Seguidores

viernes, 10 de mayo de 2013

SU PRIMER PLACER (II)



La mujer desada, a veces obetivo tan lejano…



El gozo de "Tino" se desvaneció demasiado pronto: su padre arregló ese mismo fin de semana la cerradura averiada. El chico vio así clausurada de nuevo la puerta a ese mundo impensable días atrás, y que tanto le marcaría de por vida. Había asomado su precoz curiosidad a una dimensión infinita y extrañamente irresistible. Ahora veía a "Lina" con otros ojos y, para su desazón, recibía sus caricias con otra receptividad más profunda. Cada vez que ella le abrazaba sentía el mismo cosquilleo entre sus piernas, el mismo estremecimiento que experimentó al verla penetrada por su hombre aquella noche.

Un día que Abelina había salido a los recados, "Tino" entró en su habitación. Lo hizo poseído por la necesidad de indagar en la intimidad de la mujer que, en secreto, estaba comenzando a anhelar. Verse en el entorno en el que se desarrollaban sus citas clandestinas le estimulaba. Se acercó  a la cama donde la había contemplado gozar de aquella manera tan salvaje y bajo la almohada encontró la combinación que tanto le gustaba. Raso y rosado encaje. Cerró sus ojos y la recordó llena de su cuerpo, ceñida a su silueta joven y tersa, dejando percibir la hirsuta presencia de sus empezonados pechos de hembra deliciosa. Se la acercó a la cara para aspirar su olor, ese olor que desde siempre le gustaba tanto como ahora le turbaba en sus noches solitarias. Era un olor lechoso, tierno y adictivo; un olor que tenía tatuado en el subconsciente viril que empezaba a surgir en él. La olfateó como un animal, buscando intuitivamente el rastro de una llamada que no podía negarse a responder. Se acarició la cara con ella y comenzó a sentir la erección en su bragueta. Quería impregnarse de aquella esencia y que permaneciera en él ya para siempre. Se quitó la camisa y restregó la saya por su aniñado torso una y otra vez. Le gustaba esa sensación de caricia impostada. Se estaba excitando como nunca antes lo había hecho. Sintió el impulso de desnudarse por completo, por dejar su sexo libre y sentir la suave fricción de la prenda femenina en él. Se frotaba con ímpetu. Comenzó a sudar. Le gustaba tanto tocarse con la delicada textura que había estado en contacto con la piel deseada que muy pronto su pene adquirió una rigidez casi dolorosa. Pero "Tino" ya no podía parar. Se lo envolvía, se lo pasaba por los pequeños testículos, lo colgaba de su rigido músculito… y cuanto más lo hacía más excitado estaba. Hasta que de pronto sintió un pequeño escalofrío, un calambre espasmódico bajo su vientre, y de su sexo surgió un líquido semitransparente y pegajoso. Era su primer onanismo inducido por la evocación de su primer deseo inconsciente. El primero de una serie interminable que ya no podría abandonar jamás.

Y así pasaba aquellos días el pequeño "Tino": buscando la manera de deslizarse sigiloso hasta la habitación de su precoz hembra deseada, loco amante impúber entregado al vicio de bucear en el cajón donde Abelina guardaba toda su lencería, plegada y aromática. Era tanto el placer que le producía sentir el roce de los delicados tejidos en su cuerpo desnudo que aquella habitación le parecía lo más parecido al paraíso. Se vestía con las combinaciones de la chica, dejando que el cosquilleo del raso sobre su miembro erecto le condujese hasta el calambrillo gozoso que marcaba el húmedo ifnal de su aventura imaginada. Tenía especial predilección por una saya negra, que, sin saber por qué, despertaba en él mayor excitación que el resto: recrear a la nurse, en su calentura, vestida de azabache sobre su piel perlada y blanquecina le producía un éxtasis indescriptible.


(continuará…)

4 comentarios:

Shang Yue dijo...

me gusta como lo cuentas

excitas las neuronas

Rosa de Terciopelo dijo...

... yo creo que encontrara la forma de volver a presenciar esas escenas... ;)

Besos

Beau Brummel dijo...

Pues sepa ud, brillante Lady Shine, que pienso seguir estimulando sus neuronas hasta que su neocórtex sea una auténtica experiencia orgiástica…

Besos bailados ;)

Beau Brummel dijo...

Lo veremos, Lady Velvet. No crea ud que era tan sencillo. Querer no siempre es poder, por más que se desee con pasión.

Besos de sal y sueños guardados en habitaciones secretas ;)