensorialidad de quien los lee.
 
-O sea, un "beauguerrotipo" es un trocito de realidad "revelada" por tus sentimientos.
 
-Es una buena definición, sí.

-Existe la creencia de que internet es un lugar muy propicio para quienes buscan darse alegrías para el cuerpo de manera fácil y rápida. ¿Es tu caso?
 
-Internet es un ente inmenso, pero a menudo se le acota por sus fronteras más pequeñas. No puedo hablar de lo que no conozco, y de lo que conozco puedo afirmar que no es diferente de la vida real. La posibilidad de conocer gente está siempre ahí y cada quien sabe lo que quiere, puede o debe hacer. Un blog cuyo leit motiv es el erotismo no tiene por qué ser sinónimo de sitio de contactos… o sí. Que cada cual haga de su capa un sayo, por supuesto. Ahora bien, una cosa es lo que se intente y otra cosa es lo que se consiga. Yo puedo asegurar que me relaciono con gente que tiene las ideas muy claras, dueños de sus deseos y con una exquisita sensibilidad a la hora de proponer o sugerir lo que quieren. No me he sentido nunca incómodo con ninguno de sus comentarios o correos privados y tampoco tengo noticias de que los míos les hayan molestado.

-Para terminar. ¿has tenido alguna proposición indecente?

 
-Las pocas que he tenido, lejos de la indecencia, han sido proposiciones muy tentadoras, respetuosas, elegantes y halagadoras.

-¿Y has cedido a la tentación?
 
-Tengo unos sueños muy ardientes con algunas de "mis Ladies", pero, en general, duermo muy tranquilo.

No se si eso ha sido un sí o un no, y la manera en que me guiña un ojo no me saca precisamente de la duda. Apuramos el gin-tonic y seguimos charlando amigablemente de nuestras cosas. Antes de despedirnos me pide que le guarde el anonimato en el que se ampara para escribir en su blog. Le digo que todo queda bajo el secreto de confesión y el muy canalla se ríe abiertamente consciente de nuestro anticlericalismo mutuo…"


viernes, 8 de junio de 2012

PARÉNTESIS



Ahora mismo estoy lejos de ti, nena. Un poco más lejos que de costumbre, pero ni el sol que me acaricia el rostro con sus rayos puede eclipsar el calor que me producen tus manos al recorrerme desnudo, resbalando ágiles sobre el sudor de mi epidermis.

Sí, nena, ahora estoy lejos, pero todavía puedo sentir el batir de tus caderas cuando preparan con mimo el cóctel de mi deseo: movido, no agitado. Que me de tiempo a degustar el roce de tus muslos, el cálido acoplar de tu sexo en mi verga henchida de mis ganas de ti. Sentiré la humedad de tu lengua cuando las olas me recojan en su seno y pensaré que son tus ojos las profundas aguas cristalinas que me vigilan anhelante, arrullándome con su sonido.

Voy a buscarte en cada beso de otros labios, nena, aún sabiendo que será baldía la tarea. Me conformaré con el regusto de tu recuerdo, implorando encontrarte alguna noche entre sábanas ajenas. Y mientras tanto recrearé esos momentos mágicos vividos  locamente al compás de tus caderas…


MUEVE TUS CADERAS, NENA…


…Y, POR FAVOR, NO PARES NUNCA.






(Espero estar pronto de vuelta)

jueves, 31 de mayo de 2012

SUCIO (3ª parte)




Con mi boca entre tus piernas estás a la merced del capricho de mi lengua. Estás lista para sentir su cosquilleo. La recibes con un murmullo prolongado y melodioso, onomatopeya del placer que te recorre internamente. Dices "sí", "así" y me pides más. Sabes que voy a darte todo. Todo hasta saciarte, nena. Hasta la misma vida si fuera necesario.

Si me ordenas que te ame te amaré hasta que las llagas de tu ausencia me laceren. Porque tú, licantrópica vestal de mi deseo, vampirizaste mi alma con el dulce veneno inoculado por tus ojos de hechicera. Me miraste y ya fui tuyo, para ti hasta que me quede un segundo de existencia, hasta que el hálito postrero exhale mi última gota de energía. La energía que pongo en lamer la savia que rezuma la flor de tu gineceo femenino, la organza que viste el camino alentado por tu gemir precipitado. Te bebo como un perro sediento, hollándote con suavidad al penetrar tus "¡ay!" con el músculo oral por excelencia. Dame ritmo, nena, que voy a cantarte por suciedades y tú vas a corearme con tus "quejíos". Y que me gustas así, entregada al capricho de mis fauces.

Voy a devorarte, nena. Te paladeo poco a poco. Eres bocado de los dioses. Tan sabrosa como la sazón de tus caderas de hembra prodigiosa. Te gusta, sí, te está gustando mi manera de catarte. Me sabes excitado, con el miembro agitándose celoso por no ser él quien horade tu entrepierna. Eres el placer en tu sonrisa. Te miro de reojo para contemplar tu semblante enardecido. No quiero soslayar ni un detalle del paisaje volcánico que vislumbra mi mirada. Tienes los ojos cerrados, para que no se te escape ninguna fantasía y poder gozarlas todas. ¿Qué imaginas, nena? Quizás ese macho poderoso que turbaba tus adolescentes noches estivales, cuando te acostabas desnuda fantaseando con tus dedos emulando el asedio de los falos que adivinabas bajo las cinturas apretadas de los bañistas de las playas de tus sueños. Ese sátiro fornido que tomaba tus muñecas para forzarte, embrutecido, mientras tú le esperabas negándole impostora. Abierta como ahora, aguantando los empujes de mi boca, los mordiscos calculados de mis dientes en tu perla clitoriana. ¡Qué bien sabes, nena! Sabes a las especias milenarias que dan gusto a placeres desbocados. Sabes y conoces el secreto de este juego. Yo agito mi lengua y tú agitas tu flexible anatomía. Y cabeceas, negando, dicendo "no pares".

No voy a parar y tú lo sabes. Es la recta final, tu respiración me lo adelanta. Sudo. Soy un galeote bogando en el mar de tus gemidos. Los sonidos de tu agonía me espolean. Nacen de ti para obligarme a darlo todo de mi parte. Retrepo con mis manos para pellizcarte los pezones y noto las contracciones de tu vientre. Pequeños movimientos que denotan tu venida. Tranquila, nena. Que no te pierda el ansia. Disfruta todo lo que quieras, que aún me quedan fuerzas para hacerte volar en el firmamento de tus sensaciones más lascivas. Por un momento cancelo el meloso cunilingus y con mis dedos acaricio la milhoja de tu sexo rasurado. Lo contemplo con un nudo en la garganta, comprendiendo lo que Stendhal experimentaba al contemplar una obra bella. Estas hermosa reclamándome de nuevo, tomándome la nuca con tus manos para colocarme tus labios silenciosos en mi boca mientras, despacio, contorsionas tu cuerpo con suaves balanceos.

Vamos allá, nena. Voy a anclarte bien con mis brazos enlazados en tu vientre, que ya llega el maremoto. Abre las aletas de tu nariz griega, boquea rápido para inspirar el vayven de tus jadeos. Arría las pestañas de tus ojos, que llegamos a buen puerto. Tu vulva busca mi roce, insaciable. Y mi lengua te encuentra, derviche girando genital y ensimismada. Sucio, nena. Sucios movimientos alocados en tu sexo. Sucias caricias bucales. Sucios lamidos entre la humedad salina y resinosa. Ahogo un murmullo y tu lo oyes. Te contraes toda para expandirte pronto en un grito abisal y enloquecido. Serás la soprano de un aria enardecida, subida en lo más alto de la escala musical de tus orgasmos. Ya llegas. Ya vienes. Te curvas, te tuerces, te enroscas… vas al vacío. Te quedas suspendida, por un momento, sintiendo el vértigo anhelado. Puedo verte, preparada para proyectar en el espacio todo el placer madurado en este encuentro, macerado entre tus muslos trabajados por mis manos. Y, de repente, te presentas tonante voceando tu clímax rasgado con estrépito. Ahora sí, ahora eres la emperatriz de mi suciedad más querida, la que me provocas al pensarte para mí, mi zorra ansiada. Bramas desaforada, poseída por el fuego de las imágenes que mi relato dibuja en tu inconsciente.

Te corres despacito, oxímoron lingüístico, acentuando la prosodia en cada espasmo, repitiendo mi nombre mordido entre susurros…


…pero todavía no he terminado. Déjame que siga jugando, que hoy estoy en racha y quiero hacer saltar la banca de tu azar concupiscente…


(dedicado a Lady XIII, para que la presión no le ciegue el conocimiento. Y a ti, porque tu conocimiento abrió de par en par los ojos de mi pasión)




OTRAS 10 CANCIONES MÁS

jueves, 17 de mayo de 2012

SUCIO (II)




Bien nena, la situación es esta: tú marcando el norte del deseo y yo navegando en manual por el húmedo sur de tu imperial morfología, mientras me aplico, con la lengua, a surcar tu epitelio femenino. Trazo el rumbo con cuidado: no quiero todavía provocar el maremoto de tus oceánicos orgasmos. Me pides candela. Pero yo, gatita, yo marco el tempo de esta apetitosa sinfonía. Yo tengo la batuta, ¿recuerdas?, y tú interpretas la impúdica melodía. Nota a nota, sincopada y jadeante. Allegro ma non tropo, pero llegaremos al allegro prestissimo… con fuoco.

El fuego de tu cuerpo, nena. Ese fuego incombustible que me quema poco a poco llevándome hasta el éxtasis de tu celestial infierno. Y yo sucio, con mi tacto perfilando los límites de tu sexo, surfeando el suave oleaje de tu pubis depilado. Llego con los dedos y aparto con delicadeza el encaje del tanguita. Ahí está la seda de tu vulva, la senda de mi verga, la boca que silente espera ser besada por mis labios. Deslizo mi mano buscando su hálito tórrido y viscoso, signo inequívoco del deleite que recorre tu interior, y es tu sexo el que, solícito, me encuentra. Eres hembra en felina compostura, loca por sentirme en tus entrañas. Preparo el corazón para horadarte con el dedo y el otro corazón palpita enloquecido. Bum-bum, bum-bum, bombeando dulces latigazos de placer que cimbrean la dureza de mi falo agigantado. Te agitas quedamente, liberando un mordido quejidito de tu boca. Yo no aflojo: te permito el contacto de tus nalgas con mi verga y al sentir el beneplácito de las contracciones de tu vientre entro a profanar tu esencia con la daga de mi dedo. Lo acusas. Un suspiro nacido de tu lujuria reprimida. Esperas más. Me esperas, nena, ronroneándome golosa, deseando solazarte, tan bella como obscena, entre mis brazos. ¡Bendita emperatriz concupiscente! Te veo abrirte, sudorosa, provocándome con el crepitar de tu apetito de bocado masculino. ¡Excitate, nena! Soy todos los hombres que has deseado en tu vida, soy cada uno de sus cuerpos musculados imaginándolos en el mío. Soy una turba de falos acosando tu insaciable lujuria. Escúchame susurrarte sucio y empalmado. Nena, eres tan deliciosa… Sí, lo eres, hermosa como una puta enamorada, liberada y ardiente como un polvo veraniego retozado entre la arena de una playa solitaria. Nena, nena, nena… alambica tu figura al compás de mis caricias. Así, nena, siguiendo el dictado de mi dedo, el corazón que apunta al centro de tu vulva. Comienzas a bailar la danza pélvica, el ritmo que te pone embravecida y me lames la mordaza de mi mano. Gimes y te contoneas. Y buscas mi fantástica erección para tenerla aprisionada. Y me introduces tu mano por la oquedad de mi disfraz para sacarla entera. Está espléndida, ¿verdad?, justo en el punto que a ti más te gusta: al dente… de tu boca. Me estremezco y emito un murmullo placentero. Así, nena, toma mi alfange arqueado y empúñalo con tiento, que no quiero irme en un descuido. Mímalo que aún te ha de dar mucho de lo que te place. Mécelo con destreza, prodúceme ese hormigueo que me vuelve una bestia incontenible. Te lo acercas a tu coño, que ya es gruta resinosa rezumando la miel de tu lujuria. Poco a poco, nena. Haz que me inunde poco a poco del calor de tu deseo. Primero el glande, abriendo el camino sin retorno. Y luego te deslizas hasta el fondo hasta solapar tus nalgas con mis ingles. Te obligo a que te agaches y tomo tus cabellos como bridas. Soy el auriga de tu celo, nena. Emprendamos la marcha hasta el destino jadeado, chasqueando tu trasero con mi polla, azotándolo mientras te penetro desbocado. Márcame el trote con tus gritos, pide que acelere mi cadencia. ¡Dios, nena! ¡Dios! Ningún humano ha probado placer tan divino como el de tu cuerpo en el mío. Sudas. Sudo. Gimes. Sucio, nena y tú me sientes, canalla, viril y solo tuyo. Me pides y te doy. Y quiero morir por darte todo. ¡Nena, nena, nena! Vas a matarme de placer. Voy a morirme entre tus piernas… No, espera: quiero ver cómo agonizas tú primero. Voy a comerte despacito hasta que te deshagas en halagos. Sí, nena. Tú primero, que es así como me gusta.

Y me acoplo con mi boca a tu flor plena de tu escarcha lubricante, separando , exquisito, cada pétalo carnoso con mi lengua. Gozarás te lo prometo. Pero eso ya lo sabes, ¿verdad gatita linda? Gozarás, minina mía. Gozarás hasta maullarme como nunca.


10 CANCIONES MÁS

miércoles, 9 de mayo de 2012

SUCIO




Sucio, nena. Me siento sucio. Envilecido buscando los resquicios de tus besos en mi boca, cobijado tras el silencio pegajoso de la noche. Sucio de tanto sobar el recuerdo de tu cuerpo sudoroso resbalando entre el vello de mi pecho. Sucio, sí, llevado de la mano de tus labios cuando me suspendes en el vacío que presiente la sacudida de mi sexo al contacto con tu lengua. Así me siento ahora, nena y tú estás tan lejos que te perderás el volcánico desparrame de mi esperma masculino. Sucio…

Escucha, nena: vamos a jugar a un juego. Vístete con esa lencería sugerente que tan bien te queda y ponte cómoda. Imagínate mi voz, profunda y varonil, desgranando una a una estas palabras, penetrando en tu cabeza hasta hollar el neocórtex. Relájate mientras me enfundo en el látex negro de seductor enmascarado que no esconde la intención de mi contexto. Ya llego hasta tu lado, sigiloso para frotarme contra ti, furtivo y depravado. ¿Me sientes? No te des la vuelta. Voy a tapar tu boca con mi mano mientras con la otra recorro el perfil de tu silueta. ¿Te gusta? Sí, claro. Te gusta sentir ese desasosiego del qué-me-pasará-ahora. ¿Qué voy a hacerte? Tú ya lo sabes. Mi mano en tu pecho, amasándolo. Es tan delicado… Lo tomo por la base, lo aprieto repetidamente y busco su cima. Tu pezón me espera y cuando lo alcanzo emites un gemidito que te delata. Sí, te está gustando. Y a mí que a ti te guste tanto. Me recreo palpando su dureza consistente, resistiéndose a la presión de mis dedos juguetones. ¿Te gusta? Ese ronroneo es un sí, ¿verdad? Sí, lo es…

Vamos, sigamos con el juego. Estoy tumbado justo tras de ti. Tú no puedes verme, pero puedes sentir la calidez de mi aliento en tu cerviz. Mi mano ahogando tus gemidos; la otra dedicándose a tus senos y mi boca haciéndose presente en tu nuca. ¿Qué voy a hacerte ahora? ¿Lamerte? Sí. Empezaré en el cuello y deslizaré mi  lengua por la línea dorsal  de tu espalda. Te advierto que va a erizársete la piel de la sensación tan placentera. Ya sabes que soy un maestro con la boca. ¿Lo sientes? Te lamo y te estremeces. Ahora soplo con suavidad para admirar cómo se contrae cada poro de tu piel suave. Despacio, sí. Empiezo a estar muy excitado. Quiero acercarme para que sientas mi sexo entre tus nalgas, pero todavia no… todo a su tiempo. Veo que te has puesto mi lencería favorita. Tu recreación de solícita nurse es realmente deliciosa. Voy a abandonar el norte de tu anatomía para dedicarme al sur, que, nena, tiene una pinta estupendísima. Levanto la faldita y mis dedos enloquecen con el tacto de tus glúteos. Son tersos porque tu madurez es exquisita. Aparto el lindero de la ínfima tela del tanguita que separa ambos lados de tu sabrosa retaguardia. ¿Estás lamiendo los dedos que flanquean tu boca? ¡Extraordinario! Te gusta que te goce así. Te gusto sucio, nena, jadeando ansioso comiéndote la oreja. Y tú me gustas a mí así, rendida a mi voluntad acanallada.

¿Quieres que siga? Solo lo haré si me lo suplicas… hazlo, anda: pídemelo porque yo no deseo otra cosa más en el mundo, gatita mía.



lunes, 23 de abril de 2012

ES SOLO MI IMAGINACIÓN (SOME GIRLS)





Miro por la ventana de mis ojos cuando ella pasa cerca de mí y al verla me digo a mí mismo que soy un tipo con suerte. Sí, seguro que sí: soy un tipo con afortunado. Tener una chica como ella es un sueño hecho realidad. De todas las chicas del mundo es ella la que desea mi verdadero yo.

Es sólo mi imaginación, volando libre una vez más.

Huir conmigo, escaparse… ¿podríá? ¿Sería capaz de vivir conmigo y no arepentirse de ello?

Tal vez sean cosas de mi imaginación. Sí, de nuevo es sólo mi imaginación.

Te digo que no soy más que un hombre con las ideas claras deambulando en la derrota de tu rumbo. Sea lo que sea lo que tú  quieras lo buscaré y lo encontraré para ti. Te lo dije, nena, y tú ya lo sabes: eres mi idea más clara, mi objetivo  irrenunciable. Pero, ¿acaso basta solo con eso? No, son cosas de mi imaginación. Es sólo mi imaginación, una vez más.

Escaparme contigo… ¡qué loca imaginación!

Y sin embargo cada noche espero y elevo mi plegaria para que se haga cierta: "querido dios del destino, escucha mi súplica y nunca, nunca, dejes que otro ocupe el lugar de su deseo antes que yo o creo que me moriré de celos, porque su amor es éxtasis. Cuando en sus brazos me envuelvo oigo la tierna rapsodia de sus caricias"

Sí, es tan solo mi imaginación, mi puñetera manía de fantasear con sus besos: en realidad, ella ni siquiera conoce todo lo que me hace sentir… y ni siquiera parece saber que existo para ella, para escaparme día a día de su ausencia.

(Gracias a los Rolling Stones por cantarla tanto a lo largo de mi vida)

Some Girls. La vida de un hombre decente siempre discurre buscando la perpendiculariedad con las vidas de Some Girls. Miss You, babe. Echo de menos tus lejanos ojos, your far away eyes. Los ojos de mi peculiar beast of burden, mi gatita de aterciopelado tacto, capaz de hacer chasquear el látigo de tu deseo batiendo mi cintura. Some Girls, y tú la Girl entre todas ellas, la única que ha sabido inocular un poco de respeto en la decadencia de mi vida. Porque no soy más que una piedra que rueda escuchando a los Stones, nena y sin ti me rompo en mil pedazos. ¿Vas o no vas a recomponerme pronto? Luego tal vez ya no tenga arreglo…



Disfrútenlo.