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jueves, 20 de septiembre de 2012

SUCIO IV, 2





Sí nena, por fin estás dentro de tu sueño. Yo te lo regalo porque tú antes me has regalado todo mi onirismo inconfesable. Me miras, primero, pero no puedes evitar centrarte en el paisaje que inesperadamente te circunda. A saber: cuatro machos, bellos y musculados, acarician sus vergas de acero mientras, ávidos de tu carne femenina, te recorren con su mirada. Tienen la cara oculta, porque pensé que no era su faz lo que más te interesaría de ellos. Míralos, nena. Son hermosos, atletas de cuerpos perfectos. Mira sus falos arqueados, cómo adoran sus manos la inmensa dureza de su hombría. Míralos bien, la líbido quemándoles por dentro esperando vaciar su lechoso jugo observando cómo me devoras poco a poco. Contempla impúdica sus glandes encendidos y brillantes, resistiendo recios el frotar fogoso de sus manos. Fíjate en el sordo cascabeleo de los testículos bailando en el frenético ajetreo onanista. Escucha sus jadeos, sus cánticos sexuados resonando a lo largo de la estancia. Morboso ¿eh?Tranquila, nena: no te tocarán. Tan solo te admirarán mientras gimen envidiando que yo sea tu elegido. Pero a ti te gusta su presencia, te excita saberlos entregados a desearte. Sin apartar tu mirada de sus evoluciones buscas mi entrepierna y al sentir tu mano buscando mi erección no puedo ocultar el placer que me produces. Nena, un subidón de adrenalina sacude mi cintura y la curvo hacia delante para notar el contacto con tus dedos. Te tomo del cuello y te beso con gula, barrenando tu boca con mi lengua, sinécdoque anatómico de mi apetito por tu cuerpo. Tú, afanosa, te aferras a mi ariete palpándolo sobre el denim de mis jeans azules. Libéralo, ya, nena. Su hinchazón es tan poderosa que ya empieza a doler la esclavitud de mi bragueta. Parece que entiendes mi mensaje sin palabras y empiezas a desabrocharla, recreándote en la faena. Me encanta que me metas mano y te lo demuestro gimiendo al confluir tu tacto y el tamaño de mi verga. Babeo, lamo tu nariz chata, beso tus párpados, muerdo tus labios. ¡Dios! ¡Cuánto me gustas así, dama y zorra entre mis brazos!

Ahí están todos, luchando por no desbordarse antes de tiempo y poder disfrutar de cómo trabajas mi deseo, de cómo lo empuñas acariciándolo melosa hasta llevarlo a su límite vertical absoluto y entonces engullirlo entero sin remilgos. Sí, nena: tienes una garganta de terciopelo, presta a servir de refugio y arropar a mi músculo enhiesto. Cumplidamente te me comes mientras me aferro a tu cabeza para no perderte ni un instante. Los ruidos de tu gola me enloquecen, tus jadeos enloquecen a nuestros invitados y tu enloqueces con sus gemidos: todo un círculo vicioso. Les miras y pareces quedarte prendada del magnífico espectáculo de sus cuerpos perlados por el sudor de su masturbación constante. Te enciendes y comienzas a lamerme los testículos mientras agitas mi sexo por la base. Casi no soy dueño de mis actos. Estoy a punto de cruzar la frontera del dominio. Comprendo que es ahora el momento de darte otra sorpresa, nena: algo inesperado de lo que esta vez disfrutaremos ambos.

De entre los titanes surge una nueva presencia, una silueta que avanza con maneras sinuosas, marcando poco a poco cada paso para exhibir con firmeza su rotunda exuberancia. Es una mujer desnuda, una hembra morena racial y cuajada de carnes apretadas, vulva rasurada, senos firmes y caderas de ensueño. Se acerca hasta nosotros como pidiendo permiso para añadirse a nuestro festín. Yo se lo doy, porque sus ojos negros me han dado el santo y seña para entrar en este sueño. Te miro esperando tu anuencia, el beneplácito que confirme que te complace compartirla. Te vuelves y tu mano captura su brazo atrayéndola hasta que vuestros pechos hacen contacto. Empiezas a comerle la boca y vuestras manos pululan sin pausa hasta perderse en el sexo de la otra. ¡Dios, nena! ¡Qué espectáculo!

Dos vestales, dos diosas dispuestas a servirme de delicias, a entregarme solícitas lo mejor de su lujuria desatada. Yo ardo, me abraso mientras contemplo vuestros cuerpos enlazados. Me toco la verga, absolutamente elíptica porque sabe lo que vais a darle en breve. Elucubro en cómo me vendré contra vosotras y cualquiera de las posibilidades me pone al borde del orgasmo: en vuestra cara, en vuestra boca entreabierta para recibir el latigazo de mi esperma, en vuestros pechos, en vuestras nalgas… dentro, fuera de vosotras, pero siempre como receptoras de mi viril fluido. Me miras, nena, mientras tu compañera se agacha para lamer tu perla sexuada, y me invitas a participar de vuestra orgía. Allá voy, gatita…



Para gustos están los colores y yo no se si elegir el blanco o el negro. ¿Me ayudan, por favor? A mí el regaliz me vuelve loco, pero la sofisticación femenina…

11 comentarios:

Estrella Altair dijo...

Vaya Beau... ummmmmhhhhhhhhhhh

no está nada... digamos.. mal....

regaliz...???

jjajaja

sofistifacion...??

fetichismo...quizás....

me quedo con la menta.

besos...

Rosaida dijo...

Ufff! Ingeniosamente... sucio.

Atractivo y maravilloso... canalla.

En este caso, sin duda alguna, le recomiendo el blanco... excitante y sensual.

Un beso desde mi Jardín.

Beau Brummel dijo...

Ese murmullo tiene pinta de saber mejor que la menta, Lady Altair ;)

Fetichismo… sí, por qué no, siempre y cuando no sea enfermizo. Reconozco que unos tacones de aguja, unas medias de seda rematadas en fino encaje y una lencería ad hoc me vuelven loco. Lástima que no pueda disfrutar de esa parafernalia muy a menudo: nada como una mujer sabiendo teatralizar los prolegómenos comme il faut. Sí, confieso que la escena me pone, sí…

Y los cuerpos celestiales, también ;)

Besos, Lady estelar.

Beau Brummel dijo...

¿Canalla? Canalla seré el día que me permita ud. tatuar con mis besos el color de mi pasión en su cintura…

Blanco, claro… ¿cómo podría olvidárseme que no hay como la exquisita sofisticación de una mujer madura?

Me alegro mucho de que me lo haya recordado, Lady Rosaida.

Un millón de besos, querida, atractiva y deliciosa Reina… del Jardín.

Vlixes dijo...

Querido Beau: Tu blog es uno de mis cinco elegidos para el Premio Lebster.

Entra en mi blog para conocer más detalles http://erodisea.blogspot.com.es/

Un abrazo
Vlixes

Beau Brummel dijo...

Quedo muy agradecido con tu reconocimiento, compañero. Eres el primero en distinguirme con un premio… ahora que el blog agoniza.

Me pondré en contacto contigo para agradecértelo personalmente.

Un abrazo, compañero.

Inés Solaz dijo...

Ni blanco ni negro, quédese conmigo, soy completa.

Ufff que calor...

Marta Marquez Cabrera dijo...

Gracias por tus escritos Breau Brummel...
Sofisticados.
Llenos de pasion y erotismo..
Porque no? Un poco de fetichismo..
Siempre tenemos sueños. Y en esos sueños está permitido todo...
Tus relatos me llenan de imágenes.. de pasiones encendidas donde mi cuerpo y mente disfuta leyendolos...

Un besito!

Beau Brummel dijo...

Claro, mi bella amiga Marta. En los sueños te lo permites todo, sobre todo si se producen con los ojos abiertos… y discurren con la compañía adecuada.

Gracias a ti por disfrutarlos, de verdad (y espero que también sin la coma). De eso se trata: de sugerir, de evocar, de encender, de… seducir ;)

Un besito muy soñado, mmmmm, para ti.

Rosa de Terciopelo dijo...

Tentador imaginar tal escena... excitante...

Besos

Beau Brummel dijo...

Tan tentador imaginar(la en) tal escena, como excitante, Lady Velvet.

Besos.