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jueves, 11 de julio de 2013

TAL VEZ UN POST PRECIPITADO






[Este era el post que estaba elaborando para despedirme antes de las vacaciones y este es el post que voy a publicar pese a que desde ayer haya de preocuparme y ocuparme más de mí. Que se diviertan. Es mi deseo]


Y de nuevo me encuentro en el umbral de mi tiempo de descanso. Y otra vez están aquí mis tan ansiadas vacaciones. Cada vez las necesito más, sabedor de que tal vez sean las últimas así entendidas, como siempre las disfruté. Cada vez son más importantes, en tanto en cuanto se han convertido en la única bocanada de aire fresco en esta jodida trayectoria vital en que ha derivado mi rutina.

Ha sido un año especialmente duro: he tenido que vivirlo todo entero, sin una sola escapada, comprobando que mis sueños pueden convertirse en mis enemigos más depredadores. Encajar golpes, traiciones y decepciones no es facil. A estas alturas debería saber sortear algunas situaciones que me conozco desde siempre, pero tal parece que con el tiempo me he hecho más vehemente, menos tolerante y más patoso cuando me implico en aventuras que me seducen.

No soy más que uno más de mis personajes, con sus luces y sus sombras. Una faceta más de un tipo soñador y bohemio, domesticado a base de los zarpazos cotidianos. Me gusta escribir, sí, pero sufro haciéndolo porque mi prosa es fruto de los procesos tormentosos que habitan en las zonas abisales de mi alma. Me duelo cuando sangran las palabras de mis manos y lloro mis relatos. Grito cada párrafo pidiendo, clamando lo que no es posible. Orate inconformista, estúpido onanista de conceptos eyaculados en defensa propia, para sobrevivirme en cada crisis. Tal vez un monstruo sediento de afecto…

Es tiempo de parar, de reflexionar, de engañarme otro poquito, tiempo de horas detenidas en el sílice playero bajo el sol que tanto amo. Tiempo de sexo ansioso, de ternuras olvidadas en el velo translúcido de otras estaciones. Es tiempo de mi tiempo, pausa y expectativa del futuro que me acecha inclemente, como siempre.

Todo pasa y todo llega. Y lo nuestro siempre es llegar por esos caminos, los caminos que van…


…al mar. Allá iré, pués, cumpliendo la parte del ciclo de mi sino que ahora toca.


domingo, 7 de julio de 2013

EN LA CIUDAD QUE (SOY) EXTRAÑO








En la ciudad que extraño soy siempre forastero,
hombre ocasional en el tacto de tus dedos
 invisible
imagen en el mar de tus pupilas
furtivo polvo al albur de una suerte insospechada.

En la ciudad que viajo cuando sueño
habitas tú, reina vestida con el tejido de mis ansias
una hembra que es un deleite poseerla
dueña y ama de las fantasías que yo amo.

En la ciudad en cuya noche quedó mi alma
esa en que el tiempo ya no pasa entre nosotros
en la que tus besos permanecen infinitos en mi boca
y mi sexo te penetra en un placentero bucle eterno.

En la ciudad que quiero visitar y yo ya no vivo
pues añoro cada vez que fui viajero en tus caderas
cada vez que mi lengua bailó un orgasmo entre tus labios
cada vez que en los tuyos leí mi nombre en un susurro jadeado.

En la ciudad de pensamientos lujuriosos
erigida en los linderos de adúlteros encuentros
que se extiende hasta el arrabal de mis pasiones
la zona oscura que aflora
extramuros de mis días.

En la ciudad que es la tuya y de ti es la distancia
recorrida de tu mano paseando por sus calles
tras habernos solazado enloquecidos por follarnos
resignados agonistas de un relato inacabado.

En la ciudad iluminada por tus ojos al mirarme
y comprobar en ellos el reflejo de los míos
urbe de asfalto que te lleva a la salida de mi vida
y en la que espero poder cruzarme de nuevo en tu camino.