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viernes, 16 de marzo de 2012

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(viene de 37 )

"Joder, Sara, tu papi no se priva de nada. ¡Mira qué vistas!" La voz de Mónica recordó a Miguel que estaban en el presente. "Sí, mi padre siempre ha sido un bon vivant", sentenció Sara con cruel ironía. "Oye, profe, tus añejas vecinitas no están nada mal, ¿eh?". Miguel se dio cuenta de por dónde iban los tiros. Habían llegado al edificio donde tenía el apartamento y la amiga de su hija había descubierto el cuerpo semidesnudo de una mujer tomando el sol en la piscina. Miró de soslayo el panorama, para no dar la impresión de recrearse ante la estampa. Y la estampa era realmente tentadora: una espléndida anatomía femenina exhibía su belleza apenas provista de un exiguo tanguita de color rojo vivo, nacido de algún increíble lugar entre sus bien formados muslos. Aún con la rapidez del vistazo se le hizo conocida su silueta, como si la hubiera visto antes. Volvió la cabeza para fijarse mejor en ella. No, no podía decir que le fuera ajena, pero tampoco la encontraba en ninguna de las páginas del amplio archivo de sus recuerdos. Y sin embrago esas piernas, bronceadas y tersas… "Está rica, ¿eh profe? Ya me gustaría a mi tener ese cuerpazo a los 40 para hacer que los maduritos interesentes como tú babeasen al mirarme", dijo Mónica como si su voz fuera el eco de sus mismos pensamientos. "Vamos Moni, ¿vas a sobrarte otra vez?", le recriminó Sara. "Mónica tiene razón: los maduritos interesantes, como yo, preferimos deleitarnos con cuarentonas cañón como esa mujer antes que perder el escaso tiempo que nos queda con nínfulas de ideas confundidas y confusas intenciones", concluyó Miguel con toda la contundencia que le era posible en sus circunstancias. Mónica encajó el golpe con deportividad y no hizo, como solía, ninguna apostilla a la ironía de sus palabras, pero Miguel no las tenía todas consigo de que la jóven pelirroja dejara de incordiarle. No se sentía cómodo con las acometidas de la amiga de su hija, aunque, por otra parte, ser el centro de sus ímpetus hormonales le producía un extraño placer interior, más aún sabiendo que a ella le gustaban las mujeres. Estaba Sara, claro y esto hacía la situación especialmente delicada porque él nunca había sido un hombre de decisiones radicales… o ni siquiera un hombre de decisiones. Los conflictos le venían grandes y era un consumado especialista en dejar que los demás se pronunciasen y adoptasen resoluciones en las situaciones límite en las que él se encontraba envuelto. No es que fuera un pusilánime, sino que se había fabricado un mundo libre de problemas en el que siempre tenía una excusa para dejar que las cosas siguieran pasando como si no fueran con él. Todo le era ajeno, incluído él mismo, a no ser que fuera sujeto de placer y felicidad. Era un estoico, en el sentido clásico del término, un esteta de la vida. Pero no un ser estólido: poseíá una vasta formación cultural, un finísimo sentido de la ironía que unido a unas excelentes dotes para la argumentación y la oratoria le permitían salir indemne de cualquier situación comprometida. Tenía razones de todo tipo para todo tipo de embrollos y su habilidad psicológica para analizar a las personas y preveer sus reacciones le hacían ser un superviviente social nato. Y allí estaba, dispuesto a salir airoso de esta nueva prueba a la que le retaba el destino con aspecto, de nuevo, de hermosa hembra. Miguel, el amante indefenso, y las mujeres. Era su sino. Al otro lado de la piscina la bañista de soles parecía haber entendido, desde la distancia, lo que había ocurrido y se incorporó exhibiendo toda la belleza de su oleaginoso y bien formado torso femenino. Se quitó las gafas negras que protegían sus ojos y al hacerlo hizo un gesto que parecía un saludo al grupo que teníá ante sí. Miguel no lo devolvió, pero no podía dejar de pensar dónde había visto antes la perfección de ese cuerpo…

(continuará…)


ELLA, LAURA.

15 comentarios:

Princesa Gitana dijo...

Beau Brummel, que interesante y picoso blog, me ha cautivado, si me permite me quedo por aquí y le doy follow ya mismo, un besito dulce...

Beau Brummel dijo...

Por favor Lady, siéntase como en su propia casa. Será todo un placer encontrarme con sus bellos ojos romanís leyendo mis palabras.

Besos.


(por cierto, ¿qué significa "picoso"?)

Rosaida dijo...

¡Qué alegría reencontrarme con Miguel, Señor Brummel! A partir de ahora haré lo imposible por seguir todas sus huellas. Su rastro me apasiona cada día más... será porque Miguel me encanta.

Un beso desde mi Jardín.

Monica dijo...

No soy tu Mónica, a mí tu Miguel me gustaría de veras, aunque se quede un poco corto en la edad para lo que yo acostumbro a catar.
Pero me ha picado la curiosidad.

Por cierto, me pone tu chistera.

Beau Brummel dijo...

A partir de ahora haré lo imposible para hecer posible que ud siga el rastro de Miguel, Lady. Tanto a Mi… como a (gu)él, nos gustará que nos encuentre ;)

Besos de los dos, floral Lady Rosaida.

Beau Brummel dijo...

Vaya, vaya, Lady Mónica, también a ud le gusta Miguel. Algún día terminaré de comprender qué tiene él que no tenga yo… aunque quizás es que nací con el nombre equivocado. El mío es bastante más largo. Casi tanto como mi edad ;)

La chistera… estoy seguro que estará ud irresistible con ella puesta. Va "de perlas" con las curvas de su cuerpo.

Besos, curiosa Lady Mónica.

almazulada dijo...

Te invito a seguirme en
eldedoenloslabios.blogspot.com

Escribime a almazulada@gmail.com
besos!!!

Princesa dijo...

Me encanta la foto de cabecera y este nuevo aire....
Un beso mi querido Lord Inglés elegante.

Ginebra dijo...

Y será un verdadero placer caminar por tan exquisito sendero…

Bsos…

Beau Brummel dijo...

Es un honor recibir un beso de sus labios de deliciosa sangre azul, Lady Princesa.

Pero sobre todo es un placer indescriptible, Alteza ;)

Otro para ud.

Beau Brummel dijo...

Lady Ginebra, permítame ser su Lanzarote -y su lazarillo- para guiarla recorriendo su camino.

Besos.

Shang Yue dijo...

Monsieur, cómo se atreve a insinuar siquiera que me cansé de bailar con usted. Comprometí mi carné al ritmo de sus pasos, al cerco de su abrazo en mi talle, al encanto de su voz rozando mi mejilla, jugando con mi pelo, insinuando todo y más…
Cierro los ojos y bailo con usted, monsieur, en el calor de un deseo compartido.

http://www.youtube.com/watch?v=VSkql7ANuco

Felina Mala dijo...

Milord lo dejo un tiempo y sale Miguel, es usted malo.

Lo quiero. (espero que no me crezca la nariz)

Un besazo y la musica preciosa

Beau Brummel dijo...

A ritmo de bolero sabrosón… Ud sí que sabe Lady Shine On You.

Un beso que brille como un loco diamante entre sus labios, Lady.

Beau Brummel dijo...

Quiéralo mucho, Lady Felina. Miguel lo necesita más que nada en el mundo.

Y no tenga miedo por su nariz: me han dicho que solo les crece a las mujeres de madera.

Besos.