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miércoles, 28 de noviembre de 2012

PRESTIDIGITACIóN




Imagen perteneciente al mes de enero del calendario Brummell 2013



-Eladio, estoy harta de que pierdas el tiempo en el estúpido curso de prestidigitación al que te has apuntado. ¿Para qué crees que te va a servir toda esa habilidad en las manos que te enseñan?

Lejos de allí, y ajena a los reproches de su mujer, Eliana, su amante, tenía la respuesta. Y se la guardaba solo para ella.










martes, 20 de noviembre de 2012

PICAS Y CORAZONES / Una llamada inesperada

Un día de estos mi blog ha cumplido dos años y ni siquiera me he dado cuenta. Tampoco hubiera servido de mucho, porque en estos momentos no estoy para festejos. Pero la verdad es que ha pasado el tiempo y no me he acordado de celebrar… me. Mal asunto. Tengo la cabeza en otras cuestiones más puñeteras y no consigo solucionarlas. Intento evadirme escribiendo fantasías… pero apenas puedo imaginarlas. Quizás sea el momento de hacer una receso necesario, un tomar fuerzas para redimensionar la aventura desnortada en que se ha convertido este blog últimamente. Más vale parar a tiempo que seguir "errando"… y "avanzando" hacia ninguna parte, ¿no creen?

Además he conocido a tres interesantes parejas que necesitan construir su relato para ser narrado y me han pedido que sea su particular Pirandello. Les he hecho ver que sería una osadía por mi parte, pero tal parece que los pobres han agotado todas las alternativas y yo era la última de ellas. Como comprenderán, no podía dejarlos en el limbo creativo y desperdiciar la oportunidad de manejar sus designios al albedrío de mi caprichosa voluntad, como si fuera un dios… menor.

En resumen: uds me permiten aligerar el contenido de mi blog a cambio de que yo tenga tiempo para pergeñar la historia de sus vidas mecanografiada a doble espacio en la virtualidad del "Word", y, cuando esta sea coherente y legible, prometo traerla aquí para que uds. la disfruten. ¿Ok?

Pero no se crean que durante ese tiempo van a librarse de mí. El blog no va a parar. Durante ese tiempo se irán publicando automáticamente una serie de e-relatos imagenados, narraciones cortas traídos a colación de cada una de las hojas del "calendario Brummell 2013" que estoy confeccionando, y que podrán ir coleccionando para su uso… personal. Ya les adelanto que será mucho más "vistoso" que el resto de calendarios que uds están habituados a manejar en sus asuntos cotidianos.

Bien, basta ya de cháchara y de rollos patateros. Al fin y a la postre, como lo único irremediable es el óbito, lo más práctico es aplicar el consabido dicho: "al mal tiempo, buena cara".  Y como colofón a esta explicación del futuro de este proyecto a corto plazo les dejo con el adelanto de "Picas y corazones". Ojalá que les guste.









-¿Sí, dígame?

Quién le iba a decir a Emilio que esa pregunta rutinaria iba a traerle, de su pasado más remoto, las respuestas que buscaba en el presente. Una llamada inesperada de un número desconocido… Él acostumbraba obviar esa clase de llamadas. Solían ser meras equivocaciones, errores al marcar los dígitos y acababan siempre con un lacónico "no, no soy yo: se ha equivocado". ¿Por qué había respondido esta vez? Un impulso irreflexivo, sin duda.

-¿Emilio? ¿Emilio Diéguez?

Reconoció su nombre, pero no acertaba a identificar la voz masculina que lo pronunciaba, aunque no le era ajena del todo. Dudó, pero ya no tenía escapatoria: de natural curioso, no se perdonaría nunca el quedarse sin saber quién coño conocía su número de teléfono sin que él se lo hubiera dado previamente. Siguió adelante.

-Sí, soy yo. Dígame
-¡Emilio, chico! No sabes cuánto me alegro… ¡Joder, ya creía que nunca volvería a dar contigo! ¿Cómo te va, cabronazo? Soy Juan Cruz, "Mendi", ¿te acuerdas de mí? Oye, escucha, tenemos que vernos. Ayer me encontré con Julito San Sebastián. El mamonazo resulta que trabaja de anestesista en el Marañón, y, hablando de los viejos tiempos, me dijo que suele estar mucho contigo cuando va por allí y me dio tu teléfono. ¡Cagüen la hostia, Emilio, tenemos que vernos!

Estrepitoso y baladrón. Así era Juan Cruz Mendizábal, su inseparable amigo "Mendi", compañero en las fatigas y colega en las farras  juveniles, la cruz de la moneda de su ayer… No le había olvidado, no. No puede olvidarse a quién vive compartiendo el camino hacia el presente. Juan Cruz era el hijo mayor de una familia de adinerados industriales, los Mendizábal y Arriola, que tuvieron que exiliarse de su tierra cuando su padre fue amenazado por la escoria terrorista. Él se quedó para terminar su carrera de Derecho, y fue entonces cuando se hizo inseparable de Emilio. Su casa era la casa de "Mendi": lo mismo era invitado a comer o a dormir, que a temporadas de vacaciones en la casa familiar de la playa… luego terminó la carrera, se casó con su novia de toda la vida, Inés, comenzó a ejercer y, al fin, se marchó él también al amparo de su familia para brillar en la capital. Juan Cruz era un triunfador nato, un diestro conocedor de las habilidades sociales, un torrente de simpatía: alto, de buena presencia y una sonrisa abierta que ganaba la confianza de cualquiera desde el primer momento. Lógicamente, un imán con las mujeres. Y un golfo, también.

-¡"Mendi", hostia! ¡Juan Cruz, joder! Pero… ¡Claro! ¡Vernos, sí!…
-Escucha… ¡¡Cabronazo!!…jajajá… Mira, he pensado en acercarme este fin de semana con mi mujer a la casa de la playa… es que tenemos un compromiso con una pareja de amigos de aquí, y, joder, ¿por qué no te apuntas y la liamos un poquito? No me digas que no, que te inflo a hostias…
-Bueno… ¡dame un respiro, coño! Déjame que hable con Julia, a ver qué me dice…
-¿Qué cojones quieres qué te diga, Emilio? ¡Imponte, tío! Vas y le dices, "mira, cariño, te voy a dar una sorpresa de la hostia; ponte guapa que nos vamos el fin de semana a casa de Mendi", y sanseacabó, Emilio. ¿O es que vas a hacerme la putada de no venir?

"Como si fuera tan sencillo", pensaba Emilio. Julia odiaba a Mendi con toda su alma. Nunca había entendido la relación entre ambos hombres, tan marcada por el carácter dominante de Juán Cruz. Durante mucho tiempo tildó a Emilio de "pelele", y cuando hablaba con él se refería a Mendi como "su novio". Si no fuera porque eran dos machos abiertamente heterosexuales así podría haberse pensado, pero no cabía siquiera la duda de que entre ellos hubiera ningún tipo de homosexualidad latente. Lo que si era evidente es que Julia siempre había tenido celos de esa amistad. Pensaba que Mendi le quitaba a su Emilio, que le restaba personalidad anulándole con su poderosa presencia.

-Bueno… vale, déjame que hable con ella y te digo algo…
-¿Algo? No, chavalote. Me vas a decir "Mendi, deputamadre: vamos follaos"
-Vale… pero no te lo prometo…
-No, prometer no. Me lo vas a jurar, cabroncete… oye, tengo que cortar que me esta entrando otra llamada… venga, habla con tu amita, dale un besito de mi parte y a mi dime que sí cagando leches para organizarlo todo. Ciao-ciao Emilio.

Le dejó con la palabra en la boca. Así era Juan Cruz. Imposible decirle que no, de llevarle la contraria, de sustraerse a sus planes y proyectos… Era su amigo del alma, pero también quien le había robado a su novia imposible, Inés, la chica, la hembra cuyo recuerdo todavía le hacía estremecerse al evocar todas las veces que quiso acariciar su cuerpo de piel tostada, yaciendo en la arena de sus cobardes indecisiones…

jueves, 15 de noviembre de 2012

BANG!!!






Un buen día decidí ponerme frente a tus mentiras, a tus exhibiciones de fuerza, a la vergüenza de tus insultos y vejaciones, a tus calumnias ominosas proferidas para erosionar mi maltrecha autoestima.

Lo decidí un buen día… pero elegí el peor de todos para ponerme frente a tu explosiva intransigencia.




[esta es una entrada parte de una iniciativa colectiva y programada con antelación para que se publique el 15/11/2012] 



En otro orden de cosas, hoy, para mi querida Isabel, este recuerdo.  Un beso muy grande, que llegue hasta el cielo.