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martes, 5 de mayo de 2015

APÓCRIFO



Hace tiempo escribió unos versos como esbozo de algo que formaría parte de un corpus más ambicioso con título "Poemario de sentimientos en quiebra". Hoy lo encuentra y al leerlos en primera persona le hace gracia comprobar que, en efecto, escribir con ira muestra el peor producto de quien así escribe. Y se alegra de no haber perdido un minuto más en un proyecto equivocado, porque, como el tiempo ha demostrado, él no era primera persona por más que ella le quisiera… 







…engañar, también.






De tu mirada que me oculta 

Mírame
no me quieres ver en tu presente
y me ciegas del pasado;
me niegas, fracasado
en un acto voluntario
de vanidad maledicente,
para no aceptar la cobardía
de encontrate frente a frente
con la parte que desdeñas de tu vida.

(…)

Hoy en tu recuerdo me diluyes
empeñada en un ayer inexistente
de un tiempo que concluyes
ahíto de silencio conformista,
y me condenas al limbo displicente
construido, caprichoso y narcisista,
como salvaguarda de tu yo concupiscente.




9 comentarios:

Alma Baires dijo...

Su entrada me deja un sabor amargo en boca; pero lamentablemente, conocido.
Sólo creo, así quiero hacerlo, que nadie logra engañar(se) todo el tiempo ...ni por mucho tiempo. Y, aunque la ira no sea un sentimiento que conozca ni que me pertenezca, si estas últimas letras son producto de ella, me hacen sólo recordar al viejo refrán: "No hay mal que por bien no venga".

Mi reverencia Sir Brummell.

Azul de Magdalia dijo...


No hay mayor ciego que quien no quiere ver, ni alma más cruel que aquella que usa la indiferencia como arma de venganza de sus sentimientos. ¡Mentiras! Ni piadosas. No es piados@ quien hace de sus engaños espada y la blandea en el viento, cruzando carne y sangre. Pero lo peor de ese engaño no es el engaño en sí; si no la necesidad imperiosa de creerlo verdad, verdad absoluta en su esencia… Pero no pierde quien recibe el golpe, sino quien lo da. Téngalo en cuenta, Sir.
Estas situaciones pasan por varias etapas, que van desde el dolor más absoluto acompañado de incomprensión, hasta la rabia y la ira, siguiendo por la indiferencia para logar alcanzar el olvido.
Es el momento del duelo.
Mas el olvido es un cuchillo de doble hoja muy cortante y dentada, en ocasiones, que va sangrando, abriendo carne y alma… pero, Sir, el tiempo pone a cada un@ en su lugar. Usted no se ensucie las manos. Simplemente, siéntese en su sillón y espere… Simplemente, espere.
Saludos, Sir Brummell.
Magdalia.

Shang Yue dijo...

monsieur, no podemos controlar lo que harán los demás con sus recuerdos, ni obviar que el tiempo siempre pone las cosas en su sitio.... admita, aunque sea a regañadientes, que no todas somos iguales y que podemos servir para historias bien diferentes...

H... (Perla Gris) dijo...

Hoy no tengo las palabras exactas para expresar lo que quiero, pero tampoco me voy a ir sin dejar mi huella en este rincón que tanto me gusta...

Releerse después de que el tiempo haya pasado ayuda a encontrar entre nuestras letras más sentimientos que el que en su momento quisimos trasmitir... Lo que antaño en letras fue ira o dolor o miedo, ahora entre líneas es calma o respiro o valentía...
No hay nada como el tiempo para poner a cada uno en su lugar... Aprender de lo hecho, de los errores, de los aciertos y seguir caminando...
Hoy me dispersé tal vez en mi comentario y me he ido caminando por los cerros de Úbeda... ainsss...
Besinos Sir!!

Beau Brummel dijo...

Deje que le pida disculpas por ese amargor que nunca quise producir con este escrito Lady Alma. Siento de verdad haberla hecho recordar sensaciones similares instaladas en el ayer de sus días.

Tiene ud. toda la razón: nadie consigue engañar eternamente. Pero también he de confesarle que hay personas que lo pretenden, tal vez porque no puedan admitirse tal y como son en realidad y prefieren verse a si mismas como les gustaría que los demás las vieran. Por eso no tienen empatía ninguna y se dedican a saltar de ajeno en ajeno sin más interés que complacer el ansia infinito que tienen de si mismas. Cuando les oyes señalar los defectos de los otros te das cuenta que es un catálogo exacto de sus propias carencias y los hechos que censuran son los que ellas repiten.

Lo dicho: mis excusas, que trataré de mitigar con mi beso más sentido, Lady ;)

Beau Brummel dijo...

"Lo peor de ese engaño no es el engaño en sí; si no la necesidad imperiosa de creerlo verdad, verdad absoluta en su esencia… Pero no pierde quien recibe el golpe, sino quien lo da".

Absolutamente certero, Lady Azul de Magdalia. La negación al punto de vista del otro implícita en el silencio es una afirmación intrínseca de debilidad. No pierde, sino está ya perdida de antemano y cada una de sus acciones son una defensa desesperada de una posición perdida. Un jaque continuado a si mismos… y, créame, no soy de los que disfrutan viendo cómo sufren de su misma medicina quienes merecieron de mi afecto alguno de los días de mi vida.

Pero no tema. Si se fija el relato está escrito en tercera persona, alternando pretéritos y presente. Tercera persona, la más alejada para conjugar cualquier acción. No es, ya, quien escribe el sujeto de proposición alguna… aunque resulta muy seductor por su parte ese tono de protección que envuelven sus palabras ;)

Mi beso, Lady. Y mi agradecimiento por su consejo.

Beau Brummel dijo...

Mi querida y misteriosa Lady Shang… claro que se que no todas las mujeres son iguales. Ni los hombres tampoco, por supuesto. No me cuesta reconocerlo, porque es un convencimiento que he tenido siempre. Por eso se que lo que ocurre con una, con ella debe quedarse. Cada persona escribe una historia diferente en nuestra historia. El único inconveniente es que no podemos escribir historias con todos los que quisiéramos hacerlo y por eso equivocarnos es perder el poco tiempo que nos queda para escribirlas. Es contra uno mismo contra se acaba cargando, por malgastar oportunidades.

Mi querida, misteriosa y brillante Lady Shine… mi beso bailado… ;)

Beau Brummel dijo...

Lady H, este es su rincón y aquí será siempre bienvenido su comentario, llegue con él a donde llegue. A veces se dice mucho más cuando se divaga y es mucho más divertido acabar en Úbeda que en los lugares comunes de siempre.

A mí, personalmente, su comentario me parece muy conmovedor por su tono. Hay verdad…

Gracias por su huella y sus preciosos besinos.

Mi beso.

Hanna Xesco dijo...

El tiempo nos hace ver los errores o fracasos del pasado y hoy aceptar lo que fué y no pudo ser. Besos