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jueves, 29 de marzo de 2012

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(viene de 26 )

Miguel no había logrado ser el mismo desde que Laura  volviera a Londres para retomar sus estudios. Era consciente de ello, aunque trataba de hacerse trampas pensando que la olvidaría enseguida. Pero los días transcurrían lentos, uno tras otro, mientras su apatía existencial iba en aumento. Terminó el verano y se le acabó la alegría. En cada nueva conquista esperaba encontrar las sensaciones vividas con Laura. Buscaba sus ojos, su risa, su piel, los polvos que había compartido con ella. La buscaba y solo encontraba sus propias mentiras reflejadas en los pliegues de cada amante ocasional. Follaba compulsivamente, rastreando enfermizo las huellas de su vacío interior. Se convirtió en un depredador de sentimientos, un consumidor de ilusiones. Erraba de cuerpo de mujer en cuerpo de mujer como un yonqui con mono de afecto. Él no podía darlo. Era un ser frío, atrapado en su propio desamor. Dormía los días; soñaba las noches con ella. Para él no había más mujer. Hasta que un día su conquista de turno le dijo "oye, guapito de cara, tú no estás aquí follando conmigo. Sea quien sea ella, encuéntrala y no pierdas tu tiempo con nadie más". Tenía razón. Miguel follaba contra sí mismo, contra su cobardía, contra su ceguera. Se vistió y salió decidido a encontrar a Laura. Sabía que estaba en Londres, y esa ciudad no podía ser lo suficientemente grande como para que su ímpetu juvenil no consiguiera hallar el camino hacia su objetivo. Confiaba en su suerte. Siempre la había tenido. En pocos días resolvió las escasas ataduras que le mantenían en su pueblo. Comunicó a su familia la firme decisión que había tomado. Las lágrimas de su madre no lograrían hacerle cambiar de opinión. El chantaje de su solitaria viudedad, tampoco. Tenía una vida por vivir, y la iba a vivir a su manera. Aplazó sus estudios. Aceptó jugar a la ruleta rusa con su vida. Laura era su bala y para salvarse necesitaba que detonase en su existencia. Retiró todo el efectivo que tenía en su cuenta de la caja de ahorros. Compró un pasaje de avión para Londres: destino Laura. Solo ida. El billete de vuelta lo sacaría cuando alcanzase su meta, porque solo volvería con ella. Pero llegó a la gran metrópoli y comenzó a darse cuenta de lo complicado de la empresa. Pasaban los días sin resultado alguno. El dinero que él consideraba suficiente se le fue revelando como escaso. Era una ciudad cara y llena de suculentas tentaciones. Para sobrevivir consiguió un empleo en un Fish & Chips de barrio. Anidó la esperanza de que en algún momento Laura entrase en el local y pudiera así reencontrarse con ella. Pero jornada tras jornada su ilusión se fue desvaneciendo sin piedad. Comenzó a frecuentar los garitos y clubes de moda y el ritmo de la noche vapuleó aún más su precaria economía. Una tarde entró una mujer en el Fish & Chips justo antes de que Miguel echase el cierre al local. Iba a pedir y al ver el gesto de fastido del dependiente se le ocurrió que podría ser una buena idea recompensarle invitándole a tomar una copa. Se lo propuso directamente. Miguel la miró a los ojos. Eran grandes y de un cromatismo gris y azulado a la vez que los hacía singulares. Le sonreían. La calibró mentalmente: madura, demasiado para él, pero bien formada y con un look extraordinariamente juvenil. "¿Qué, chico, aceptas?", le conminó tajante. "Claro, Lady, por supuesto", respondió.

9 comentarios:

XIII dijo...

Me encanta lo que escribes y cómo lo escribes. ¿Encontrará a Laura o encontrara a alguien nuevo? Espero la continuación del relato.
Por cierto, maravillosa compilación primaveral.
Tú nueva fiel lectora; XIII

XIII dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Amanteceres dijo...

Un relato exquisito, nos dejas con la miel en los labios, seguro que en breve nos sorprenderás con la siguiente parte.

Un dulce beso mi Lord.

PD: Me encanta la nueva imagen del blog. Felicidades.

Beau Brummel dijo...

Doble placer el que me regala su elogio, Lady XIII, y que me obliga a duplicar mi esfuerzo para seguir encantándola con mis letras.

¿La encontrará?… ;)

Besos.


(me alegro que le hayan gustado las canciones. A mí me gusta compartir las cosas que me gustan)

Beau Brummel dijo...

Espero poder seguir sorprendiéndola, Lady.

Hasta ese momento me aplico su dulce beso para mitigar la acrimonia que se ha instalado de repente en el gobierno de mis días.

Gracias y un beso de alba a alba.

VESTA dijo...

Como siempre, maneja el arte de la palabra haciéndonos sentir y vivir las desventuras y aventuras de Miguel... compartir sus sentimientos y sus deseos...
Milord mi más sincera reverencia ante usted.

Shang Yue dijo...

Londres es un buen escenario para los escarceos amorosos...

por eso y no por otra cosa, monsieur, me decido a ser su angel
(http://vimeo.com/16061392)

y claro que le oigo, monsieur.
Sus ojos vuelan sobre las cuerdas de una guitarra eléctrica envolviendo como un huracán mi ceñido qipao. Camino y bailo para usted en el presente de esta noche tan intensa. Y aún sin tocarme siento el calor de sus manos acariciando mi cuerpo por encima del vestid...

Locura sin control. No pido tanto, sólo devorarlo en su propio deseo.

Beau Brummel dijo...

Una dama de tan exquisto gusto como ud no ha de reverenciarme, Lady Vesta. Soy yo quien ha de inclinarse en señal de agradecimiento por sus elogiosas palabras.

Besos y encantado de volver a recibir su visita.

Beau Brummel dijo...

Un ángel de perdición… Mmmmmmm… muy tentador, sí. Surfear las ondulaciones de su cuerpo enfundado en la deslizante seda de su estampado cuerpo, percibiendo la voluptuosidad de cada forma femenina…

Lady Shang, alada tentación… besos…