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jueves, 1 de enero de 2015

DE CUANDO (TE) DESEO…






En mis manos aun reverbera el tacto de tu cuerpo. En el mío solo hay paz, la dulce y serena sensación que le queda a un hombre tras verter todas sus ganas contenidas en la hembra que desea. Pronto recuperaré la ira de mi sexo palpitando de nuevo entre tus labios, pero ahora solo quiero sentirme en cada matiz del dios que has conseguido hacer de mi con tus orgasmos. Sí, un dios, el titán de tus fantasías lujuriosas. Nada como este suave cosquilleo que acompaña a mi llegar lechoso ahogado entre jadeos. Nada como tu sonrisa cargada de mi esencia, como tu mirada agradeciendo cada embate de mis ingles. Nada como oír tus onomatopéyicas torsiones cuando bailas tu concupiscencia en la pista de mi vientre. Quisiera retener los fotogramas de este, nuestro coito intempestivo. Quisiera revertir el orden y poder vivir así de nuevo la aventura de ser el jinete de tus nalgas. Quisiera entrar en un bucle eterno, iniciado con la búsqueda apremiante de tus pechos por mis manos y este final en el que mi semen se dispersa a lo largo de tu hermosa anatomía.

En mi boca, ahíta de tu sexo, solo cabe ya tu nombre. Y lo pronuncio, desbordado por el placer que solo tú sabes regalarme. Lo pronuncio como antes con mi voz entonaba el cantar de mis anhelos.Te deseo, sí. Te deseo mordida y lamida, soñada en mis noches pegajosas conducidas a la lascivia improductiva del masturbarme con tu imagen. Te deseo recorrida por mis ojos cuando, desnuda, te preparas a recibir mi piel junto a la tuya. Te deseo abierta a mi pericia al ser consciente de que voy a jugarte, a beberte, a devorarte mientras empuñas con firmeza mi falo erecto por tus besos. Te deseo frotada, buscándome golosa mi sexo mientras yo tanteo ansioso el tuyo resinoso. Te deseo perdida, entregada a la batalla que solo ambos ganamos, yo como tu caballero y tú como mi amazona. Te deseo deshecha, soprano en gritos de orgiásticos finales. Te deseo resplandecida en el espejo de mis iris. Te deseo, sí, rendida y entregada a los devaneos de mi yo animal y acanallado.

En mi mente te haces poderosa. Tu estarme eterno me recorre incansable. Tus caricias me envilecen y me recuerdan que no puedo, no quiero, resistirme a ser tu amante apasionado, a retorcer mi erotismo para satisfacerte y hacerte la señora de mi fuego. Eres mi hembra de volcánicos momentos, la dueña de esta lava ardiente que me excita solo de pensarte. Eres la hechicera de seminales fumarolas y coladas espasmódicas eyaculadas al saberte toda mía. Eres ese correrme que nunca olvido porque solo tú, mi Niña, sabes llevarme al nirvana con tus polvos susurrados entre eses de exótica prosodia. Eres el puerto al que llego cansado de mi fallido trasiego femenino. Eres el principio que acaba con mis dudas, la mujer que me enloquece y la que me enciende como hombre y me apaga como bestia.

Juguemos, pues en este nuevo año que ya nos espera…