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martes, 9 de septiembre de 2014

CORAZÓN II




(viene de aquí)



El reloj no corre. El tiempo se me antoja atorado para impedirme tu llegada. Tomo el mando y busco en la pantalla un algo con el que olvidarme de este ansia que me consume. Me ahogo. La intensidad de mi impaciencia sube y me desborda. Una mirada aquí y otra allá, intentando descubrirte en algún lugar de la habitación en que te espero. Suena el timbre de mi móvil. Es tu número, Niña. Eres tú.

Si me hubieran dicho que iba a volver a jugar a este juego lo habría negado, contundente. No buscaba ir a corazones, sino ligar jugada en diamantes, tréboles o picas. Había tenido ya lo mío tras perderme en fullerías que nunca supe dominar. La impericia del novato al que ofrecen un poco de suerte impostada y cree que no va a perder nunca. Invencible en camas que me succionaron cada segundo de alegría. ¡Pobre estúpido arrogante! Salí malparado, sí. Me lo tenía merecido. Nunca hay que olvidarse de lo que en realidad somos. En este mundo solo se puede ser víctima incruenta o la rapaz depredadora que de ti se alimenta. Eso es lo que aprendí de quien logró reinventarse a costa de mis ilusas esperanzas. Eso digerí y somaticé tras admitir que había sido un imberbe primavera en un mundo de voraces vampiras de cariño. Si me hubieran dicho que aquella imagen tuya iba a cambiar el color de mi mirada…

Aún puedo verme contemplándote. Ni siquiera hoy podría explicar el magnetismo que sentí al verte. No sabía, entonces, lo hermosa que tú eres. Eso me lo descubriste después, como si primero hubieras querido cerciorarte de que yo no era tal y como ciertamente parecía. Eso me lo mostraste poco a poco, calculando cada paso, en una cuenta atrás hasta el cero que hasta aquí nos ha traído. Apostaste por mí todo, y con un guiño me animaste a seguirte en el envite. Y yo, empedernido jugador y perdedor de lances atrevidos, te seguí seguro de mis cartas, las que tú me habías dado.

Me coloco frente al espejo intentado evaluarme como hombre. Soy maduro, ya otoñal, y tú tan espléndida y femenina… y joven. ¿Qué te ha llevado a desearme, a dejarme entrar en ti y hacerme el Señor de tus pensares? ¿Cómo me imaginaste? Y ahora, aunque ya sabes cómo soy… ¿te decepcionaré? Estoy nervioso. Nervioso como en cualquiera de mis citas cuando era adolescente. Nervioso por, quizás, no ser quien tú mereces. Nervioso, Niña, pero lleno de deseo en esta espera que me embarga y que me lleva hasta el premio de tu cuerpo.

- "Dime Cielo"
- "Corazón, mira… llego en diez minutos"

10 comentarios:

Amie dijo...

Una historia que comienza a escribirse...
El esplendor de los deseos inacabables.

Le envidio Sir, por sentirse así...

Un beso a ese don que tiene de enganchar con las palabras...

Espero.

Beau Brummel dijo...

Somos historias que se escriben… o escribimos en el tiempo. Una tras otra, sobre otra o a continuación de otra. Al final de nuestra vida solo somos las historias que hayamos escrito y que nos dan la dimensión del recuerdo que, en las historias de otros, merecemos.

No me envidie ud, áurea Lady. Me consta que sus manos caligrafían relatos que son inolvidables para el afortunado que pueda compartirlos entre comas, párrafos y acentos. Relatos de pecados y provocaciones en ese cuerpo de deseo que ilumina la luz de sus cabellos… ;-)

Una historia que empieza a escribirse… y que yo, humilde narrador de sentimientos, espero poder seguir aquí contando. Porque seguro que es la más honesta de todas las historias que he escrito.

Contaré, pues, con ud, Lady Amie. Aquí la espero, a sus pies postrado.

Haydeé dijo...

Hola Breau brummel o Sir, como lo llama mi Amie... :)

He leído las dos partes del tirón, pues sus letras enganchan desde la primera línea, ese niña a mi me ha ganado... Este relato me trae a la mente tantas cosas y todas buenas, y todas aún siendo vividas que he leído con la sonrisa puesta y con ganas de saber más de ambos...
He visto el reflejo de dos vidas, de dos sentires tan intensos que se pueden palpar...

Mi aplauso!! Me encantó y quedo a la espera de más...

Besinos...

Beau Brummel dijo...

Me alegro de haberla hecho revivir su buen momento, Lady. Esa sonrisa en la boca al leer mi relato es muy gratificante. Casi puedo verla… preciosa sonrisa, en efecto. Debieron de ser instantes intensos ;) La preparación, la espera, la llegada, el disfrute, el clímax… y las sensaciones de plenitud posteriores al encuentro. Hay veces que pienso que la vida es tan gris para que sepamos apreciar el esplendor de momentos como esos ¿no lo cree?

Bienvenida a mi morada, Lady Haydeé. Acomódese y llámeme ud. como bien desee. No tengo más preferencia que el sentirme bien llamado ;)

Mi beso, Lady.

María dijo...

Gracias por volver a mi blog yo también hacía tiempo que no me pasaba por el tuyo, si es que con tanto blog me pierdo jajaja así que gracias por dejarme tus huellas en una de mis entradas con un precioso comentario que me ha encantado.

Te ahogas en la intensidad de tu impaciencia... me ha encantado lo que dijiste del premio de su cuerpo... aysss pero nos dejas intrigadas jajaja espero pronto la continuación.

Un beso.

Marrubi dijo...

:):):):)
Así se me queda la cara de leer esto.

Pero no sólo eso, pues mis pies siguen el ritmo de esa sonrisa y no dejan de bailar al son de su "ilusión", Lord Brummel.

Me encanta ese cambio de color en su mirada maduro y otoñal caballero, porque usted sin ninguna duda es ....todo corazón.

Un beso de fresa, Lord.

P.D. Al igual que Amie...Espero :P





itzalak dijo...

Si que echaba en falta yo estas letras, estas historias que te atrapan y no puedes dejar a medias...
Cuantas sensaciones en tan poco espacio!!! Que maravilla :-)
Esperare impaciente...
Un beso

Beau Brummel dijo...

Gracias a ti por no olvidarte de esta casa, Lady María.

Me ahogo en un mar de impaciencia, sí. Por eso necesito una mujer con branquias… ;)

Mi beso, Lady.

Beau Brummel dijo...

Halgado, Lady Strawberry. Willy De Ville cantaba eso de "Demasiado corazón"… Nunca se tiene o se es demasiado corazón, por más que te lo puedan romper de inocencia…

Mi beso, Lady.

Beau Brummel dijo...

Lady Itzalak… ¿a medias? Eso habrá de remediarse ;)

Aunque las medias de una mujer… mmmmm… ¿Sabe ud que soy muy fetichista? ;)

Mi beso, Lady.