Seguidores

miércoles, 10 de octubre de 2012

Mil besitos y dulces sueños (116x)



Y cuando María se retira a dormir, sus seguidores comienzan a soñar. Con sus ojos, verdes como los prados donde imaginan solazarse con ella, en un atardecer rojizo, escuchando sus gemidos. Con su sonrisa de muñeca lujuriosa que te incita a recrear mil locuras en orgiásticos festejos. Con su piel sedosa de tacto liso, autopista interminable que conduce al destino más gozado. Con sus pechos, olas de erótica materia que te invitan a surfearlos con caricias, mientras anclas en sus muslos la quilla del deseo. María en la cama, fantasía eterna, quimera onanista seguida tras la pantalla de un viejo portátil.

Sí, María se retira a dormir y es, entonces, cuando todos ellos empiezan a vivirla… 




Se, porque sabes ser.   



5 comentarios:

Rosaida dijo...

Dulces y tórridos sueños con y por la mujer de los ojos verdes como prados... en 116 atractivas flores.

Un micro-relato muy sugerente. Me ha encantado, Señor Brummel.

Besos desde mi Jardín.

Beau Brummel dijo...

Los ojos verdes son mi sustento y mi perdición. Con unos convivo y se me va la vida; con otros sueño una vida imaginada y alegre, clandestina y vivaz…

Tomo sus besos -verdes, supongo. y me los chuto en vena para que coloreen estos días grises y oscuros, que parecen no pasar nunca.

Besos, querida Lady.

Vicky dijo...

Ha condenado Usted, de un solo plumazo, al resto de la gama de colores que dan vida y expresión a infinidad de rostros. Que lástima querido limitarse a uno solo cuando hasta el océano disfruta de los tonos cambiantes.

Saludos desde el alfeizar

Beau Brummel dijo...

¡Por todos los conos y bastones! ¡MiLady en casa! Ciertamente me ha pillado por sorpresa -y no por no esperarla con denuedo-, pero no me acuse ud de acromatopsia selectiva sin echarme las cartas de Ishihara… o las del Tarot, mismamente, que con esas mejor viera la riqueza cromática de mis sentimientos. Porque, querida MiLady de Ayam, este daltonismo que me achaca bien pudiera ser cosa de mi forma de mirar… o del modo en que los demás se dejen ver.

Besos, azules, los míos, para la mujer que me observa y no siempre puedo verla.

Vicky dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.