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miércoles, 24 de octubre de 2012

COMO SI NO FUERA 25 de OCTUBRE







Eugenio se levantará a las siete y media. Mirará por la ventana: verá llover, como si no fuera 25 de octubre. Igual que todos los días pondrá la radio y desayunará solo, antes de que lo haga su mujer, como si no fuera 25 de octubre. Café instantáneo -marca blanca, que no están los tiempos para dispendios marquistas- con leche, desnatada y entera a partes iguales, en el punto de calor que él puede soportar, como si no fuera 25 de octubre. Una galleta, mordida y mojada, como si no fuera 25 de octubre. Terminará y colocará la taza y la cucharilla en el lavavajillas para completar la carga como si no fuera 25 de octubre. Programará la comida y hará la lista para salir a la compra, más tarde, como si no fuera 25 de octubre.


Irá al cuarto de baño: desocupará, se duchará y afeitará su cara como si no fuera 25 de octubre. La imagen que el espejo proyectará de si mismo no le dará ningún motivo especial para sentirse de mejor humor del que ya está, como si no fuera 25 de octubre. Recogerá las toallas que ha utilizado en su aseo para que se sequen en el tendedero y su mujer no empiece el día con un pollo en la boca como si no fuera 25 de octubre. Se colocará frente al portátil para repasar la prensa digital, y los blogs y foros amigos para leer las novedades que contengan, como si no fuera 25 de octubre. Comentará en alguno de ellos y en otros no, pese a discrepar de su texto, como si no fuera 25 de octubre. A las 9 despertará a su mujer, le dará un beso, le dirá buenos días y le preparará el desayuno como si no fuera 25 de octubre. Mientras ella desayuna, él volverá al portátil para ultimar lo que haya dejado a medias, como si no fuera 25 de octubre.

Harán el planning del día. Tienen un futuro laboral negro y demasiado rojo en sus números familiares, así que discutirán igual que siempre, como si no fuera 25 de octubre. Entre riñas pasará la mañana hasta que llegue la hora de la salida a la compra y ya en la calle se encontrará con la gente que suele encontrarse, como si no fuera 25 de octubre. Hará la compra en el supermercado según la lista que haya confeccionado antes y comprará el pan en la panadería, como si no fuera 25 de octubre. Seguírá lloviendo y se mojará, como si no fuera 25 de octubre.

Llegará a casa: la comida y comerá con su mujer como si no fuera 25 de octubre. Dejarán la bronca, porque es de mala educación discutir con la boca llena, y tomarán el acostumbrado café como si no fuera 25 de octubre. Un ratito de charleta anodina y vuelta al tajo como si no fuera 25 de octubre. La tarde: llamadas a unos y de otros, sin sorpresas ni alegrías, como si no fuera 25 de octubre. Llegará su hijo adolescente, y con él las mismas movidas; la paz en la cena, un rato de tele… como si no fuera 25 de octubre.

A última hora, antes de acostarse, irá al portátil y un deseo incontenible hará que abra por última vez el correo. Tecleará ansioso el usuario y la clave. Mirará al reloj digital, cómo los números se acercan al cero, a la nada, a la frontera fugaz entre una fecha y la siguiente, umbral que convierte a la bella princesa en sierva de otras, esperando, en su caso, invertir esa fatídica inercia y ser, por un instante, el príncipe azul de una vida paralela. Entrará en la cuenta y apretará, con el ímpetu de un jovenzuelo imparable, el ratón para abrir la bandeja de recibidos. Y ahí estará, seguro que sí, el mensaje escrito con las únicas palabras capaces de romper el maleficio que cubre de ponzoña cada jornada de su puñetero presente: "hoy es 25 de octubre, ¿te acuerdas?"



Miguel, cómo no…

14 comentarios:

VESTA dijo...

Sublime manera de relatar realidades…

belkis dijo...

Ánimo, ya quedan muy pocas horas para que sea 25 de octubre.
No sé qué ni a quién esperas a esa hora mágica de las doce de la noche, pero conozco la sensación de que un minuto de gloria compense varias horas de castigo.

Beau Brummel dijo...

Me alegro de saberla por aquí de nuevo, Lady Vesta.

Sí, supongo que este relato, y sus personajes, podría encajar a la perfección con lo que millones de personas de todo el mundo viven en su realidad cotidiana. Es la descripción de sus miserias y de sus ilusiones. Y así pasa la vida…

Besos, dama de argentada epidermis.

Beau Brummel dijo...

Jajajá… ¿esperar… yo? Puestos a pedir, Lady, tengo una lista inacabable de esperanzas. Y no solo para mí, que, como soy muy solidario, tengo también para la gente que quiero… seguro que ud me entiende ;)

Ahora bien, como autor omnisciente del relato, podría asegurar que lo único que espera el bueno de Eugenio es ser recordado, único a su manera, y destacar de entre los demás para alguien concreto que se diría que para él es importante. Así de simple. Porque, como ud sabe muy bien, los leit motivs, las pulsiones que impulsan nuestra manera de actuar son muy básicos. Luego los complicamos, posiblemente porque nos vaya la marcha, pero Guillermo de Ockham y su navaja suelen ser infalibles…

Bienvenida, Lady Belkis, la de la cornucopia concupiscente. Su presencia ha compensado con creces su larga ausencia ;)

Y besos, claro.

María dijo...

Beau, eres un maestro en la escritura relatando textos, llegas a engancharnos hasta el final.

Felicitaciones.

Un beso.

Rosaida dijo...

De nuevo le felicito, Señor Brummel, un día corriente lo convierte en extraordinario...

Seguro que esperará impacientemente a que esos cuatro dígitos le digan "hoy es 25 de octubre" para teclear "Eugenio, ¿te acuerdas?

Maravilloso, querido Beau. Un beso desde mi Jardín.

Beau Brummel dijo...

Eso es un cumplido muy halagador, Lady María. Y un placer tenerla enganchada, por lo menos hasta que termina la lectura de mi relato. Tendré que ir pensando en hacerlos más extensos ;)

Besos y muchas gracias por disfrutar de mis historias, Lady Dolcissima.

Beau Brummel dijo...

Claro, Lady Rosaida: seguro que el tiempo se congela y Cronos le concede un nuevo día corriente para que ella lo convierta en extraordinario, como si fuera 25 de octubre. Aunque creo que la pretensión de Eugenio es que su recuerdo no sea tan solo flor de un día

La imaginación lo puede todo, ¿verdad? Yo sin ella no podría escribir ciertas cosas.

Muchos besos y una flor para que prenda eterna en su Jardín .

susana moo dijo...

Por dios, andamos tan ocupados que ni nos enteramos de que llegó el 25 de octubre... de que ya pasó el 25 de octubre.

Beau Brummel dijo...

Querida Susana, no seré yo quien contradiga al poeta:

"Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s'es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera…"


Todo pasa. Y pasa porque acontece. Y si acontece, ¿por qué no acontarlo?

Nos ocupan, Susana. Nos ocupan para que no soñemos, y son esas ocupaciones las que primero deberíamos de evacuar por la taza del inodoro…

Besos.

Vicky dijo...

Ay... leyéndole me ha hecho usted evocar y rebuscar en el trastero de mi memoria escrita!!! … Querido, este nuevo mundo que, la tecnología a puesto a nuestro alcance,está repleto de príncipes azules y princesas esperando ser rescatadas de su realidad cotidiana. Está lleno de seres reales esperando encontrar su oportunidad. De máscaras, de apariencias, de fuegos de artificio, de maquillajes y ortopedias. Al final, tan solo de simples reclamos de seducción efímera. Mujeres 10 de goma-espuma y de Sansones de cartón piedra que por unas horas y, casi siempre con el temor de ser descubiertos, se atreven a descrecer y a descargarse de las obligaciones para concederse algunos momentos de diversión y placer en sus vidas anodinas, desembotellando ese maravilloso “Don de la imaginación” con el que todos nacimos.

En un reino en que no hay una voz, ni un gesto, ni una mirada, la seducción llega a través de la palabra escrita (que vos dominais a la perfección). Mediante las apariencias, los signos, la ambigüedad y las connotaciones de lo que escribimos. Es el único medio por el que vamos acercándonos a quien nos está leyendo al otro lado de la pantalla, y en la medida en que conseguimos seducirle, se convierte a su vez en seductor. Porque, aunque nos empeñemos en negarlo, lo que consigue seducirnos es el envoltorio, la cobertura, tanto es así que lo que nos turba de la belleza es el artificio, no la naturalidad. Querido, la superficie es, en el fondo, lo más profundo.
O es que acaso hay algo más superficial y más profundo que la piel?


Desde mi alfeizar imaginario … todo lo que imagináis, o no... quien sabe Sire.

Shang Yue dijo...

monsieur, ¿me quiere hacer creer que la mujer de Eugenio no tiene un día en el calendario para soñar y escapar de su puñetero presente?

Beau Brummel dijo...

Todo lo que imagino, MiLady. Y os aseguro que es mucho más de lo que podría transcribir con palabras.

Besos seductores…

Beau Brummel dijo...

Es posible que lo tenga, Lady Shang. Dicen que una vez que se ha tenido uno es para siempre. Tal vez ella soñó y se escapó antes que nadie…

…pero eso sería otra historia diferente…

…o, quizás, parte causante de la misma.

Besos, sexótica Lady Shine-On-You.