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miércoles, 5 de noviembre de 2014

LADY LUCK / 2





-BeBé, eres…

¡Ah, la liturgia de los puntos suspensivos! En una pausa suspensiva cabe todo un universo de posibilidades. En su caso cabía todo un calendario lleno de meses de engaño solapado, todo un contenedor de halagos repleto de cientos de cumplidos destinados a hacer diana en mi ego, un planeta entero de falsedad y embaucamiento traicionero. Todo en el pequeño lapso que marcan tres puntos, uno tras otro y tras el otro, uno más. Tres puntos, tres, seguidos y no en raya…

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Me gustaba el ritual que sucedía a nuestros polvos. Me gustaba ver el resplandor de su mechero iniciando los cigarrillos que habitaban en aquellos labios que antes se habían ocupado del gozo de mi sexo. Me gustaba contemplar la metáfora etérea del humo blanquecino que ahora penetraba en esa boca que antes había regado con mi esperma. eFe lo sabía, y se recreaba sin recato en el acto fumatorio. Cada bocanada era un tributo a la pasión que habíamos derramado, momentos antes, cuerpo a cuerpo. Inhalar y exhalar, embocar, encender, consumir… y luego, una vez acabado, tirarlo… Quizás fuera yo su cigarrillo humano y, como tal, me había llegado ya el momento de ser la teba que se arroja por contener lo más dañino y despreciable del tabaco. Por eso iba a recrearme hasta el último detalle en los últimos pitillos de mis últimos momentos en su boca. La vi buscar el paquete a tientas entre la penumbra agitada por el movimiento de su cuerpo proyectado en las paredes de la estancia. La vi encontrar el producto de su deseo desgranando el haz de filtros con sus dedos. La vi extraerlo con delicadeza y llevárselo a los labios. La vi entreabrirlos, tras lubricarlos con el suave repaso de su lengua, y tensar el orbicular para sujetarlo con firmeza y sin morderlo. La vi prenderlo. La vi succionar con deleite, la cabeza del cigarrillo encendida en volcánicas idas y venidas de sus dedos. La vi alejarlo y atraerlo a la humedad del estoma placentero mientras el humo describía oníricos perfiles con el humo que ilustraba sus palabras. Pero yo no la escuchaba: tan solo la veía y admiraba la fálica fantasía originada en aquel cigarro, juguete del gozo de su boca.

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-No llegamos, Nena. Vamos tarde, como siempre.
-No me agobies cariño. ¿Qué mas da? El Casino no va a moverse de su sitio.
-No, pero la suerte no espera eternamente y me da que no es la mejor noche para tentarla.
-¡Ay BeBé! No te deja la condición ¿eh?

Tenía prisa por llegar cuanto antes al final de mi destino. Para eFe yo era una etapa con la caducidad impresa en neón fosforescente. Yo mismo lo veía al colocarme la pajarita de raso negro frente al espejo. "Se acabó", pausa, "se acabó", pausa, "se acabó", pausa… en una sucesión continuada de fogonazos cegadores que me seguían allá donde mirara. Y como mirara donde mirase solo veía oscuridad, era imposible no ver el maldito luminoso que actuaba como un spoiler despiadado del fin que me esperaba. 

-¿Es que no vas a acabar nunca de arreglarte?
-¿Y eso? ¿Vas a ponerte borde a estas alturas BeBé?

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Nunca se sabe con certeza cuando empiezas a acabarte para alguien. En mi caso tal vez el inició fue un día que salió de casa sin que estuviera programado, o un día de esos que, sin tener que salir de casa, comenzó a perderse entre los lugares de la red que me hacían competencia. El caso es que cuando te llega el momento el inicio es lo menos importante. Lo importante es estar preparado para aceptarlo. Yo lo estaba. De la misma forma en que un artificiero se protege con un traje de plomo cuando va a manipular un artefacto explosivo, o de un bombero que se adentra en el fuego con un traje ignífugo. Hay que minimizar los posibles daños: es lo que mandan los manuales en las situaciones de alto riesgo para las personas. Y una relación de sentimientos es siempre una situación continuada de alto riesgo. Allí estábamos, eFe, mujer fetiche de la suerte, y yo dispuestos a interpretar nuestro propio "grande finale". Solo teníamos que esperar que la orquesta terminase de afinar sus instrumentos, la tramoya estuviera bien dispuesta y el resto del elenco diera el do de pecho en esta ópera bufa que mi fatum femenino me había preparado. Por eso tenía que estar listo…



11 comentarios:

Haydeé dijo...

Ay, esos puntos suspensivos... que tanto dicen a veces, que tanto callan otras... Yo los uso mucho, dan ese toque de misterio que a veces se quiere dar... Me gustan!

La espera ha sido corta aunque de nuevo lo deja a punto de caramelo... ya deseo saber que pasará en ese casino, en esa partida de la vida, todo al rojo, todo al negro, tal vez se la jueguen a la carta más alta o busquen una escalera de color...
Ese encuentro, esos pensamientos de él... esa comparación entre un cigarrillo y él... Yo una vez comparé la adicción del tabaco con un momento muy duro de mi vida y no fue fácil, no fue sencillo supongo que para él tampoco a pesar de lo fácil que es seguir sus pensamientos... siento empatía por este hombre, como no tenerla, cuando en sus palabras muestra más de lo dice... y piensa...
Mi aplauso por sus letras y por la elección musical... siempre fantástica..

Muchos besinos Sir, y feliz fin de semana...

Nicky Sciavo dijo...

Yo es que no estoy segura que es más jodidamente asfixiante: si los suspensivos o los finales.
Porque claro, por más que, nuestro sentido común y demás artilugios nos indiquen cómo van a proseguirse los hechos, el "bendito" segundo en que el libro se termina de escribir y el punto cae sobre sus hojas como una puerta en nuestra cara, puede resultar (resulta, de hecho) en una cadena de preguntas sin respuestas, "what if's" y demás aderezos que terminan llenándonos de vacío el espacio destinado al oxígeno y sacudiéndonos en epilepsias emocionales que poco o nada estamos preparados a enfrentar, por más que, como has dicho, sepamos de qué va el cuento...

Finalmente... ainsssssssss :/
Vaya relato..., me tiene encogidita como un pasita jajajajajajaja!!!!

Buen/feliz/productivo finde.

AlmaBaires dijo...

Me encanta llegar... poner la música que ha elegido... y leer(lo)...

Y me encantan los puntos suspensivos. Esas pausas... ese decir y no... y dar lugar a la imaginación.

Ahora, me gustaría saber cómo termina esta historia, esta partida, de este encantador hombre... sí, confieso mi debilidad por este tipo de personajes masculinos, será tal vez mi complejo de Electra no resuelto, quién sabe?

Mi reverencia como siempre, Sir Brummell.

María dijo...

Un placer volver a leerte, Beau, hacía tiempo que no me pasaba por tu blog.

¿Por eso tenía que estar todo listo? mmm

Un beso.

Amie dijo...

Sir...una reverencia literaria a sus relatos...a cada uno de ellos.
Todos poseen ese don...
El de engancharte en la primera frase.
Y hacerte reflexionar en la última.

Gracias.

Un beso y otro más...

Beau Brummel dijo...

Los puntos suspensivos, sí… veo que ud, Lady Haydeé, también domina el arte del significado de sus elipisis: decir sin decir diciendo ¿verdad?

Se la jugarán, sí. De hecho se la están jugando desde hace tiempo en una partida de incierto final, por más que el fin esté cantado de antemano. Será de una forma que ni yo mismo conozco todavía… o sí… ;)

Las adicciones… flirtear con el wild side sin quedar atrapado en su limo… creo que este hombre con el que ambos simpatizamos también sabe un poquito sobre ese particular.

Perdón por el retraso… acépteme una docena de besos floridos como acto de redención, Lady.

Beau Brummel dijo...

Lady Nicky, a mi juicio lo mejor de los relatos por entregas es la cantidad de preguntas que te dejan sin respuesta, todas las puertas abiertas por las que podemos acceder a otras rutas de la narración para hacerla diferente. La dimensión de lo que pudiera ser… ¿hay algo más excitante que participar en la construcción de lo que nos subyuga?

¿Encogidita? Pues prepárese para la diástole que va llegando ;)

Besos y mis disculpas por hacerme esperar… Otra docena de besos para ud, Lady.

Beau Brummel dijo...

Brummell Manor es un espacio de libertad que huye de ortodoxias y reglas coercitivas para moverse por sus interiores, Lady Almada, pero si yo fuera uno de sus distinguidos huéspedes, y no el BrummellMaster, actuaría de idéntica manera que ud. lo hace: sumergirme en su parte literaria arropado por el sentir de las melodías propuestas para su lectura. Y disfrutar de la dualidad, si ambas partes fueran de mi agrado.

Las pausas suspensivas son la advocación al universo de lo imaginado… una provocación hecha puntuación, sí ;)

Cuando empecé a publicar mis relatos hubo una de mis fieles (entonces) lectoras que me hacía la misma consideración sobre mis protagonistas masculinos que la que me hace ud. A ella le subyugaba Miguel, pero mostraba cierta frustración sobre mi falta de su descripción detallada. Le contesté que lo único que me importaba era lo que a él le ocurría, por dentro y por fuera, más que lo que él, o cómo él, era en si mismo. Pero además le demostré cómo su apariencia era un factor irrelevante en el relato, por cuanto ella misma se habría formado una imagen propia de mi personaje, que, en su caso, era la mejor imagen que mi protagonista podía tener para ella. Tal vez sea por eso por lo que es relativamente fácil apreciar a este tipo de hombres: son cómo nosotros queramos que sean, en una proyección de nuestras mentes.

Mi beso para ud, Lady Baires. Y mis disculpas por demorarme en dárselo.

Beau Brummel dijo...

Lady María, aquí tiene su casa y cualquier tiempo en que ud. pasé porella es un tiempo bueno.

Muy agradecido con su visita. Mi beso, Lady.

Beau Brummel dijo...

Mi querida BlondLady, si eso fuera así me sentiría satisfecho por conseguir lo que pretendo escribiendo estos relatos. Más allá de su forma o de su trama aparente hay situaciones en las que me gustaría que quien las lee reflexionase, porque incluso yo me hago muchas preguntas sobre ellas. Las causas que mueven a dos personajes a comportarse como se comportan… siempre intento comprender por qué hacen lo que hacen, sus impulsos motores, la razón de su forma de conducirse… lo que buscan y callan y lo que dicen y engañan… Al fin y a la postre, seguro que todos hemos pasado por situaciones similares ;)

Mi beso, literal, Lady Amie. Y más, que la hice esperar más de la cuenta ;)

itzalak dijo...

He tardado en volver, pero mas vale tarde...
Los puntos suspensivos, que sugerentes son, le dan ese toque misterioso, incluso erotico tambien...
Y el relato, que decir, me encanta y voy de cabeza a por la tercera parte :-))