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martes, 8 de julio de 2014

LA CARTA DE LA VERDAD

Esta carta no mente 
y si la voluntad no disiente 
yo te digo amada mía 
que no ha de tardar el día
en el que por fin mi yo ardiente
haga de los sueños presente
y en ti cure su erótica afonía.






Cerca. Tu mano cerca mis ganas y me pierdo si de cerca te encuentro en contacto con mi anhelo. Pecho en mi pecho, trecho en mi lecho hasta tu sexo, de noche, derroche de besos, de toques aviesos y excesos expresos de amantes confesos. Senos y labios, falo que rampa y rompe tus bragas desgajando con mimo los carnosos pétalos de tu flor hermosa y femenina. Dentro. Vulva resinosa cabalgada a empellones por la polla endurecida que palpita bailando sus sucios latidos por tus ganas producidos. Nalgas en pompa dispuestas, prestas a engullir el acero de mi tranca cuando penetra incruento tus carnes de Dama humedecida. Hembra. Te reclamo Reina de lascivia y de lujuria, regiones abisales en los que campea mi amiga fantasía. Yo te nombro la Señora de mis carnales apetitos, de mi concupiscencia efervescente. Te quiero ahora. Te quiero junto a mí. Te quiero desnuda, Mujer solícita a mis juegos y viriles deseos. Te quiero encendida, tea que arde y me quema con solo mirarme. Te quiero en la boca, lamiendo tus labios. Te quiero bailando en mis ingles. Toda. Regalo del cielo, premio de dioses. Tus ojos me dicen que yo soy tu nombre, el hombre al que llaman tus manos cuando visitan tu sexo si piensan mi plexo. Tu piel me estremece, tacto de goce buscando el dulce desenlace del cruce de cuerpos que tú y yo pedimos. Perdido. Así quiero estar estar esta noche. Perdido contigo sin que nadie me encuentre. Perdido en cópulas eternas, folladas de nalgas chasqueadas y pezones mordidos, de gritos arañados aferrados a un orgasmo memorable. Perdido en el debate bizantino de cómo es mejor gozarte, si comerte o si correrme goteando tus pezones. Solo. Estoy solo y solo mi fuego me acompaña. Solo el silencio es mi cómplice solitario. Solo él sabe de mis ruegos, de mis prédicas eyaculadas entre deseos de sudarte penetrada. Solo, y solo el semen bendecirá nuestro ayunte sin tiempo ni medida, porque solo en tu boca encontraré las respuestas que yo busco a esta espera dilatada. Promesa. Tu cuerpo es tácita promesa en la que ahogar el vacío de mis días. Promesa placentera de tu orgasmo macerado en la saliva de mi lengua y la delicuescencia de mi boca trabajándote perdida entre tus muslos apretados. Corazón, Niña. Soy un hombre de corazón para el tuyo, cercano  y de palabra. Esta carta no mente, tú ya lo sabes. Y de ti sí que me fío…


Un sabio consejo musicado.

6 comentarios:

itzalak dijo...

Uf me pierdo entre tus maravillosas letras y me dejo llevar por la pasion, la sensualidad y el erotismo y casi, solo casi, llego a excitarme hasta sentir lo que ella siente.

Ame dijo...

En soledad, cuando el deseo se condensa, todo se conjuga, cuerpo, mente e imaginación se manifiestan. Siempre se busca y espera una respuesta.
Un abrazo.

Ulyses Nemosin dijo...

Con rítmicas y musicales palabras nos adentras en tus deseos, que son los nuestros.
Prosa rimada?
Versos yuxtapuestos?
En verdad admiro tus juegos de y sobretodo "con" las palabras, eres un auténtico prestidigitador de las letras.
Un placer leerte, como siempre.
Un abrazo

Beau Brummel dijo...

Es muy estimulante su confesión, Lady Itza, aunque presiento que me quedo en sobresaliente por ese "casi" que me hurta su matrícula de honor… ;)

Es ud encantadoramente gentil, Lady.

Mi beso agradecido.

Beau Brummel dijo...

Certero comentario, Lady Ame. Todo se intensifica y se magnifican los matices… es el increcendo que antecede al clímax deseado. Un extraordinario, por hermoso, desasosiego al que luego hay que honrar con la honestidad propia.

Y yo ahora puedo asegurar que la respuesta llega cuando menos se busca… y más te sorprende.

Mi abrazo y mi beso, Lady Ame.

Beau Brummel dijo...

Vas a sacarme los colores, compañero. La verdad es que los textos suelen salir así, sin una pretensión morfológica concreta. Suelo dejarme llevar y a veces me nace poesía y a veces prosa pura. El mestizaje ocurre, sin más. Pero está muy bien visto lo que escribes, a pesar de que por mucho que intente prestidigitar las palabras, nunac se qué carta ha elegido quien las lee ;)

Mi abrazo y mi gratitud, Ulyses.