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sábado, 19 de julio de 2014

AGOSTO [VIENES… Y DE MÍ YA TE ESTÁS YENDO]

Búscame en cada guijarro, en cada concha, en cada huella de la playa…




Agosto que me llegas,
que me llevas al principio de mis días
cuando aun no había más que nada
y de la mágica nada naciente, al fin me hiciste.

Agosto, mes de soles
de caricias como rayos en mi rostro
de un tiempo que me deja una vida disipada
y, ahora, las señales inclementes de tu paso cada año.

Agosto de mar y arena
de noches agitadas de lunática locura
piel curtida y broncíneas aventuras
jugadas a copas, bastos o, de nuevo, a corazones.

Agosto, por fin en mi defensa
aunque hoy me separes más de lo que quiero
a esa Niña que me diste, la que en mis pupilas se refleja
coloreando de cielo azul y besos amarillos mis mañanas.

Agosto, mes seco de calores
mas de húmedas fantasías todo ahíto 
en las que me veo a unos iris verdes otra vez rendido
pero esta vez seguro de que su mirada no es engaño.

Agosto, viejo amigo,
camarada de lágrimas, risas, fiestas y sorpresas
tiempo que en mi vida siempre es fugazmente pasajero
porque compañero vienes… y de mí ya te estás yendo.





domingo, 13 de julio de 2014

EVA EDÉN






Y en el principio fue Eva, reina terrenal del paraíso al que la humanidad fuere destinada. Y viéndose desnuda tomó una rama del suelo e imaginola serpiente para con su piel poder cubrirse. Y de tal deseo y de su fuerza hízose la sierpe reptadora. Y Eva la llamó Boa, pues su cutícula de cromáticas escamas era extremadamente bella, tanto que la mujer quiso sacrificarla de inmediato para ver su piel con la della engalanada. Mas Boa era ser artero y dotado de fina inteligencia e hizo ver a Eva la hermosura de su cuerpo nudo, creado para exhibirse sin complejos. 

-"Tus formas son regalo de los dioses y una afrenta para ellos será si las solapas ocultándolas con túnica de ofidio. No tientes a su ira, pues pagarás con lágrimas amargas su castigo"

Así dijo Boa y el temor en Eva infundido fue suficiente para eludir su fin prematuro. Y ambas criaturas, serpiente y mujer, hicieron amistad inseparable, tanto por conveniencia mutua como por ser los seres más poderosos del principio de los tiempos. Pero un buen día Boa comenzó a tentarse con la carne de su amiga. "Si así de buena está por fuera, ¡cómo no estará de rica en sus adentros!", maliciaba imaginándola engullida. Y hete aquí que Eva intuyó las aviesas intenciones de su tarasca compañera y. llegado el momento en que se vio por ella agredida, pagole con la misma moneda con la que la bestia le había a ella pagado. 

-"Quieta parada, Boa. ¿Acaso quieres enfadar a nuestros dioses quedándose este reino sin la primera de sus creaciones? ¿Y de quién se sentirán ellos ufanos, entonces? ¿De ti, de cuya anatomía nunca se supo que excitara a las alturas? Tiéntate las ansias, que tu apetito nunca podrá asemejarse al hambre de venganza de los dioses poderosos".  

Y tales amenazas de boca de Eva hicieron reflexionar a Boa y admitir la sinrazón de su intentona. Y renunciando a la ingesta de Eva corrió a pedirla perdón por sus aviesos planes. Y así pasaban los tiempos de los tiempos en noches y días, soles y lunas. Juntas y unidas como nunca, Eva y Boa se entregaban al disfrute de aquella región que alguien, quien fuera, había dado que fuera para ellas. Todos cuantos habitantes la compartían con sus amas no eran sino destinatarios de sus caprichos y ocurrencias. Un día Eva se sintió extrañamente poseída por una sensación nueva, que naciéndole de entre las piernas le alcanzaba a llenarle todo el cuerpo. Era una suerte de picazón interna, más diferente a la producida en su piel por mor de bicho o vegetal alguno. Fuese a investigar la procedencia y halló entre sus inglés un bulto prominente en el que nunca había reparado. Lo manipuló curiosa y hete aquí que la maniobra le llevó a experimentar un placer que le recorrió el cuerpo como un rayo. Estremecida, repitió la operación, una y otra vez, hasta conseguir que los rayos acabasen siendo acompañados por el trueno de su voz en espasmódicos gritos. Y aquella primera corrida le satisfizo tanto que ya no pudo dejar de repetir las manipulaciones cada día varias veces. Así Eva fue perfeccionando su técnica masturbatoria, pero pronto la rutina derivó en tedio y en darse cuenta de que quería más que sus dedos accionando el interruptor de su deseo.

Pero esa, amiguitos y amiguitas, es la parte de la historia que os contaré otro día… si os portáis como es debido. 


Un paraíso de locos  ;)

martes, 8 de julio de 2014

LA CARTA DE LA VERDAD

Esta carta no mente 
y si la voluntad no disiente 
yo te digo amada mía 
que no ha de tardar el día
en el que por fin mi yo ardiente
haga de los sueños presente
y en ti cure su erótica afonía.






Cerca. Tu mano cerca mis ganas y me pierdo si de cerca te encuentro en contacto con mi anhelo. Pecho en mi pecho, trecho en mi lecho hasta tu sexo, de noche, derroche de besos, de toques aviesos y excesos expresos de amantes confesos. Senos y labios, falo que rampa y rompe tus bragas desgajando con mimo los carnosos pétalos de tu flor hermosa y femenina. Dentro. Vulva resinosa cabalgada a empellones por la polla endurecida que palpita bailando sus sucios latidos por tus ganas producidos. Nalgas en pompa dispuestas, prestas a engullir el acero de mi tranca cuando penetra incruento tus carnes de Dama humedecida. Hembra. Te reclamo Reina de lascivia y de lujuria, regiones abisales en los que campea mi amiga fantasía. Yo te nombro la Señora de mis carnales apetitos, de mi concupiscencia efervescente. Te quiero ahora. Te quiero junto a mí. Te quiero desnuda, Mujer solícita a mis juegos y viriles deseos. Te quiero encendida, tea que arde y me quema con solo mirarme. Te quiero en la boca, lamiendo tus labios. Te quiero bailando en mis ingles. Toda. Regalo del cielo, premio de dioses. Tus ojos me dicen que yo soy tu nombre, el hombre al que llaman tus manos cuando visitan tu sexo si piensan mi plexo. Tu piel me estremece, tacto de goce buscando el dulce desenlace del cruce de cuerpos que tú y yo pedimos. Perdido. Así quiero estar estar esta noche. Perdido contigo sin que nadie me encuentre. Perdido en cópulas eternas, folladas de nalgas chasqueadas y pezones mordidos, de gritos arañados aferrados a un orgasmo memorable. Perdido en el debate bizantino de cómo es mejor gozarte, si comerte o si correrme goteando tus pezones. Solo. Estoy solo y solo mi fuego me acompaña. Solo el silencio es mi cómplice solitario. Solo él sabe de mis ruegos, de mis prédicas eyaculadas entre deseos de sudarte penetrada. Solo, y solo el semen bendecirá nuestro ayunte sin tiempo ni medida, porque solo en tu boca encontraré las respuestas que yo busco a esta espera dilatada. Promesa. Tu cuerpo es tácita promesa en la que ahogar el vacío de mis días. Promesa placentera de tu orgasmo macerado en la saliva de mi lengua y la delicuescencia de mi boca trabajándote perdida entre tus muslos apretados. Corazón, Niña. Soy un hombre de corazón para el tuyo, cercano  y de palabra. Esta carta no mente, tú ya lo sabes. Y de ti sí que me fío…


Un sabio consejo musicado.