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domingo, 27 de enero de 2013

Un eco del pasado




Entro en un garito lleno de gente. Buena música y ritmo. Llego a la barra. La fría y escotada camarera de turno me pregunta qué voy a tomar. Un gin-tonic de Bombay, por supuesto. Aunque hubiera podido pedir un chupito de Jack Daniels. Mejor el dorado licor americano que el refinado homólogo inglés. Más recio. La aspirante a miss reciclada en barwoman aromatiza el borde del vaso, aporta los hielos, escancia la ginebra y termina sirviendo la tónica para remover levemente la mezcla. Su escote es muy sugerente, pero su actitud robotizada termina por desangelar su figura de maniquí postmoderno. Tomo el vaso y cuando me dispongo a premiarme con un sorbito del delicioso combinado siento un contacto en mi espalda. Un inconfundible aroma a perfume de mujer embriaga mi pituitaria. Vuelvo a sentir la presencia tras de mí. Y otra vez. Pienso en girarme y ver de quién se trata, cómo es. Pero advierto que tras la barra hay un espejo. Los reflejos especulares de la gente siempre son más seductores que su imagen real. Vuelvo a sentir el leve contacto en mi dorso. Miro y el reflejo me muestra lo que quiero interpretar como una sonrisa. Es de una mujer. Una bella mujer de mi estatura. Me lanza una mirada y el espejo me la devuelve retador. Vuelvo a sentirla, esta vez con más precisión e intensidad. Su culo se pega al mío mientras se mueve al ritmo de la música. Ahora siento sus piernas. Me gusta. Comprendo el juego y comienzo a impulsar mi cuerpo. No quiero bailar, quiero sentir su físico mientras la percibo con el resto de mis sentidos. Ella se gira y entonces noto con precisión sus pechos en mi espalda. Doy un ligero respingo y tenso mi cuerpo. No quiero perder contacto. Percibo sus movimientos. Comienzo a excitarme. Tiemblo. Quiero más. Miro de reojo al cristal mágico. Deseo que me devuelva su mirada, que siga retándome. Ahí está. Siento un golpe de adrenalina. Ella me da la espalda de nuevo. Ladeo mi cuerpo justo para que mi mano quede a la altura de su culo. Lo toco levemente. Ella se da cuenta y se ciñe a mí. Ahora mi extremidad está en pleno contacto con sus nalgas. Prietas, ceñidas en un leggin bajo lo que adivino un fino vestidito. Muevo mi mano para acariciar su tesoro. Ella me lo ofrece consciente de lo que ocurre. Lo acaricio, goloso. Bajo el pliegue de sus nalgas, hasta el nacimiento del muslo. Suavemente. A veces con una ligera presión. Ella no se resiste y cuando pierde el contacto se arrima más. Dejo mi mano quieta sobre su culo. Me la juego: la bajo poco a poco dejando que mi dedo corazón se abra paso entre lo que comienzo a adivinar como un auténtico manjar. Ella ya no se mueve. Solo espera mi próximo movimiento. Yo paro. Presiono un poco. Noto como ella entreabre sus muslos, espectante. Allá voy. Noto su calor. Estoy agitado. Estoy sudorando. Estoy excitado. Estoy empalmado. La toco. Ella lo nota y se adhiere a mí. Juego con mi dedo como si intentara perforarla a través de su malla. Creo que le gusta. De repente se separa de mí. ¡No! Intento tragar saliva, humedecer mi boca. Me llevo el gin-tonic a los labios. Mi pulso tiembla. Entonces ella se da la vuelta y ahora es su sexo lo que percibe mi tacto. Giro la cabeza levemente. Quiero ver su rostro. Y entonces veo tus hermosos ojos. Toco tu vulva a través de tus leggins. Tú me regalas tus pechos otra vez. Te mueves y noto su tersura. Siento tu aliento, tu perfume, tu olor. Me pierdo entre tus sensaciones. Creo que la bragueta no aguantará tanto deleite. Decido ir más allá. Subo la mano y llego hasta la cintura de tus mallas. Busco cómo bucear bajo ellas. De repente dudo, pero tú me ayudas y con un certero movimiento consigues que traspase la barrera. siento tu piel, cálida. Se me nubla todo el entorno. Estoy enloquecido. Se que ya no puedo parar. Se que ya no voy a dudar…

…Mi mano brujulea sobre tu pubis. Sabe donde está el norte, pero se recrea bajo tu ombligo antes de encontrarlo. Noto tu respiración entrecortada. Imagino el aleteo de tu nariz intentando capturar el aire que te falta. Sacudes tu cintura levemente. Quieres que acaricie tu sexo, que intuyo rasurado. Yo quiero que te vayas derritiendo poco a poco. Quiero llegar y que te deshagas al sentirme. Estoy a mil. Me gustaría que me tocases mi endurecido miembro, que lo acariciases, que sintieras que es todo para ti. Imagino tu mano mientras pierdo la mía en tu jardín. Ya he llegado. Ladeas la cabeza. Quiero besarte, comerte entera, restregarme todo en ti, perderme entre tu cuerpo. Percibo tu aroma, huelo tu deseo. Comenzamos a movernos en un bals precoital. Lo bailas muy bien. Me giro para que me sientas erecto. Ya no me importa nada lo que sucede a mi alrededor, porque estoy borracho de tus caricias. Te siento desnuda. Te siento húmeda. Miro y veo tus labios. Toco y siento tu perla del deseo endurecida, brava. Jugueteo con ella y tú te introduces dentro de mi boca. Tu lengua me horada, me penetra, me folla. Te mordisqueo los labios, te chupo. Me gustas. Me excitas. Pones tu mano sobre mi polla. Me la buscas y cuando la encuentras se te escapa un suspiro. Gimo. Dios, estoy embrutecido. No quiero que nunca termine este momento. Nos tenemos en nuestras manos. Respiro tu aire. quiero ahogarme en él. Estoy muy excitado. No puedo separarme de tu boca mientras tu mano recorre mi polla. Busco tu cuello, tu oreja. Mordisqueo tu lóbulo, lo chupo, lo succiono como si fuera tu clítoris. Estas hermosa y absolutamente entregada. Me acaricias, intensa. "Ven, vamos", me dices casi sin aliento. No puedo negarme, no quiero. Te deseo brutalmente…

17 comentarios:

belkis dijo...

Tengo unas leggings y muchas ganas de "bailar".
Dime en qué bar sueles ir a tomar esa copa, iré y te buscaré por la barra.
Embrutecida estoy yo ahora! Voy a ver cómo lo soluciono, momentáneamente.

Uol Free dijo...

Pues ya somos dos, Belkis.
En realidad, ¿por qué se cortarán tanto los hombres en los bares?

María dijo...

Respiras y te ahogas en su aire para perder tu aliento.

Un beso.

Beau Brummel dijo...

Le aseguro, Lady Belkis, que a mí me "pone" pensar en que ud fuera capaz de "bailarme" muy ceñidita a mí en la barra de cualquier garito, con o sin copa. Me pone tanto que seguro que, tarde o temprano, tendré que aliviar tanta… ¿presión? Emvilecidos, acanallados… y tan lejos… ;)

Besos y gracias por su comentario.

Beau Brummel dijo...

Uffff! Yo he sido muy, pero que muy cortado. ahora bien, Lady Uol, cuando se me ha ido la olla, cuando el deseo me ha invadido hasta enloquecer… ud seguro que me entiende, ¿verdad? ;)

Besos y muy agradecido por no olvidarme, Lady Uol.

Beau Brummel dijo...

Respiro el aliento, para consumirme en él, para perderrme para siempre más allá de lo racional… y no volver jamás hasta saciarme de tu fuego…

Como le he escrito en G+, mi gratitud infinita por no olvidarse de mi blog.

Besos, Lady Dolcissima María.

Rose D. dijo...

Me has hecho sentir tus letras. Estoy con Belkys y Uol Free. Tienes mucha fuerza comunicativa, cariño. Volveré para seguir sintiendo ;)
Mi beso.

Beau Brummel dijo...

Gracias por su visita Lady D… Rose. Seguro que eso se lo dirá ud a todos (no se lo tome a mal), pero vuelva cuando quiera que estaré encantado de hacerla "sentir".

Besos.

Ava Rova dijo...

Mi ya querido Beau Brummel, maravilloso relato!
Me has despertado ese maravilloso animal femenino sediento de morbo y pasión que nos provoca el varón desconocido y deseado, a veces, a las mujeres.
Te agradezco tu recomendación en tu blog... y me postro a tus pies... o a lo que vos deseéis... ;) Un enorme beso!

Beau Brummel dijo...

Aunque de eso se trata, Lady Ava, bien saben los cielos que no me gustan las hembras postradas, sino altivas y altaneras que sean capaces de seguir mi juego, libres de ataduras.

Bienvenida, siéntase muy querida„ y dseada por mi parte.

Besos, Lady.

Sherezade dijo...

Impresionante. Estoy casi sin palabras por las sensaciones que me has provocado... Creo que a partir de ahora miraré más los espejos de los bares ;)

Besos,

Beau Brummel dijo...

Impresionado quedo por sus sensacionales palabras, Lady Sherezade.

Y mire, mire, que es seguro que haya algo de mi yo en el reflejo especulado de su mirada…

Besos y un millón de gracias por el reflejo de su visita ;)

Shang Yue dijo...

Elíjame, monsieur, la música que guste. Prometo bailar bien pegadita al son de sus dedos.

calmA dijo...

Me deja pensando, como será girar sin parar alrededor de su eje.

Mi beso de vuelta

Adán Bovary dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Edith T. Stone dijo...

Ok... me has llevado a otro nivel, querido Brummell. Ha sido impresionante. Ahora quiero irme a un bar y bailarle a alguien bien pegadito...

Y nadie se olvida de ti, que tus publicaciones en G+ me llegan al correo y siempre las abro para ver qué pusiste ;)aunque nunca acabe comentando.

Besos ^^

Liba dijo...

A falta de un gintonic y un bar abierto a estas horas... Ducha de agua fría.

Me dejas pensando la deliciosa ruta a seguir para encontrar el Norte...

Besos hiperventilando, Lord.