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domingo, 29 de enero de 2012

El viajero y el amigo del bar de los relatos (revisited)



 "Para mí mismo no haría ningún esfuerzo.
Seguramente me consumiría en eternas juergas hasta llegar a ser un despojo humano, porque ni siquiera tendría el "valor" de suicidarme".
(Miguel B.)



-¿Otra vez por aquí, viajero?
-Otra vez, amigo.
-¿Acaso tienes una nueva historia para contarme?
-La tengo, amigo. La tengo.
-Y vas a contármela, ¿a que sí?
-Claro, amigo. A no ser que no quieras invitarme a uno de esos tragos que tanto me gustan.
-No voy a decirte que no, viajero. A mí también me gustan tus relatos. ¿Género triste, tal vez?
-Jajajá… no, amigo. Esta es una historia de felicidad compartida, de amantes empeñados en amarse entre la tenue luz de unas velas, ante el reflejo rojizo especular de sus vidas.
-Hummm. Joder, viajero, cuando te pones lírico llegas a emocionarme.
-Emoción, amigo: eso es lo que nos falta en nuestra puta rutina. Un día la hallamos disfrazada de aventura imposible proyectada sobre el lienzo de una silueta femenina y entonces nos convertimos en yonkis del deseo de sentir su piel contra la nuestra.
-Sigue, viajero, sigue. No te pares ahora, por favor…
-Ese trago, amigo. Burbon seco, sin hielo. Por cierto, ¿tienes música?
-Claro, viajero. Tengo la colección más grande de canciones de toda la ciudad. ¿Quieres algo en concreto?
-Sí amigo. ¿Conoces a The Brandos? Quiero que me pongas "She's the one", un tema tan contundente como la mirada ardiente de la bella mujer de mi historia. Una mujer que fue capaz de entregar los momentos más intensos de un extraordinario día al hombre que la quería en el silencio doliente de su tormentosa inseguridad. Una mujer como él no pudo encontrar antes en su vida, porque de haberse cruzado con ella hubiera reconocido al instante el color de su futuro. Una mujer apostada en el otoño de sus días que era capaz de iluminarle con el sol de su sola compañía, con la luz de su sonrisa intensa y verdadera.
-En verdad que lo pintas bonito, viajero. ¿Puedo saber cómo se conocieron, entonces?
-El destino, amigo, el dueño y señor que mueve los hilos de nuestra existencia mientras nos deja creer que son nuestras decisiones las que hacen avanzar nuestra vida con el rumbo que nosotros marcamos.
-¡Quieto ahí, viajero! ¡Eso sí que no lo admito! No se tú, pero yo soy el único capaz  en todo momento de decidir lo que hago con mi vida…
-Eso es lo que te parece porque así tiene que ser, amigo. Ese es el juego que creemos jugar, pero alguien tira los dados por nosotros, porque somos las fichas sin las cuales no hay partida.
-¿Alguien nos dirije? ¿Y quién es ese alguien, viajero?
-Y eso qué importa, amigo. Lo importante es comprenderlo y jugar con destreza nuestra tirada.
-No te comprendo, viajero.
-Es muy sencillo amigo. Imagina dos personas que no se conocen porque sus existencias discurren total y absolutamente alejadas el uno del otro. No hay ninguna posibilidad de intersección vital. Un buen día uno de ellos da un paso irracional, que no puede explicar en ese momento porque la explicación está en la consecución de una meta que solo conocerá en su futuro, en el futuro que se abre ante ese paso. Es como si un impulso ajeno moviera su voluntad. Transgrede todos los límites y los principios que han marcado su trayectoria. ¿Por qué lo hace? No lo sabe. No aún. Solo sabe que "necesita" hacerlo. Le invade el ansia, se mueve en un terreno realmente desconocido, y sin embargo su intuición le lleva por los caminos necesarios hacia la consecución de su pertinaz deseo, sin dejarle perderse en vericuetos que le harían olvidar el norte de su meta. Y, a su vez, la otra parte se ve en la misma tesitura, "condenada" a acercarse a quien jamás hubiera podido conocer de otra manera.
-Así que no les queda más remedio que encontrarse, ¿no es así, viajero?
-Así es amigo. Y se encuentran, para regocijo de sus vidas, para colmarse de la dicha de estar juntos y olvidarse de lo que duele la distancia. Y se disfrutan mutuamente con pasión desenfrenada porque así está escrito en el genoma de sus días. Nacieron para cruzarse en el camino y es ahora cuando lo saben, justo cuando todo lo ocurrido en su pasado se vuelve comprensible. Han llegado a su meta y entonces su meta torna nuevo punto de partida. Es el bucle incansable de su sino.
-¡Joder, viajero! ¡Qué manera de complicarse la existencia! Escucha, si tan felices son cuando están juntos ¿por qué no se unen para siempre?
-Amigo, si fuera tan sencillo no existirían los viajeros… ni tampoco mis relatos. Por cierto: tu burbon está jodidamente bueno. ¿Qué pides por otro trago?
-Los detalles de tu historia, viajero.
-Sea, amigo. Pero ponme algo de Rithm' & Blues. Graham Parker, John Hiatt, Steve Ray, Allman Brothers, Clapton, Mayall, Robert Cray … cualquiera de ellos me va bien. Pués, como te decía, érase un hombre en pos de su destino. Y una mujer, ignota y lejana, que había de buscarle más allá de su infelicidad diaria…

domingo, 22 de enero de 2012

Cuenta atrás (Una historia de play…back)





Cuando me deshice entre tus piernas comprendí el significado de tu enigmática mirada. Te había dicho muchas veces que yo era tuyo, pero en ese preciso instante tú lo sabías porque la cálida caricia de mi semen fluyendo de tu sexo así lo delataba. Antes me lo habías tomado ansiosa, porque querías cabalgarme, sintiéndome dentro cuando yo te miraba anunciándote que iba a derramar mi esperma en tu sabroso cáliz, mientras tú me susurrabas "córrete, córrete cariño". Antes te habías erguido, dominante, dispuesta ya para darme el momento más deseado. Antes me habías felado succionando con el mimo con el que solo tú sabes hacerlo, recorriendo, juguetona, mis testículos con tu lengua. Antes mi deseo se hizo boca, lamiendo tu vientre, tu vulva, codiciando la perla oculta entre tus labios; y manos, penetrando tu sexo dilatado con el placer de mis embates. Antes me habías despojado de la ropa mientras recorrías mi cuerpo con las yemas de tus dedos. Antes me habías regalado una imagen indeleble, bailando sinuosa frente al espejo bajo el leve resplandor de una luz roja como el color de mis lascivos pensamientos. Antes estabas desnuda y bella, cimbreándote ante mí y yo te miraba a los ojos, al nimio tanguita que demarcaba tu esencia de mujer, a esas extraordinarias piernas que tú tienes, enfundadas en la más preciosa de las sedas, encaje de diosa atexturada con la exquisita lujuria de mi sexo incandescente. Antes me habías guiado, sirena y deseada, con los cánticos de tus susurros, para vararme en los pliegues de tu piel de terciopelo. Antes te había sentido encelada con mi verga, buscándola con tu boca mientras esperabas como una gata las caricias de mis manos en tus nalgas al descubrirlas nudas bajo tu seductora minifalda. Antes me habías obligado a sacudir mis caderas entre jadeos con la energía de tu tacto entre mis ingles. Antes habías besado mi torso velludo y me decías "qué bien hueles" y yo, loco, buscaba tu boca para comerte, para penetrarte con mi lengua, para morderte como un perro hambriento de su hembra. Antes te habías acercado por detrás, envolviéndome con esos armionosos brazos que tú tienes y besándome la nuca, llevándome al cénit de mis ganas de ti mientras me faltaba aire para respirar tanto placer sabiéndome pellizcado por tus labios. Antes estuvimos degustando una frugal merienda donde el vino, brindado por nosotros, no me embriagó tanto como saberte feliz entre las velas, allí, conmigo. Antes te había visto radiante al ver que el escenario que había diseñado para nuestra velada era de tu agrado. Antes había demorado tu llegada a mi casa, porque quería que todo estuviera encendido al nivel de mis anhelos, preparado para sorprenderte y recibir tu compañía. Antes habíamos dejado aquel coqueto bistró donde departimos cara a cara todas esas confidencias de amantes esporádicos. Ningún ambiente como el suyo para prologar nuestra nueva cita clandestina, porque antes había tenido el acierto de alejarte de tus precauciones cotidianas para no sentirte tensa, para poder tomarte de la mano y deslizarla llegando a tu cintura. Antes no nos perdimos esta vez por más rodeo que diéramos para conducirnos a nuestro ansiado destino. Antes te había visto llegar, como tanto a mí me gusta, sonriente y puntual para mostararme lo mucho que te importo. Antes yo había ido a buscarte, caminando media ciudad para hacer tiempo y engañar a mi ansiedad incontenible. Antes había dejado preparada la estancia con la que pretendía halagarte, complacerte, cortejarte… fascinarte. Antes había construido mi sueño para hacerlo tuyo, vela vela, copa a copa. Antes… antes cruzaba los dedos y rogaba porque aquella fuera una cita inolvidable y así pasar a formar parte del microcosmos de tus días.


[Todas las canciones eran para ti, en la velada más hermosa…Wond'ring Aloud - Jethro Tull / Andalucia - John Cale / Magnolia - JJ Cale / Coney Island Baby - Lou Reed / Smooth Day (At The Library) - Lightspeed Champion / Wild Is the Wind - David Bowie / Pieces Of A Man    - Gil Scott-Heron / Someone like you - Van Morrison / Eric Clapton - Wonderful Tonight / Riviera Paradise - Stevie Ray Vaughan / Most Of The Time - Bob Dylan / North Star - Robert Fripp / 4 + 20 - Crosby, Stills, Nash & Young / Isn't It Funny (And Not A Little Bit Strange) - Magna Carta / I Think Of You - Renaissance / Blood on the Rooftops - Genesis / The Crystal Ship - The Doors / The rain song - Led Zeppelin / River Man - Nick Drake / Solid Air - John Martyn / If - Joni Mitchell / May I - Kevin Ayers / M+E=Me - Memphis / Limit To Your Love - James Blake / Venice - Beirut / Pilots - GoLDFRAPP / Sand River - Beth Gibbons & Rustin Man / Revenge (Feat. The Flaming Lips) - Danger Mouse & Sparklehorse / Champagne Year - St. Vincent / Should I feel that it's over - Alison Moyet / Video Games - Lana Del Rey / My Diviner - The Walkabouts  / Nightwatch - Acrylics / Wet Cement - The Morning Benders / Margos Waltz - Lloyd Cole / Dear Friends - Elbow / Riding for the Feeling - Bill Callahan / It Fucking Hurts - Deep Dark Robot / Wild Thing - Noah and the Whale / Before I'm Done - Toro y Moi / Ghosts - Broken Records / City Lights City Nights - The Sorry Kisses / Shelter - The XX / Romance - Beth Gibbons & Rustin Man / Shine On You Crazy Diamond - Viktor Krauss / Just A Little Lovin' - Shelby Lynne / I'd Do It All Again - Corinne Bailey Rae / Release Me - Oh Laura / Have You Ever Been In Love - The Divine Comedy / Travelling Light - Tindersticks / Slow Dancin' Dans La Maison - Gabin / The Morning Son - Beady Eye / Far from Grace - Doves / Look What Love Has Done - Chris Whitley / By My Side - Ben Harper / How You Write - Malachai / Colomb - Nicolas Jaar / Stolen Hearts - The Tunics / Philosopher's Stone - Van Morrison / Rainy Night In Georgia - Tony Joe White / Too Many Flowers - Shotgun Jimmie / One - Al Kooper / Can you follow? - Jack Bruce / Come On Over (Turn Me On) - Isobel Campbell And Mark Lanegan / The Dayly Growl - LambchoP / Compagna Di Viaggio - Mina / Highly - Cousteau / Lonely Road - Liam Mckahey and  the Bodies / Whole Wide World - Dave Stewart & The Spiritual Cowboys / Painter In Your Pocket - Destroyer / California - Perry Blake / It's Not Your Birthday Anymore - Morrissey / I've Got My Eyes on You  - Dianne Reeves / Last Broadcast - Doves / Lover, You Should Have Come Over - Jeff Buckley / Underneath the Stars - The Cure / I Will Possess Your Heart - Death Cab for Cutie / Witches! Witches! Rest Now in the Fire - Get Well Soon / Independence Day - Elliott Smith / The Line - Noah and the Whale / Night Lead Me Astray - Younger Brother / No Surprises - Radiohead / Jailbird - M. Ward / The Beauty Regime - Divine Comedy / Well I Wonder - Sara Lov / Shoplifters of the World Unite - Tanya Donelly W/Dylan in the Movies / Black Ice - Peter Frampton / Depend on Me - Graham Parker / Something in the Night - Bruce Springsteen / In My Dreams - Crosby, Stills & Nash / I Forget You Every Day - Chris Whitley    Chris Whitley / Time Will Tell The Story - Bill Kirchen / Feels Like Rain - John Hiatt / Wish You'd Hold that Smile - Minor Majority / Heart Of Stone - Crash Test Dummies / Bloodbuzz Ohio - The National / Broken Love Song - Pete Doherty / It's Just The Night - I Am Kloot / Swimming Lesson - Eels / Pink Moon - Nick Drake / Hold On To You - Madrugada / From Auschwitz To Ipswich - Jarvis Cocker / St. Millwood - Steve Wynn / Lady of the Island - Graham Nash / All These Strangers - Elvis Costello / The End - Pearl Jam / Good Song - Blur / Waiting On A Friend - The Rolling Stones / Black Heart Of Mine - Cousteau / Sugar Buzz - K.D. Lang / Are You Here - Corinne Bailey Rae / Lovesong - Adele / Introducing angels - Destroyer / Looking for Elvis - Patti Scialfa / Your Lucky Day in Hell - Eels / Leopard of honor - Destroyer / I'm Throwing My Arms Around Paris - Morrissey / The Summerhouse - The Divine Comedy / If I Were A Song - Lloyd Cole / Gates Of Eden - Bryan Ferry / Unknown Caller - U2 / Antartica Starts Here - John Cale / I'm Outta Time - Oasis / The Flicker Of A Little Girl - Tindersticks / See You Around - Cowboy Junkies / Weird Fishes/Arpeggi - Radiohead / Shut Your Eyes - Snow Patrol / Call Me Back - The Strokes / Moonlight Lady - Iggy Pop / Ventura Highway - America / Auntie Aviator - John Martyn / A Gift - Lou Reed / Andmoreagain - Love / Sara  - Fleetwood Mac / Afterglow - Genesis / Comin' Down - Joe Walsh / Leviathan - Edwyn Collins…y así sonaron una a una entre besos y caricias]

domingo, 15 de enero de 2012

Rayzel y el navegante griego



[Hay mujeres para querer, para mimar, para disfrutar de su sonrisa, para admirarlas cuando andan, para embelesarse con su voz.

Hay mujeres para enloquecer, para soñar junto a ellas y no desear abrir los ojos nunca porque son sensuales, hermosas, pasionales… exquisitas, inteligentes, decididas, aventureras… tiernas y seguras aunque seguramente sean frágiles por dentro como el terciopelo de sus nombres.

Hay mujeres con las que el destino te obsequia tras habértelas hurtado durante toda tu vida, aunque solo sea en el reflejo engañoso de este mundo virtual y paralelo a nuestra verdadera existencia.

Hay mujeres-mujer, que portan su esencia femenina expandiéndola generosamente entre quienes tenemos la fortuna de saber reconocerlas.

Hay mujeres cuyas lágrimas deberían tornarse en el castigo lacerante de quien las haga sufrir.

Sirva este relato, que un día me atreví a escribir para que una mujer así lo continuara, para rendir el homenaje que merece quien con tanto mimo ha mantenido un blog donde la exquisitez de sus propuestas ha encendido la imaginación de quienes hemos visitado su vergel y soñado con ser mirados por sus bellos ojos verdes.

A Lady Rosaida, a quien supongo pasando algún duro lance, para que vuelva pronto a embelesarnos con las narraciones de su delicioso Jardín. Y que la primera de las historias de su retorno sea el complemento y terminación de esta que hoy propongo. Así sea, bella dama.]








"Érase una vez un aguerrido aventurero marino, nacido Eutiques y apelado de Ática por proceder de esa región griega, que en uno de sus múltiples viajes recaló en un exótico país de legendarias riquezas y cuyo gobierno estaba a cargo del Sultán Ayman Al-Akram, llamado así por su reconocida generosidad para con su pueblo. El citado Sultán, al saber de la llegada del marino griego mandó a buscarle con premura, pues sus heróicas andanzas eran bien conocidos por él y Ayman Al-Akram gustaba de agradar a cuántos visitantes ilustres llegaban a sus dominios.

Cuando Eutiques fue informado del interés del Sultán Al-Akram por conocerle no dudó un solo instante en satisfacer la requisitoria del gran señor y una vez que se hubo engalanado para mostrarse aseado y elegante ante su anfitrión, accedió a acompañar a los guardias hasta el magnífico Palacio donde residía Ayman. Tan popular era el griego que allá por donde caminaba despertaba la admiración de quienes le reconocían si eran hombres, y las pasiones si mujeres, pues de él se decía que era navegante tan bravo como fogoso y desprendido amante.

El Sultán había dispuesto un grandioso banquete en su honor, con abundancia de suculentos manjares, los mejores músicos para amenizar el festín y las más bellas bailarinas para estimular la sensualidad de los que a él asistían. La llegada de Eutiques fue saludada con sonoros toques de fanfarria para que nadie quedase sin conocer su asistencia. Comenzaron los fastos entre risas y brindis en honor de tan ilustre invitado. Los manjares corríán de mano en mano y los licores de boca en boca.  Cada comensal, venido de los más remotos confines del reino del Sultán, era atendido por una odalisca, a cual más hermosa. Pero de entre todas destacaba la de Eutiques,  sin duda la más bella entre las bellas sirvientes del Palacio. Su vestido rojo, bordado con miles de pétalos de rosa, se le ceñía al cuerpo resaltando sus poderosas caderas para deleite del bravo marino. Eutiques aprovechaba cada servicio de la odalisca para inspirar el sensual aroma que desprendía hasta el punto de sentirse más embriagado por el olor de la mujer que por los licores que ella le servía. Tanto le enervaba su presencia que el marino, aunque fuera parco en palabras, se atrevió a preguntarle su nombre.

-Mi señor, mi nombre es un nombre prohibido para los labios de los hombres. Pedidme lo que querais, pues estoy aquí para serviros en cuanto os guste pedir, pero no me obliguéis a revelaros mi nombre pues la criatura humana que lo pronuncie sufrirá un terrible castigo durante el resto de sus días.

Tal explicación no satisfizo al marino, acostumbrado a enfrentarse a las más arriesgadas empresas, y prometióse a si mismo averiguar el nombre de la mujer más preciosa y sensual que sus ojos habían visto hasta entonces. Tras los postres de exóticos frutos el Sultán Ayman dispuso que las bailarinas deleitasen a los asistentes con sus atrevidas evoluciones. La odalisca de Eutiques se unió a ellas, y le dedicó al de Ática una excitante danza, contoneando sus caderas y cimbreando su pecho casi hasta conseguir hipnotizar la voluntad del marino griego. Espoleado por la incendiaria visión femenina, Eutiques, hombre rudo, la tomó por la cintura y con un violento movimiento intentó poseerla allí mismo.

-Esperad, mi señor. Seamos cautos, pues aquí, en presencia de todos, no podría mostraros las mejores de mis artes. Acompañadme hasta un lugar más apartado que el sultán ha dispuesto para que tengamos placentero acomodo. Seguidme y os llenaré de un placer jamás imaginado por hombre alguno.

Como es natural, el marino griego no pudo resistirse a la petición y se dejó conducir por su hermosa sirviente. La odalisca le llevó a través de largos y perfumados pasillos, hasta llegar a un recinto suntuosamente decorado, donde cientos de mullidos almohadones constituían un tálamo infinito.

-Es aquí, mi amo y señor. Una estancia dispuesta para solaz de fogosos amantes. Soy tu esclava. Haz de mí lo que desees y dime lo que te satisfaría que yo te hiciera para que pueda complacerte sin demora.

Eutiques sintió tal arrebato al escuchar los apremios de aquella mujer que no pudo menos que aferrarse a su cuerpo para saciar su deseo con el sabor de sus labios. Entregado en el néctar de su boca, volvió a preguntarle su nombre, pues quería proclamarlo al viento cuando fuera a venirse contra sus caderas.

-Dime tu nombre, mujer, para esculpirlo con las embestidas de mi ariete entre tus nalgas.

-No, mi señor. Ya te dije que no es nombre que pueda exhalar ninguna garganta de varón so pena de ser castigado con la ira de Alá.

-¿Qué clase de dios permitiría la contemplación y el disfrute de un ser como tú, negando poder nombrarte? Dímelo al menos para conocerlo, y yo te prometo nunca utilizarlo para llamarte. Soy tu amo. Te lo ordeno.


Ante tal imperativa orden la mujer no tuvo más remedio que ceder y confiar su nombre ante quien le era preceptivo obedecer sus deseos. Entonces habló:

-Mi nombre es Rayzel, mi señor.

Al escucharlo Eutiques percatose de que era el nombre más bello que jamás escuchó y se sintió transportado entre sábanas de pétalos de flor hasta un paraíso cubierto de millones de rayos de sol, mientras que los tallos se enredaban por entre sus piernas hasta rodear su sexo. Abrió los ojos y allí estaba ella, Rayzel, la mujer del nombre prohibido, recorriendo con su boca cada poro de su piel.

-Mi señor Eutiques, mi loado amo, ¿cómo os gustaría que os sirviera? ¿Os gustaría cabalgarme como una yegua mientras me conducís tomando como bridas mis cabellos?

Y mientras esto decía, Rayzel comenzó a desnudarse con inusitada sensualidad. Cada pétalo de su vestido parecía introducirse por su vulva, incrementando la voluptuosidad de su silueta y el tamaño de sus pechos. Con sus brazos le abarcó el torso y tras besarle hundiendo su lengua entre los labios del hombre se separó de él para ponerse en cuadrúpeda postura.

-Vamos, mi señor. Posad vuestra cálida lengua en mi sexo hasta que la ambrosía de mi cáliz se derrame entre mis muslos y entonces lubricad con ella mis secretos orificios para que los embates de vuestra verga y vuestros dedos se conduzcan francos hasta lograr mis gemidos.

Y de la boca de Eutiques salió una enorme lengua, que con extrema dulzura se aplicó a recorrer los pliegues de su flor secreta, libando el sabroso elixir que destilaban las profundas carnosidades de la mujer. Reconoció en su salazón la familiar esencia de todos cuantos mares había surcado y cada lamido era motivo de los más profundos suspiros de Rayzel. Así se entretuvo el marino hasta que la odalisca le invitó a cambiar de tercio.

-Esperad, mi señor. Juguemos a un juego en el que ambos podamos colmar nuestros deseos. Cubramos nuestros ojos con esas telas y entreguémonos a la pasión de nuestras fantasías escuchándonos, oliéndonos sin vernos.


Cegaron entonces su visión con los exóticos retales y así se entregaron al gozo del nuevo juego, dedicándose con inusitada fruición a disfrutarse tan solo percibiéndose por todos los sentidos menos con el que precisaban sus iris de jóvenes amantes. Y fue así como la bella Rayzel, la del nombre prohibido para los labios de varón alguno, le mostró un mundo de placeres desconocidos hasta entonces para el rudo marino."

(continuará, seguro que sí…)



sábado, 7 de enero de 2012

Un hombre con Nick en el alma





El hombre al que le gustaba Nick Drake se encontraba aquella noche rodeado de mar y mostrando una giocondina sonrisa en su desencajado semblante. Tras él, ella le gritaba a su absurda locura tratando de rescatarle de su ensimismamiento fatal. Pero el hombre al que le gustaba Nick Drake no podía ya oir, porque solo escuchaba el dolor de su pena encelada entre formas de mujer. Un paso más. Y otro. Las olas percutían ya en sus muslos, vestidos con los vaqueros de marca italiana. El tacón de sus camperas se hundía en el fondo de arena dificultando el suicida avance. Intentaba no pensar, intentaba no sentir. Había decidido abandonar sus sentimientos en la orilla de su fatal decisión. Por primera vez se creía libre, tal vez porque había resuelto que sería la última. Ella habría de pagar su culpa y el hombre al que le gustaba Nick Drake era el instrumento perfecto para su irreflexiva venganza. Pagaría consigo mismo, llevándose con él el desesparado desgarro de quien tanto había amado. Era cruel, sí, pero ya ni su propia crueldad podía hacerle daño por más tiempo. Había vivido tanto tiempo al amparo voluntario de su figura que se había olvidado de lo que era él, de quien era él. Ella se lo había negado horas antes, le había negado su más preciada categoría, la razón de estar y de ser. Tal vez su coquetería le impidiera darse cuenta del daño que le había hecho. Tal vez sentirse deseada fuera más importante, en ese momento, que todo lo que el hombre al que le gustaba Nick Drake podía sentir por ella. Siempre hay una excusa para cada herida. Y peor aún, siempre hay una excusa para dejar que cicatrice. Pero hay veces en las que dices "¡no!", en las que la sangre te hierve y tomas decisiones extremas. El hombre al que le gustaba Nick Drake tomó la más radical de ellas, la que nunca tendría vuelta atrás…

Habían quedado, como siempre, para iniciar una larga noche de diversión, el preludio de un fin de semana de locura y pasión. Era su vida. Cada viernes se repetía el ritual. Primero un desenfreno sensorial, un cóctel de cena, amigos, alcohol y cocaína. Toda la noche de aquí para allá, en los garitos más de moda e incluso en los más truculentos. El hombre al que le gustaba Nick Drake no tenía límite. Desmedido, no era muy extraño que le acabasen expulsando de alguno de los antros de última hora por meterse un "tirito" en la barra del local. Le daba igual, porque hacía tiempo que todo le daba lo mismo. Era capaz de ver como ella tonteaba con todos, cómo era el objeto de deseo hasta de sus amigos. Se daba cuenta sí y trataba de ocultárselo a si mismo tras cada copa de bourbon, tras cada línea esnifada. Sentía que estaba tocando fondo y aún así era incapaz de reaccionar. Estaba atrapado en su desidia y gozaba maltratándose. Luego conducían por una carretera infernal hasta llegar a su refugio. Allí el hombre al que le gustaba Nick Drake se entregaba a ella con el ímpetu del amante que atisbara su final. Le gustaba desnudarla poco a poco, su sexo contra las nalgas de ella, lamiendo su dorso centímetro a centímetro, saboreando cada poro de su hermosa espalda. Le gustaba percibir los pezones de sus pequeños pechos endurecidos con el tacto de sus dedos y juguetear con ellos hasta arrancarla los primeros gemidos de placer. Le gustaba mordisquear su cerviz mientras ella se levantaba la rubia melena ondulada hasta dejar la nuca expedita para su boca. Le gustaba morderla primero y luego deslizar su lengua hasta el lóbulo de su oreja y comerlo poco a poco a la vez que ella se estremecía de placer. Le gustaba susurrarla al oído lo mucho que le gustaba su cuerpo, con sus manos perdidas buceando nerviosas bajo sus pequeñas braguitas de algodón. Le gustaba meterla mano, sí y restregar su verga endurecida contra ella. Le gustaba oirla pedirle que siguiera, verla girar su cabeza para encontrar su boca para comérsela con ansia. Le gustaba colocar su sexo entre sus piernas y sentir la humedad que rezumaban sus muslos. Le gustaba deslizar su glande descapullado por sus labios encharcados mientras estimulaba su clítoris con una de sus manos. Le gustaba percibir el vaiven de sus caderas, la agitación de su vientre con cada uno de sus besos. Le gustaba terminar de desnudarla mientras se sentían excitados a través de su piel. Le gustaba que ella le tomara de su polla con firmeza y le obligase a sentarse sobre la cama aún sin deshacer. Le gustaba que se la introdujera lentamente entre sus piernas y comenzara a gemir sacudiéndose golosa. Le gustaba que le cabalgara, que se ofreciese gustosa a sus obscenas caricias en sus senos. Le gustaba comérselos con frenesí, chuparle los pezones como si fueran la delicia más exquisita que nunca hubiera probado. Le gustaba ver cómo iba llegando al orgasmo, poco a poco. Le gustaba su pelo en la cara, sus manos en el culo, su polla dentro. Le gustaban las manos de ella rasgándole la espalda mientras hundía su lengua en la garganta. Le gustaba su estruendosa forma de correrse, jadeando, gritando, convulsionando todas las partes de su hermosa anatomía. Le gustaba como ella luego le tomaba su verga con las manos cóncavas y recibía el latigazo de su esperma con los labios entreabiertos.  Le gustaba ver sus ojos verdes resplandeciendo entre sus cabellos dorados contemplándole ahíto. Le gustaba sí. Al hombre al que le gustaba Nick Drake también le gustaban las cosas que ella le hacía y que él le hacía a ella. Le gustaban tanto que era capaz de olvidarse de todo lo que no le gustaba. De todo, incluso de lo que no le gustaba de ella. Así era su vida, la vida que le gustaba, la vida que era más vida porque era más querida y deseada. Y tanto le gustaba que tras un polvo se enzarzaban en otro, y otro más hasta que les faltaba vida para tanto placer.

Lo que nunca se preguntaba el hombre al que le gustaba Nick Drake es si la amaba, por más que le gustara como mujer. Y lo que nunca quiso preguntar era si ella le amaba… o si él le gustaba como hombre hasta morirse de deseo.

El hombre al que le gustaba Nick Drake se encontraba aquella noche rodeado de mar. Sonreía, sí, porque ya no temía a la perpetua sensación de poder perderla. Había tomado una decisión dolorosa que a él ya no le dolía. Detrás, su nombre gritado en un estertor futil. Pero él solo tenía una canción de su querido Nick en la cabeza y la oía, sereno, entre el coro de olas que penetraban en su cuerpo arrullando su vacío.




[Y a quién no podría gustarle Nick. Una pena que él no se gustara a si mismo. Víctima de fuertes depresiones y sufriendo de insomnio crónico fue capaz de crear un universo sonoro preciosista como pocos. A su muerte su amigo Johm Martyn, otro de los grandes, le compuso una de los epitafios musicales más bonitos. Su música, pergeñada a finales de los 60, es todo un curso de belleza intimista y perfección casi enfermiza. Si no le conocen, búsquenle en alguien de quienes le rodean. Aprenderán a amarle, y estoy seguro de que hasta les gustará. Luego miren de qué color es la luna…]

miércoles, 4 de enero de 2012

La carta de la suerte




Querido Rey Gaspar:


perdona que ya no te ubique entre tus colegas porque hace años que dejé de ser niño y lo único que me quedó claro entonces es que tú no eras precisamente el que solía acabar el bono de rayos UVA del gimnasio, pero ya te digo que siempre me he hecho un lío contigo y tu compañero Melchor. Pero el caso es que acudo a ti como distribuidor autorizado de deseos navideños y para meterte un poquito más de presión voy a recordarte las veces que no me traías lo que te pedía en mis cartas infantiles, aduciendo las excusas más increíbles para escaquearte de la empresa. ¡Pero macho! ¿A quién se le ocurre escribir una notita explicando que el Mercedes descapotable del Scalextric se había acabado en las tiendas? ¿Y el año de la Magia Borrás? ¿Que ya no fabricaban la caja que justamente había pedido? ¿Y me tenías que encajar el Fuerte Comansi? Por no hablar del Ferrari radiodirigido que se convirtió en un SEAT 850 coupé teledirigido con cable. Sí, vale, se le abrían las puertas y tenía luz interior de cortesía, pero no era lo mismo, no. Tú eras un Rey Mago, y tenías poderes plenipotenciarios para hacerte con lo que yo te encargaba. Si no sabías, haber estudiado. ¿Que no podías haber untado a los jugueteros para hacerte con mi pedido? Un cohecho por aquí, una cabecita de caballo al despertar por allá, un soborno por acullá… Te recuerdo que yo siempre te fui fiel, sin cambiarme de Personal Magic King and Spiritual Manager en ningún momento. Y mira que Papá Noel, Santa, o tus compadres de Oriente cumplían, que a Santi y a Pedro siempre les traían lo que pedían…

En fin, después de este recordatorio paso a ceñirme al estricto ritual epistolar, empezando por el principio, que siempre es el mejor comienzo.

Ya sabes que este año he sido bueno. No del todo, claro, pero nadie podrá decir que he sido malo. Alguna travesura he hecho, pero es que me lo pedía el cuerpo, que quieres que te diga. Sí, ya se que pegar el coche a la línea del garaje para que Antonio Ribagorza las pase putillas aparcando no está muy bien. Pero no me negarás que es su culpa porque en vez de ahorrarse clases en la autoescuela tenía que haber dado las pactadas y hoy en día no pasaría esos malos ratos haciendo maniobras. Además, que se compre coches más pequeños, que el tío es un fastasma. O que vuelva a forrar la columna de foam como hace años, para no rayar el primer BMW que se compró. "Es de inyección, es de inyección", repetía a todo el mundo. ¡Como si nos importara un pito lo que le metiera a su coche! ¡Que se lo tiene merecido el tío, por "papao"! Así que eso no cuenta. Lo que cuenta son las veces que coloco las bombillas de la escalera porque mis vecinos son mayores. O cuando voy a las reuniones de comunidad y nunca me opongo a lo que quiere la mayoría, que mira cómo se puso Alberto Ponce, el del segundo izquierda, con el asunto de los tendederos. Claro, como él es un relamido y lo manda todo a lavar a la tintorería…

Resumiendo: he sido un hombre bueno. He presentado puntualmente todos los impresos en Hacienda y este año no me han puesto una sola multa. Todos los días levanto la tapa del water antes de mear, y no solo eso, es que luego la vuelvo a bajar para que el inodoro quede tapado. No me digas que no soy un "solete", ¿eh? Hombre, a mi edad alguna gotita cae fuera, pero nunca me han dado un "warning" por ello, ni he tenido nunca que cumplir sanción alguna por no utilizar la escobilla reglamentaria tras hacer aguas mayores. Un santo, Gaspar, soy un santo. Voy al súper y dejo pasar a las señoras que solo tienen un producto, incluso antes de que me lo reclamen. En las tiendas de ropa nunca desordeno nada, y ya casi no miro con lujuria a la proncesita-dependienta de guardia. Bien, el caso de las camareras es distinto. Entre tú y yo, hay que reconocer que se ponen así de monas para que las miren, e incluso para incentivar el consumo compulsivo de consumiciones no deseadas. Pero me dirás que acaso soy yo como Fernando Sarobe, que el cabrito siempre pide refrescos para que la chica de la barra tenga que agacharse al cogerlo de la nevera y babear mientras le echa una miradita al escote. Sí, por eso siempre acabamos en el "Plural", porque Noelia suele ir a pelo y tiene unas tetas de escándalo, pero ya sabes que a mí me da corte mirar, que siempre me pilla y me pongo colorado cuando me sonríe. Oye, a propósito, supongo que tener que cargar con él siempre a última hora, llevarle sano y salvo a su casita, y tener que inventarme fantásticas excusas para engañar a su mujer también me dará puntos, ¿no?

¿Y qué me dices de mi comportamiento al volante? ¡Si soy de lo que no hay! Siempre doy los intermitentes para marcar la maniobra, no me salto un puñetero semáforo en rojo, respeto los pasos de peatones, nunca abuso del cláxon, llevo el juego de lámparas reglamentario, me pongo el chaleco reflectante cuando tengo que salir del coche… ¡si es que voy a llorar de lo bueno que soy! ¿Que no lavo el coche a menudo? ¿Que no le doy cera? Pero si eso es por la sostenibilidad del Medio Ambiente, Gaspar. Que no se puede derrochar, ni abusar de los productos abrasivos. Si es que soy un tío responsable, colega…

No tiendo nunca los calzoncillos por la fachada, y cuando lo hago solo coloco los de marca buena, no los de los chinos. A pesar de ser ex-fumador, siempre acompaño a los amigos fuera de los locales cuando van a echar un cigarrito, y les dejo hasta que me echen el humo. Ya no pongo la música a tope y ya no me montan pollos los vecinos. No viajo nunca en los asientos reservados a las personas discapacitadas. Siempre dejo la manguera de la gasolinera bien colgada. Ya no vacilo con las teleoperadoras y siempre que una dependienta de las perfumerías me extiende su dulce brazo para que tome una tirita de papel impregnada en la colonia de moda, la cojo y procuro ponerle buena cara. Y lo mismito con los "flyers" y demás prospectos promocionales. ¿Que de bueno que soy parezco tonto? Pues es posible, pero supongo que a estas horas tengo hasta "bonus" y privilegios de "first-class" a la hora de conseguir de ti lo que te pida.

"¿Qué me va a pedir este?", seguro que te estarás preguntando a estas alturas. Pues no te lo preguntes más, que yo te lo voy a decir. Te pido a "ella". Sí, así, con un par. Es que no me apetece nada más, querido Gaspar, porque para lo que tiene precio ya está la Mastercard. Ya tengo una edad en la que se está de vuelta de casi todo. Menos de mujeres como ella, claro. ¿Y qué opina ella de esto? Hombre, supongo que estará de acuerdo. ¿Tu papel, entonces? Evitar las complicaciones, los posibles obstáculos. Claro: yo soy muy torpe. Ahí, ahí es donde entras tú, que para eso estas, ¿no? Si fuera sencillo no te necesitaría. Considérate mi "Personal Manager for  Pleassure Wellness" (PMPW). Así que ya sabes, Rey Mago, manos a la obra y a hacer magia de la buena, que si no te voy a poner una denuncia en "Consumo" por incumplimiento en prestación de servicio y fraude promocional y vas a terminar en el paro y echando currículos. Y a tu edad, Gasparcito de mi alma, ya no te quiere ni Dios para trabajar.


Ahora comprenderás por qué te hubiera tenido más cuenta haberme traído aquel juego de Magia Borrás cuando tenía 9 añitos. Seguro que ahora sería todo un Tamariz (no, Cooperfield no, que aunque pilló con la Schiffer yo soy muy hetero) y sabría buscarme la vida yo solito y sin ayuda de nadie.

Por cierto, y para que te reconozca a partir de ahora, ¿tú eres el pelirrojito o el de la barba cana? Es para invitarte a un carajillo cuando te vea en un bar, no vayas a pensar mal…

Tu más mejor cliente:

Beau Brummell.



[Sí, soy yo; y tú mi sueño inacabable.]