Seguidores

viernes, 13 de junio de 2014

"CORAZÓN"






Hace calor, Niña. Por fin hace calor y esta sensación calimosa adherida a mi piel me cala, entero, hasta inundarme de un deseo irreprimible. Las imágenes de ti se apoderan de mi mente y, en una especie de lisérgica catársis, parecen hacerse corpóreas alucinaciones susceptibles de tocarse. Por fin voy a disfrutarte sin quedarme perdido en etéreos onanismos, por más verosímil que me fueras cuando me masturbo imaginándote rendida. Por fin tu piel será camino de las yemas de mi tacto y te surcarán voraces. Por fin, Niña. Por fin, nuestro por fin tan ansiado.

Cierro los ojos. Me veo esperándote en el hotel. He tenido un viaje placentero, aunque en mi interior la ansiedad casi no me dejara tomar aire. El avión, la vista del océano que nos separa y, al fin, tu isla, esa tierra en medio del azul que es metáfora de la aventura de mi vida. Mi vida, Niña. Mi vida que ahora es tuya y para ti quiero vivirla.

Cierro los ojos, sí, y aguardo el momento en que te hagas beso y "hola Corazón" ya para siempre en mi futuro. Cierro los ojos porque quiero abrirlos y sentir la adrenalina recorrerme cuando toque esa belleza tuya que me consume día a día por no poderte, por no tenerte poseída entre mis fauces cuando las siento ávidas de hembra. Cierro los ojos y puedo ver llegándote hasta mí. Te has puesto el vestido negro, ese que marida excelsamente con tus hombros desnudos. Has recogido tu hermosa melena para tentarme con la esbeltez de tu cuello y la tersura de tu nuca. Has embellecido tu mirada con el hipnótico brillo que nace de tu ser mujer extraordinaria y has adornado tu boca con un delicioso rojo que me impele magnéticamente hacia tus labios.

Tus labios… "Me muero por besarte", te diré sin apenas poder contenerme ante tu cálida presencia. Y esas palabras me abrirán, expedito, el franqueo de los labios de tu boca. Te miraré a los ojos para ver cómo me hago vista en tus pupilas mientras esperas mi hálito viril, exhalado por mi anhelo de tu cuerpo. Me haré visita de deseo y te degustaré tardío, para no desperdiciar un instante del momento, de ese memento tui que instalaré, infinito, en el recuerdo de mi mente. "Me muero por besarte" y lo expresaré con mi forma de abrazarte, como si quisiera adherirme a ti y revestirme de tus formas femeninas. Me transformaré en tacto de tu tacto y así poder ser caricia permanente, labio de piel que te lama la epidermis y te cubra de húmedos senderos recorridos por tu cuerpo. "Me muero por besarte" y será el lema de un momento irrepetible, vívido y real, deseado como ningún otro en mi vida. Besarte, sí. Tenerte en mi boca y sostenerte en la ingravidez de un orgasmo infinitamente diseñado en las noches que te sueño… y que mueren al despertar y no tenerte ya conmigo. Me muero por besarte, por apearme de esta calígine que me oprime desde que se que tú también me sueñas, que me llevas a tu sexo cuando me haces parte de tus manos.  

Descuento los minutos uno a uno y cada segundo es un tañido de mi corazón acelerado. Ya vienes, Niña. Mi piel ya te presiente…


(continuará…)


8 comentarios:

Ginebra Peñalver dijo...

Ansiando tan esperado encuentro…
La mente se hace duendes cuando se desea sin tenerse, la piel florece en caricias que no llegan, pero se sienten…
Y ahora que estás cerca, cerca de poseerte, poseerme…mi piel se incendia…

Un exquisito placer leerte ;-)

Bsos y feliz fin de semana!

Beau Brummel dijo...

Mi artúrica Lady, esa piel incendiada es un perfecto acicate para recrearme en la narración… Pero no se me queme, que es un delito dañar su belleza ;)

Una verdadera delicia contar con su regia presencia, Lady Ginebra.

Mis besos.

Ulyses Nemosin dijo...


Cómo entiendo tu ansiosa espera. Todas esas sensaciones que pugnan por reventar ante su presencia.
No hace mucho que conté en mi casa algo similar

http://erodisea.blogspot.com.es/2014/03/luna-de-primavera.html

Un abrazo.
Un placer volver a verte. Gracias por deleitarnos de nuevo con tus palabras

Beau Brummel dijo...

En efecto apreciado compañero: un encuentro es tan gratificante en si mismo como en el precedente de su espera. Esa sensación de laxitud temporal, ese querer empujar cada minuto para que se acorten las horas, esa desazón porque no llega el principio tan ansiado… magia, sí: sensaciones que quedan impresas en el recuerdo para siempre.

Tenemos suerte de poder contar historias así, ¿verdad? Tenemos suerte de poder valorar esos momentos, sí.

Un abrazo, compañero Ulyses. Y perdona por la demora en la respuesta.

Marrubi dijo...

Reconozco que te he acompañado en el "nerviosismo" de la espera :P

Y casi me lo pierdo.

Bello momento, mágico encuentro.
¡Qué bonito!....sobre todo cuando se sabe correspondido.

Un beso, Caballero con corazón.

Beau Brummel dijo...

Y puedo asegurar que nunca fui mejor acompañado en viaje alguno, mi querida Lady Fresa, que uno es mortal simple y sin su magia no hubiera podido surcar tanta oceánica distancia. Dama de honor sea, pues, del tan anhelado encuentro ;)

Mi beso y todo mi cariño, querida amiga mía.

itzalak dijo...

leerte es maravilloso, sensual y erótico, pero leerte al mismo tiempo que escucho la música que recomiendas es impresionante :-))

Beau Brummel dijo...

¡¡¡Bien!!! Todas las canciones que añado a mis entradas aportan algo a lo que escribo. De alguna manera, evidente en algunos casos e iniciática en otros, hay un vínculo entre ellas y el yo que escribe. Me alegro de que ud disfrute de ambas cosas, y si no fuera así siempre podría obviar mi texto y disfrutar con la música ;)

Mi beso, Lady Itza.