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sábado, 21 de julio de 2012

Llega agosto {JB}



Llega agosto… la migración hacia las tierras cálidas… los tórridos encuentros de nuestros cuerpos desnudos sobre un lecho tenuemente iluminado por la luna… la época consagrada al tálamo legítimo, cuando se abandona el traje de abulia rutinaria y renace mi apasionado ave fénix invernalmente fenecido…

Llega agosto… un año más que suman muchos pasados juntos, ya toda una vida… volveremos a buscarnos como entonces, cuando quemábamos los kilómetros de nuestra juventud como beatnicks lujuriosos… volveremos a tumbarnos bajo el sol, a echar un polvo submarino eludiendo la mirada de la gente mientras sube la marea… de nuevo escucharé de ti mi nombre sin la ira cotidiana y no se si seré ya capaz de reconocerlo…

Llega agosto… cuando sonreirnos no nos cuesta nada, cuando el sol disimula nuestros años… noches serenas de gintonics alocados… y terminar abrazados, sudorosos, satisfechos porque es agosto… y todo se perdona.

Llega agosto… y por fin conseguiré domeñar mis celos cuando te veo codiciada por la mirada de otros hombres como antaño, cuando levantabas el instinto de terceros deslumbrando con tu parecido a la Stone… ¿te pondrás ese vestido nuevo y vaporoso que te he dicho que me pone?…

Llega agosto… el tiempo en que de mujer te transformas en mi hembra… trataré de olvidar todas mis llagas y del esfuerzo tal vez resuene un te quiero verosímil en mis labios…

Llega agosto, compañera, y sin embargo me siento bien acompañado…



domingo, 1 de julio de 2012

FUERA DE TEMPORADA




Julia realiza diligentemente su trabajo mientras frente a ella su marido se camela día a día con otras mujeres a través de su portátil. Ernesto la mira de soslayo, preguntándose si realmente ella es tan ajena a sus tejemanejes o es que el tiempo ha logrado erosionar su relación hasta el punto de no sentir ningún interés por su pareja. Julia tiene secretos que le oculta desde hace años, pero eso a él no le importa porque, afortunadamente, ya ha aprendido a vivir fingiendo que no los conoce.



  
Miguel, ensimismado frente a su burbujeante gintonic, sopesa si su vida ha sido lo suficientemente interesante como para seguir siendo recreada en su memoria o si debe por fin aceptar que hay un presente al que tiene que enfrentarse. Laura piensa en Miguel, en todos los años junto a él que jamás olvidará porque ha sido el mejor de sus amantes, en si dejarle fue la mejor decisión, en cómo podría hacerle volver a su cama y rememorar aquella pasión juvenil e incontenible que consiga eludir la desesperante degradación que la madurez somete día a día a su antes privilegiado físico femenino.




El viajero cierra los ojos para seguir viajando. Su amigo esconde una botella de Jack Daniels tras la barra para cuando él se presente con esas historias de amantes desgarrados que tanto le gustan. Uno sigue viviendo porque ha vuelto a tener sueños que hacer realidad; el otro nunca ha tenido sueños, y vive para que el viajero le cuente sus viajes y poder soñarlos con él como si fueran propios.




Yo sigo sucio, nena, y tú… ¿qué haces tú ahora? ¡Lo que daría por hacerlo contigo! Tú y yo, nena. No, no es imposible, ¿verdad? Son sueños, son secretos… son vida. Nuestra vida alternativa, paralela, clandestina. Volveremos a vivirla entre velas, entre luces de colores, en el húmedo sótano en que transgredimos la rutina. Y volveré para contarlo, pero tendrá que ser después de este descanso obligado. Sí, colgaré el cartel de "fuera de temporada", nena, la maravillosa temporada que he podido vivir gracias a lo que me has hecho soñar con tus palabras… y tus actos.






Hasta entonces, si nada lo impide.