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miércoles, 4 de enero de 2012

La carta de la suerte




Querido Rey Gaspar:


perdona que ya no te ubique entre tus colegas porque hace años que dejé de ser niño y lo único que me quedó claro entonces es que tú no eras precisamente el que solía acabar el bono de rayos UVA del gimnasio, pero ya te digo que siempre me he hecho un lío contigo y tu compañero Melchor. Pero el caso es que acudo a ti como distribuidor autorizado de deseos navideños y para meterte un poquito más de presión voy a recordarte las veces que no me traías lo que te pedía en mis cartas infantiles, aduciendo las excusas más increíbles para escaquearte de la empresa. ¡Pero macho! ¿A quién se le ocurre escribir una notita explicando que el Mercedes descapotable del Scalextric se había acabado en las tiendas? ¿Y el año de la Magia Borrás? ¿Que ya no fabricaban la caja que justamente había pedido? ¿Y me tenías que encajar el Fuerte Comansi? Por no hablar del Ferrari radiodirigido que se convirtió en un SEAT 850 coupé teledirigido con cable. Sí, vale, se le abrían las puertas y tenía luz interior de cortesía, pero no era lo mismo, no. Tú eras un Rey Mago, y tenías poderes plenipotenciarios para hacerte con lo que yo te encargaba. Si no sabías, haber estudiado. ¿Que no podías haber untado a los jugueteros para hacerte con mi pedido? Un cohecho por aquí, una cabecita de caballo al despertar por allá, un soborno por acullá… Te recuerdo que yo siempre te fui fiel, sin cambiarme de Personal Magic King and Spiritual Manager en ningún momento. Y mira que Papá Noel, Santa, o tus compadres de Oriente cumplían, que a Santi y a Pedro siempre les traían lo que pedían…

En fin, después de este recordatorio paso a ceñirme al estricto ritual epistolar, empezando por el principio, que siempre es el mejor comienzo.

Ya sabes que este año he sido bueno. No del todo, claro, pero nadie podrá decir que he sido malo. Alguna travesura he hecho, pero es que me lo pedía el cuerpo, que quieres que te diga. Sí, ya se que pegar el coche a la línea del garaje para que Antonio Ribagorza las pase putillas aparcando no está muy bien. Pero no me negarás que es su culpa porque en vez de ahorrarse clases en la autoescuela tenía que haber dado las pactadas y hoy en día no pasaría esos malos ratos haciendo maniobras. Además, que se compre coches más pequeños, que el tío es un fastasma. O que vuelva a forrar la columna de foam como hace años, para no rayar el primer BMW que se compró. "Es de inyección, es de inyección", repetía a todo el mundo. ¡Como si nos importara un pito lo que le metiera a su coche! ¡Que se lo tiene merecido el tío, por "papao"! Así que eso no cuenta. Lo que cuenta son las veces que coloco las bombillas de la escalera porque mis vecinos son mayores. O cuando voy a las reuniones de comunidad y nunca me opongo a lo que quiere la mayoría, que mira cómo se puso Alberto Ponce, el del segundo izquierda, con el asunto de los tendederos. Claro, como él es un relamido y lo manda todo a lavar a la tintorería…

Resumiendo: he sido un hombre bueno. He presentado puntualmente todos los impresos en Hacienda y este año no me han puesto una sola multa. Todos los días levanto la tapa del water antes de mear, y no solo eso, es que luego la vuelvo a bajar para que el inodoro quede tapado. No me digas que no soy un "solete", ¿eh? Hombre, a mi edad alguna gotita cae fuera, pero nunca me han dado un "warning" por ello, ni he tenido nunca que cumplir sanción alguna por no utilizar la escobilla reglamentaria tras hacer aguas mayores. Un santo, Gaspar, soy un santo. Voy al súper y dejo pasar a las señoras que solo tienen un producto, incluso antes de que me lo reclamen. En las tiendas de ropa nunca desordeno nada, y ya casi no miro con lujuria a la proncesita-dependienta de guardia. Bien, el caso de las camareras es distinto. Entre tú y yo, hay que reconocer que se ponen así de monas para que las miren, e incluso para incentivar el consumo compulsivo de consumiciones no deseadas. Pero me dirás que acaso soy yo como Fernando Sarobe, que el cabrito siempre pide refrescos para que la chica de la barra tenga que agacharse al cogerlo de la nevera y babear mientras le echa una miradita al escote. Sí, por eso siempre acabamos en el "Plural", porque Noelia suele ir a pelo y tiene unas tetas de escándalo, pero ya sabes que a mí me da corte mirar, que siempre me pilla y me pongo colorado cuando me sonríe. Oye, a propósito, supongo que tener que cargar con él siempre a última hora, llevarle sano y salvo a su casita, y tener que inventarme fantásticas excusas para engañar a su mujer también me dará puntos, ¿no?

¿Y qué me dices de mi comportamiento al volante? ¡Si soy de lo que no hay! Siempre doy los intermitentes para marcar la maniobra, no me salto un puñetero semáforo en rojo, respeto los pasos de peatones, nunca abuso del cláxon, llevo el juego de lámparas reglamentario, me pongo el chaleco reflectante cuando tengo que salir del coche… ¡si es que voy a llorar de lo bueno que soy! ¿Que no lavo el coche a menudo? ¿Que no le doy cera? Pero si eso es por la sostenibilidad del Medio Ambiente, Gaspar. Que no se puede derrochar, ni abusar de los productos abrasivos. Si es que soy un tío responsable, colega…

No tiendo nunca los calzoncillos por la fachada, y cuando lo hago solo coloco los de marca buena, no los de los chinos. A pesar de ser ex-fumador, siempre acompaño a los amigos fuera de los locales cuando van a echar un cigarrito, y les dejo hasta que me echen el humo. Ya no pongo la música a tope y ya no me montan pollos los vecinos. No viajo nunca en los asientos reservados a las personas discapacitadas. Siempre dejo la manguera de la gasolinera bien colgada. Ya no vacilo con las teleoperadoras y siempre que una dependienta de las perfumerías me extiende su dulce brazo para que tome una tirita de papel impregnada en la colonia de moda, la cojo y procuro ponerle buena cara. Y lo mismito con los "flyers" y demás prospectos promocionales. ¿Que de bueno que soy parezco tonto? Pues es posible, pero supongo que a estas horas tengo hasta "bonus" y privilegios de "first-class" a la hora de conseguir de ti lo que te pida.

"¿Qué me va a pedir este?", seguro que te estarás preguntando a estas alturas. Pues no te lo preguntes más, que yo te lo voy a decir. Te pido a "ella". Sí, así, con un par. Es que no me apetece nada más, querido Gaspar, porque para lo que tiene precio ya está la Mastercard. Ya tengo una edad en la que se está de vuelta de casi todo. Menos de mujeres como ella, claro. ¿Y qué opina ella de esto? Hombre, supongo que estará de acuerdo. ¿Tu papel, entonces? Evitar las complicaciones, los posibles obstáculos. Claro: yo soy muy torpe. Ahí, ahí es donde entras tú, que para eso estas, ¿no? Si fuera sencillo no te necesitaría. Considérate mi "Personal Manager for  Pleassure Wellness" (PMPW). Así que ya sabes, Rey Mago, manos a la obra y a hacer magia de la buena, que si no te voy a poner una denuncia en "Consumo" por incumplimiento en prestación de servicio y fraude promocional y vas a terminar en el paro y echando currículos. Y a tu edad, Gasparcito de mi alma, ya no te quiere ni Dios para trabajar.


Ahora comprenderás por qué te hubiera tenido más cuenta haberme traído aquel juego de Magia Borrás cuando tenía 9 añitos. Seguro que ahora sería todo un Tamariz (no, Cooperfield no, que aunque pilló con la Schiffer yo soy muy hetero) y sabría buscarme la vida yo solito y sin ayuda de nadie.

Por cierto, y para que te reconozca a partir de ahora, ¿tú eres el pelirrojito o el de la barba cana? Es para invitarte a un carajillo cuando te vea en un bar, no vayas a pensar mal…

Tu más mejor cliente:

Beau Brummell.



[Sí, soy yo; y tú mi sueño inacabable.]

2 comentarios:

Shang Yue dijo...

si esta noche me secuestra un desconocido, me obliga a entrar en una caja cuadrada porque dice algo de entregarme con lazo rojo, quedo contracturada hasta la siguiente revisión electromecánica y me deja tirada a los pies (así lo espero) de un árbol navideño


tendré tanta suerte que acabaré en sus brazos, una vez desatada?

ummmm, querido monsieur, es usted un auténtico caballero!!!

Beau Brummel dijo...

Si ud tuviera esa suerte, Lady, yo sería un hombre extraordinariamente afortunado, por más que tuviera que llevarla después a pasar la ITV de los replicantes más sexóticos.

Besos, Lady Rachel